Es necesario analizar el origen para entender mejor el presente y predecir el futuro.
Todo empezó en el año 2001, tras la explosión de la burbuja de las “puntocom”, cuando la Administración Bush introdujo una serie de medidas para impulsar el crecimiento económico que incluían reducciones de impuestos y aumento del gasto público. La hoja de ruta se marcó a diez años vista, hasta finales del 2010. En aquel entonces no se tuvieron en cuenta posibles depresiones futuras, por lo que con la madre de todas las crisis campando a sus anchas por el globo, cuando llegó la fecha límite se dio la clásica patada hacia delante que tanto practican los líderes. La nueva fecha se marcó para finales del año en curso, 31 de diciembre de 2012, en donde se activará la Budget Control Act of 2011, que son una serie de medidas automáticas que entrarían en vigor con el fin de recortar sustancialmente el gasto público y subir los impuestos. Se pretende disminuir el déficit presupuestario del Estado en 670.000 millones de dólares, que en términos de PIB, viene a ser un 4% de lo que produce la mayor economía del mundo.

El círculo vicioso al que se enfrenta un país con niveles de endeudamiento y déficit fiscal extremos, se resume en que se reducen los ahorros nacionales disminuyendo la inversión, por lo que los ingresos futuros se verán afectados si no se cuida al tejido empresarial (ya lo definió Gunnar Myrdal premio Nóbel de Economía en 1974). Asimismo, los altos intereses futuros aminorarán el presupuesto nacional, lo que acarreará sin lugar a dudas, subidas de impuestos con pérdida de confianza y beneficios en las empresas. Esta situación, provocará un alto endeudamiento por encima de los límites marcados por la ley estadounidense.


Las medidas automáticas se adoptaron para que en una situación extrema,
los Estados Unidos no se hundieran en su propia deuda, aunque habría que hablar mucho sobre las consecuencias en la economía mundial tan globalizada actualmente si se diera esta situación.

Para evitar el “fiscal cliff” y que las medidas no se activen, demócratas (Senado) y republicanos (Congreso), deben ponerse de acuerdo para evitar la activación automática de las medidas de recorte y subida de impuestos muy perjudiciales en el actual escenario. Por un lado, los republicanos son de la idea de recortar el gasto público, mientras que por otro, los demócratas están a favor de la subida de impuestos. Consideramos que la salida razonable a la crisis se basaría en subidas de impuestos a las rentas altas (150.000 $ entre 1.000.000 $ anuales) y recortes sin afectar a la partida presupuestaria de pago de deuda y de pensiones. El problema principal es el de siempre, esperando a que OBAMA se pronuncie, aunque muchos políticos europeos ya podrían tomar nota de los planes de relajación cuantitativa que ha lanzando.

Desde Aspain 11 Asesores financieros EAFI, pensamos que la solución está próxima y tanto demócratas como republicanos llegarán a un acuerdo en próximas fechas. Sin duda, en caso de producirse tal circunstancia, asistiríamos a un movimiento alcista en las principales bolsas mundiales.