Aquellos europeos que estén invirtiendo en bonos, acciones o derivados estadounidenses tendrán que sumar este año a su rentabilidad -si es que la han conseguido- algo más de un 2% de ganancia por la caída del euro respecto al dólar.
El mercado de divisas lleva un año volátil con un euro que llegó a máximos en torno a los 1,186 dólares y los mínimos marcados hoy. Aunque la divisa europea partía nuevamente como favorita en este 2026, después de un 2025 de fuerte depreciación del billete verde, los flujos de dinero le han fortalecido. Las ofertas de valores tecnológicos y más recientemente la de SpaceX mueven el dinero del mundo hacia el dólar en detrimento de otras divisas como el euro.
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Pero esta tendencia que ya se estaba apreciando en las últimas semanas se ha consolidado pese a los movimientos contrarios de los bancos centrales. Mientras la Fed mantenía ayer sus tipos de interés, aunque su nuevo gobernador Kevin Warsh advertía de al menos una subida en el año, el BCE subía la pasada semana el precio del dinero en 0,25 puntos.
Aún así, tanto en el precio del dinero como en los bonos a distintos plazos, los tipos de Estados Unidos continúan manteniendo un diferencial positivo frente a los europeos. La zona euro tras la subida los sitúa en el 2,25%, frente al 3,5%-3,75%. En los mercados secundaros también la deuda americana se muestra más atractiva. El bono alemán a 10 años está en el 2,94%, frente al 45,43% del estadounidense al mismo plazo. Las previsiones apuntan a que el dólar seguirá firme por la entrada de nuevo dinero a las salidas a Bolsa previstas de Anthropic y OpenAi. El comportamiento de los bancos centrales también será decisivo y la tregua alcanzada entre EE.UU e Irán son un buen argumento para no esperar grandes tensiones inflacionistas con la caída del precio del petróleo que ahora se mueve en los 77,70 dólares por barril tipo Brent.