La inversión en Oro es una inversión estratégica. Por eso mantenemos posiciones largas de forma sistemática. La razón es sencilla: considero que su tendencia a medio y largo plazo sigue siendo claramente alcista.
¿Y por qué? Porque los déficits públicos no dejan de crecer a escala global y tienen que financiarse. Esto exige expandir la oferta de dinero y crédito. Cuando la oferta monetaria crece por encima de la capacidad productiva, el nivel general de precios tiende a subir. Y el activo que mejor refleja esa degradación monetaria es el oro.
Por eso creo que sigue siendo un instrumento adecuado para realizar inversiones recurrentes, aunque es fundamental elegir bien el momento de entrada.
El déficit y la oferta monetaria siguen al alza
Las previsiones de la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos apuntan a que el déficit público alcanzará el 6,37% del PIB en 2036. Y, en mi opinión, incluso podría ser superior, porque históricamente estas estimaciones suelen quedarse por debajo de la realidad.
A esto se suma la evolución de la oferta monetaria estadounidense, cuyo crecimiento se ha acelerado hasta el 5,6% interanual en junio. Por tanto, los fundamentos que sostienen mi visión alcista sobre el oro permanecen intactos.
La corrección no ha acabado con la tendencia
La caída del oro desde los máximos de finales de enero hasta junio no significa, desde mi punto de vista, que la tendencia alcista haya terminado.
Después de una subida extraordinaria desde los 1.600 dólares de 2022 hasta los 5.600 de enero de 2026, una corrección era perfectamente normal. De hecho, el retroceso ha sido aproximadamente del 38,2% de Fibonacci, lo que encaja con un ajuste dentro de una tendencia alcista.
Además, la zona comprendida entre 3.886 y 3.998 dólares constituye un soporte relevante, ya que allí se inició el último gran tramo alcista.
Las instituciones han acumulado posiciones
Hay otro elemento que considero especialmente importante. Desde mediados de junio hasta principios de agosto, la volatilidad se redujo y el oro desarrolló un movimiento lateral.
Para mí, esta pauta es compatible con una fase de acumulación por parte de las instituciones. El perfil de volumen sitúa un importante pico alrededor de los 4.065 dólares, nivel que considero una referencia clave.
Mientras el oro se mantenga por encima de los 4.065 dólares, mantengo una predisposición alcista y considero que, como mínimo, puede producirse un rebote.
Además, la cotización ha superado al alza una directriz bajista y la parte superior de una estructura contractiva, en ambos casos con un aumento del volumen. Mi conclusión es que probablemente se ha formado un suelo.
No soy adivino, pero sí creo que el escenario actual ofrece oportunidades de compra, siempre teniendo en cuenta el riesgo y el horizonte de cada inversor.
Niveles clave en el oro
La referencia principal son los 4.065 dólares. Mientras el oro permanezca por encima, mantengo una visión alcista.
El primer objetivo que vigilo se encuentra en torno a los 4.400 dólares, mientras que el segundo estaría en la zona de los 4.850 dólares.
En definitiva, considero que la zona entre 3.886 y 4.065 dólares ha funcionado como área de suelo y que la ruptura reciente refuerza la posibilidad de un nuevo tramo al alza. Además, este movimiento no se ha producido únicamente en el oro: la plata también ha protagonizado una ruptura alcista.
Por tanto, sigo viendo intactos los argumentos fundamentales y técnicos que respaldan una tendencia alcista de fondo en el oro. Mi predisposición continuará siendo alcista mientras la cotización se mantenga por encima de los 4.065 dólares.