Manuel Pinto, jefe de renta variable de XTB, destaca que el entorno actual obliga a diferenciar claramente entre el inversor de corto plazo y aquel que construye cartera con una visión de meses o años. Para los primeros, reconoce que resulta muy difícil identificar una tendencia fiable, ya que los mercados están reaccionando de forma constante a noticias contradictorias sobre el conflicto, el estrecho de Ormuz y sus posibles implicaciones sobre el crudo.
Para los segundos, en cambio, mantiene una visión positiva sobre los activos financieros y defiende la importancia de seguir diversificando en renta variable estadounidense, países emergentes, Oro, plata o incluso Bitcoin aunque algunos de estos activos estén atravesando fases de corrección.
Pinto considera que el conflicto geopolítico podría prolongarse más de lo esperado, especialmente si detrás del mismo subyace la voluntad de preservar la hegemonía del dólar frente al creciente interés global por otras divisas o por el oro en determinadas transacciones internacionales. Aun así, recuerda que la incertidumbre no ha impedido a los principales índices estadounidenses marcar máximos, apoyados en unos resultados empresariales muy sólidos.
En Wall Street, señala, se ha pasado del FOMO, el miedo a quedarse fuera del mercado, al llamado FEMO, Fabulous Earnings Momentum, impulsado por los beneficios corporativos, los márgenes históricos y, especialmente, por el empuje de la inteligencia artificial y los semiconductores. En este ámbito, destaca que el rally ya no se limita a Nvidia o a las GPU, sino que se extiende también a la memoria y a otras oportunidades vinculadas al ciclo tecnológico.
El principal riesgo para los mercados, a su juicio, sigue estando en la deuda y en el comportamiento de los bonos. Pinto subraya que el mercado de deuda es más relevante que el de acciones y que el repunte de las rentabilidades refleja la preocupación de los inversores por la inflación y por la necesidad de tipos más altos.
A ello se suman factores como el encarecimiento del petróleo, el gas, los fertilizantes, el fuerte gasto en capex de las grandes tecnológicas, los estímulos fiscales y monetarios, y las necesidades de refinanciación de gobiernos y empresas a tipos mucho más elevados que en 2020. Por eso considera clave la próxima reunión de la Reserva Federal, en la que se conocerán nuevas proyecciones económicas, el dot plot y el tono real de sus miembros.
En términos de posicionamiento, Pinto recomienda prudencia en el corto plazo y evitar sobreponderar renta variable en pleno entusiasmo por la inteligencia artificial. Sin embargo, para el largo plazo mantiene su estrategia constructiva. Entre las oportunidades que destaca figuran el cobre, favorecido por una demanda estructural creciente y una oferta limitada, así como los países emergentes, especialmente aquellos con menor deuda, mayor disciplina fiscal, exposición a materias primas, rentabilidades por dividendo atractivas y margen para recortar tipos en el futuro.
En su visión, la debilidad estructural del dólar, la desglobalización y la fragmentación económica global refuerzan el atractivo de estas regiones dentro de una cartera diversificada.