La parte positiva es que los inversores pueden detectar estos estados de ánimo excesivamente optimistas de varias maneras. Y, aunque detectar la euforia no es una herramienta adecuada de timing del mercado, creemos que resulta útil saber en qué fijarse.

Algunas señales son cuantitativas, como el aumento brusco de las ofertas públicas de venta (OPV, cuando empresas privadas venden acciones al público por primera vez), especialmente de compañías que no han demostrado tener una vía viable para obtener beneficios de manera sostenida. En opinión de Fisher Investments España y de acuerdo con sus análisis históricos, el aumento de la oferta de acciones refleja codicia, ya que los inversores, excesivamente confiados en la posibilidad de obtener una rentabilidad elevada sin riesgos, pueden pasar por alto aspectos fundamentales negativos.

Estados Unidos vivió esto en la década de 1990, cuando el auge de Internet dio lugar a cientos de OPV especulativas. Las emisiones pasaron de unos 8.000 millones de dólares anuales en los años 80 a aproximadamente 65.000 millones entre 1999 y 2000. (iii) Sin embargo, la mayoría de estas nuevas empresas consumían grandes cantidades de efectivo pero generaban escasos beneficios. En nuestra opinión, los mercados descontaron su eventual fracaso y comenzaron a caer en septiembre de 2000, meses antes de que muchas de estas empresas se declararan en quiebra. (iv)

De forma similar, muchas nuevas empresas energéticas se apresuraron a salir a bolsa durante la burbuja del sector energético registrada en Estados Unidos en los años 80. Estas compañías, que presumían de nuevas tecnologías y métodos de producción innovadores, buscaban aprovechar la gran demanda de acciones impulsada por dos shocks petroleros que elevaron considerablemente los precios del petróleo y la inflación, haciéndolas parecer excepcionalmente rentables. (v) Sin embargo, también en este caso, la mayoría de ellas agotó su liquidez y fracasó hacia 1982, un desenlace que las acciones estadounidenses ya habían descontado con bastante antelación, ya que comenzaron a caer en noviembre de 1980. (vi)

El rápido aumento de las valoraciones bursátiles o de la deuda de margen (préstamos de intermediarios financieros para comprar acciones) también son señales de euforia, a juicio de Fisher Investments España. Más que los niveles en sí, lo que resulta más revelador es la velocidad a la que aumentan. Según nuestros análisis, un rápido incremento de la relación precio-beneficios (que compara el precio de una acción o un índice con el beneficio por acción) indica que las especulaciones de los inversores se están desvinculando cada vez más de los fundamentales, mientras que el uso intensivo de apalancamiento refleja que los inversores buscan una gran rentabilidad sin tener en cuenta el riesgo de pérdidas. Estas métricas también se dispararon durante las burbujas de las puntocoms y del sector de la energía. (vii)

Otras señales son más cualitativas. Una de las principales, según la opinión de Fisher Investments España elaborada a partir de sus análisis históricos, es que los inversores y los economistas ignoran o desestiman los riesgos. En la era de las puntocoms, las ideas de la llamada nueva economía condujeron a muchos a creer que Internet y el comercio digital suspenderían los ciclos económicos y que darían lugar a un crecimiento ilimitado. (viii) Esto llevó a pasar por alto la falta de rentabilidad de muchas de las nuevas empresas cotizadas y la necesidad de corregir inversiones fallidas, un mecanismo económico clásico según nuestros análisis.

También conviene observar las noticias financieras de los medios de comunicación generalistas, en nuestra opinión. En opinión de Fisher Investments España, cuando reina la euforia, las noticias financieras tienden a ser excesivamente optimistas, sugiriendo que es un buen momento para comprar. Por ejemplo, en 1980, varios medios pronosticaron que el petróleo alcanzaría los 100 dólares por barril en pocos años, lo que implicaba una subida cercana al 200 %, muy por encima de los niveles de entonces. (ix) Sin embargo, el petróleo no superó ese umbral hasta casi 30 años después, tras marcar un máximo de unos 42 dólares por barril en noviembre de 1979. (x) A nuestro juicio, este es un indicio importante. En otras fases del ciclo del sentimiento, los medios de comunicación suelen adoptar un tono más prudente o escéptico. Por ello, el hecho de que sean excesivamente optimistas quizá refleje una pérdida de cautela o el sentimiento que detectan los periodistas.

