Los datos son desoladores y refuerzan algo que cualquier ciudadano de a pie ha podido ver en la última década: A pesar del avance del PIB y del avance nominal de los salarios, prácticamente ningún colectivo ha podido capitalizar esta mejora y aumentar su patrimonio. En resumen, nunca los españoles han ganado tanto y sin embargo, nunca han tenido más dificultades para ahorrar, comprar una vivienda o formar una familia. Es decir, nunca ha habido tanta gente con problemas para tener una vida funcional adulta.
No es la intención de este artículo detallar las 52 páginas de la Encuesta Financiera Familias (EFF) del Banco de España sino hacer una reflexión con los alarmantes datos sobre la situación de los hogares desde el punto de vista financiero. Por otro lado, también incluiré datos del informe “La trastienda del mercado laboral” que hemos impulsado en Robert Walters donde analizamos qué factores socioeconómicos impulsan a los profesionales a tomar decisiones sobre sus trayectorias laborales.
Este último semestre podríamos bautizarlo como la gran sacudida al paradigma económico laboral global. Empresas con un negocio consolidado de repente se tambalean por la escalabilidad, democratización y alcance de la IA. Por otra lado, muchos profesionales amparados en su foso defensivo de conocimientos y habilidades técnicas han visto como la integración de herramientas como Claude y otras IA en su día a día pueden ser una seria amenaza para sus empleos a ojos de sus responsables en búsqueda del ahorro a corto plazo. Deberán reconocer ustedes que si fuera esto un artículo en un medio estadounidense, esto mismo estaría ya en portadas y medio mundo hablaría de “The employment market shake up”.
Todas estas turbulencias nos pillan en un momento de crecimiento, sí, pero hacia un modelo económico con los pies de barro. Nadie puede negar que la economía española avanza y lleva años liderando el crecimiento en las potencias europeas. Sin embargo, el avance de nuestra economía viene dado principalmente por el impulso de la población. Hay que destacar que España ha ganado más de 2 Millones de Habitantes desde la salida del COVID.
Dicho esto, paso a enumerar una serie de datos que ayudan a visualizar la fragilidad, más que de nuestra economía, de nuestro modelo socioeconómico. Literalmente, el bienestar tal y como lo conocemos pende de un hilo y creo que no somos conscientes de ello.
- De 2008 a 2020 España pasó de 46.2 Millones de habitantes a 47.3 Millones de habitantes. Es decir, España necesitó 12 años para incrementar su población en 1 Millón de habitantes más. Como decíamos, en Junio 2020 España tenía 47.3 Millones de habitantes. En Diciembre 2025, España alcanzó 49.5 Millones de habitantes. 2.2 Millones más de habitantes en apenas 5 años. Más del doble de habitantes en menos de la mitad de tiempo. Es lógico, que un país que ha aumentado su población un 5% en 5 años tenga un consumo y demanda interna más fuerte que otras regiones. La contrapartida a esta situación la están sufriendo principalmente las ciudades donde la infraestructura y los servicios tensan sus niveles de calidad junto con un parque de vivienda que es incapaz de absorber la creación de nuevos hogares provocando una seria inflación de precios y efecto expulsión de las personas con menor rentas a barrios periféricos o a cambiar incluso de ciudad.
- El 25% de las familias con menos ingresos ha aumentado el porcentaje de endeudamiento respecto a la última década. De hecho, cae el peso de la deuda hipotecaria en este colectivo precisamente por su incapacidad si quiera de tener la posibilidad de acceder a una vivienda. El tren avanza dejando en tierra a cada vez más porcentaje de la sociedad. Paradójicamente, los hogares con menos renta son los que en mayor proporción han visto aumentar sus ingresos gracias a las subidas del SMI. Queda patente por tanto que un aumento de los salarios nominales no tiene impacto en el aumento del salario real.
- En 2011, el 78% de los hogares cuyos miembros tienen entre 35 y 44 años tenían una vivienda principal en propiedad. En 2024 esta cifra ha caído hasta el 56%. Si bajamos en el rango de edad y vamos al colectivo de menores de 35 años, en 2011 el 69% de los hogares cuyo cabeza de familia tenia entre 25 y 35 años tenía una vivienda en propiedad. En 2024 la tenencia de vivienda en propiedad entre los menores de 35 años era del 36%. Esta situación es devastadora puesto que no corresponde a un cambio de mentalidad de los jóvenes, sino a un círculo muy peligroso puesto que el aumento de las rentas del alquiler impiden paralelamente ahorrar para la compra de la vivienda entrando en una espiral que consume cualquier capitalización en los primeros compases de las carreras profesionales.
- El 56% de los profesionales cualificados en España se ha visto obligado a dejar un empleo en el que estaba satisfecho por necesidades económicas.
- El 47% reconoce que el principal factor económico que le ha impulsado a cambiar de trabajo ha sido la vivienda. Es decir, la situación habitacional ya es un serio problema para las organizaciones. Las empresas no pueden mirar hacia otro lado. Son agentes pasivos y activos de la economía, del mercado laboral y de las regiones donde están establecidas. A día de hoy, múltiples compañías tienen la capacidad y la posibilidad de ofrecer más flexibilidad o generar empleos en otras regiones permitiendo una mayor capilarización del empleo y de la riqueza evitando concentraciones de población.
- 3 de cada 10 profesionales cualificados admite que vive en una ciudad en la que no le gusta vivir pero tiene que permanecer por motivos profesionales. En línea con el punto anterior, las empresas se sorprenderían de la ingente cantidad de trabajadores que optaría por un traslado si su empresa abriera oficinas en ciudades más pequeñas obteniendo ahorros de costes mutuos.
- El 16% de los profesionales cualificados no consigue ahorrar a final de mes. El 24% ahorra menos de 200 euros al mes. Solo 3 de cada 10 empleados cualificados consigue ahorrar más de 500 euros al mes. Este aspecto es una de las claves del bajo compromiso, excesivos saltos profesionales y falta de interés por desarrollarse en las organizaciones. 4 de cada 10 trabajadores viven en la rueda de trabajar para sobrevivir a pesar de tener empleos cualificados. Esta situación se da principalmente entre aquellos profesionales que no han podido acceder a una vivienda en propiedad y pierden gran parte de sus ingresos en el alquiler.
En resumen, la economía crece pero también lo hacen las dificultades del ciudadano promedio. La crisis de la vivienda y la inflación han roto la ecuación con la que cualquier joven crece. La lógica decía que a mayor esfuerzo mayor recompensa. Esto tan básico es un serio problema para cualquier país, puesto que cuando el contexto empuja a parte de nuestros y no tan jóvenes a bajar los brazos, no hay futuro. El avión no puede llegar a su destino sin uno de sus principales motores. El modelo de una economía avanzada no se puede sustentar en el aumento de la población para impulsar la demanda puesto que solo camufla el empobrecimiento, pérdida de poder adquisitivo y productividad de la economía.
Por si faltaba poco, solo necesitábamos el impulso de la IA para poner más nerviosos todavía a mayor parte de la población. Desde mi punto de vista -sin ser experto en tecnología, pero siguiendo la teoría económica tal y como decía Jevons; la eficiencia de una tecnología lleva a su abaratamiento. Su adopción puede sustituir empleos en el corto plazo pero al desaparecer las barreras de acceso se producirá una mayor demanda de la tecnología ya que empresas que antes no podían si quiera planteárselo, se lanzarán a incorporarla a sus procesos lo que impulsará la actividad agregada pudiendo absorber a estos empleados. A corto plazo habrá un shock que será reabsorbido a medio plazo. Por tanto, igual que el Excel no dejó a los financieros sin empleos, la IA no lo hará. Ello no quita que la masacre a corto plazo se produzca pero para juzgarlo hará falta años. De hecho, será normal en los próximos años asistir a fuertes reestructuraciones por o con la excusa de la IA. Como toda disrupción económica; en el corto plazo será traumática pero a medio y largo plazo habrá tenido un impacto positivo en términos agregados. Suena cruel decirlo, pero el bienestar a medio y largo plazo deja por el camino grandes dramas. Así ha sido siempre y esta vez no será distinto.
Nadie sabe qué pasará ni en qué plazos. Solo nos queda sentarnos a ser testigos de cómo se va escribiendo la historia económica. Al fin y al cabo, solo somos un número del que otra gente hablará en 80 años cuando ninguno de los que estamos leyendo esto estemos ya en este mundo. Lo que si podremos hacer es seguir escribiendo y opinando sobre este modelo económico en el que España y Europa está abocado desde hace una década. El titular sale y lo demás parece que da igual hasta que como decía Jeremy Irons en Margin Call, la música deje de sonar. ¿Por que para que nos vamos a cuestionar nada?