Dicho esto, no creemos que la mera existencia de euforia sea necesariamente negativa. Nuestros análisis ponen de manifiesto que pueden surgir focos de euforia durante los mercados alcistas—como ocurrió recientemente con las acciones meme y las criptomonedas—sin que ello descarrile el mercado alcista mundial. (xi) Tampoco consideramos la euforia como una herramienta adecuada de timing del mercado, ya que el optimismo puede prolongarse durante cierto tiempo. De hecho, las OPV empezaron a aumentar a principios de los años 90, varios años antes del pico de ese mercado alcista. (xii)

A nuestro juicio, es imposible saber con precisión cuándo las expectativas se volverán demasiado elevadas para que la realidad las iguale —un factor clave, ya que nuestros análisis ponen de manifiesto que las acciones se mueven principalmente en función de la diferencia entre la realidad económica y el sentimiento general—. Sin embargo, identificar estas señales puede ayudar a los inversores a evaluar ese desfase entre las expectativas y la realidad. Ante estos indicios, creemos que conviene contrastarlos con el contexto económico y los fundamentales de las empresas (es decir, beneficios, ventas y márgenes) para determinar dónde se sitúan las expectativas. Si parece que reina la euforia, podría estar gestándose una sorpresa negativa, algo a tener en cuenta al evaluar oportunidades de inversión.

No se pierda las últimas noticias y perspectivas de los mercados de Fisher Investments España:

Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,  (“Fisher Investments España”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales.  El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.


(I)Fuente: FactSet, a 11/3/2026. Afirmación basada en la rentabilidad del índice MSCI World con dividendos netos en EUR, del 7/9/2000 al 12/3/2003. Valores expresados en EUR. Un mercado bajista se define como una caída profunda y prolongada, igual o superior al 20 %, producida por una causa fundamental).

[ii] ibid

(iii) "A Review of IPO Activity, Pricing, and Allocations", Jay R. Ritter e Ivo Welch, Warrington College of Business, Universidad de Florida, febrero de 2002.

(iV) Fuente: FactSet, a 11/3/2026. Afirmación basada en la rentabilidad del índice MSCI World con dividendos netos en EUR, del 30/6/2000 al 31/12/2003. Valores expresados en EUR.

(v) Ibid. Afirmación basada en el precio de contado en USD del petróleo Brent y en el aumento interanual del índice de precios de consumo estadounidense, valores mensuales, de diciembre de 1979 a diciembre de 1981. El índice de precios de consumo, o IPC, es un índice gubernamental que refleja los precios de los bienes y servicios que se consumen con más frecuencia. El término "inflación" se refiere al aumento generalizado de los precios en toda la economía.

(vI) Ibid. Rentabilidad del S&P 500 con reinversión de dividendos del 31/12/1978 al 31/12/1982. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

(vii) Fuente: FINRA y FactSet, a 13/3/2026. Deuda de margen del índice S&P 500 y relación precio-beneficios a seis meses vista, del 31/12/1979 al 31/12/2003.

(viii) “A New Paradigm for the U.S. Economy?”, Banco de la Reserva Federal de Chicago, 1998.

(ix) Fuente: FactSet, a 13/3/2026. Afirmación basada en el precio al contado del crudo Brent en USD, del 31/12/1978 al 31/12/2009.

(x) Ibid.

(xi) Ibid. Afirmación basada en la rentabilidad del índice MSCI World con dividendos netos en EUR, del 20/6/2022 al 13/3/2026. Valores expresados en EUR.

(xii) Véase la nota i.