Comenzamos con las previsiones de esta semana. Entre otros datos conoceremos las ventas minoristas, la producción industrial y la producción manufacturera del mes pasado. Pero lo más importante de la semana va a ser la reunión del Comité Federal del Mercado Abierto, donde la Reserva Federal decidirá qué hará con los tipos de interés. ¿Qué crees que hará el Banco Central estadounidense?

La semana pasada, la mitad de los analistas y expertos estaban entre que sí, que no, y a partir del dato de empleo de la semana anterior y de los datos de inflación de la semana pasada, hoy el 80% o el 90% cree que la Reserva Federal va a subir al menos un cuarto de punto. Muchos observadores hablan incluso de medio punto.

También tenemos al Banco de Japón, que tiene reunión, y hay una expectativa de subida de tasas. No nos olvidemos de que la semana pasada el Banco Central Europeo subió tipos, como dicen en España.

Como bien dijiste, las ventas minoristas y el resto de datos son relevantes, pero hoy están todos los ojos puestos en qué van a hacer los bancos centrales. El mercado ya descuenta que viene una subida de tipos.

Continuamos con uno de los temas de los que más se está hablando: la inteligencia artificial y su seguridad. Hay temores sobre la evolución y el futuro de la inteligencia artificial y los principales directivos de estas empresas se han puesto de acuerdo en ralentizar un poco su avance. Incluso OpenAI no saldrá a bolsa este 2026. Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que son exagerados los que hablan de esos temores sobre la seguridad en la inteligencia artificial. ¿Esta situación ha afectado a los mercados? ¿Las tecnológicas lo han notado en Wall Street? ¿Cómo está en estos momentos la situación con la inteligencia artificial?

Es un gran dilema porque, por un lado, las compañías se han dado cuenta de que pueden tener una responsabilidad legal. Como sabés, Estados Unidos es un país litigioso y el tema de la protección al consumidor siempre ha sido muy relevante. Vemos los grandes juicios a compañías como Johnson & Johnson por drogas que pudieran haber causado cáncer, Bayer con Monsanto, las automotrices en su época o las compañías de cigarrillos. Estos genios de Silicon Valley se han dado cuenta de que, si estos agentes empiezan a escaparse y cometen algún tipo de crimen, roban datos, dinero o lo que fuere, los responsables son ellos. Creo que les ha entrado ese miedo.

Por otro lado, el presidente Trump o la Administración de Estados Unidos ve en la inteligencia artificial una especie de carrera armamentística de altísimo nivel entre grandes potencias. Es tan cara que únicamente hay dos jugadores en la cancha: China y Estados Unidos. El resto viene bastante más atrás.

Desde el punto de vista estratégico de Estados Unidos, el mensaje es: “Ni se les ocurra parar, acá hay que ganar la carrera”. Es un gran debate. Algunos dicen que, en realidad, las compañías quieren que el Gobierno les dé algún tipo de protección por si los agentes se escapan. Y creo que, con muy buen tino, el Gobierno les dice: “Nosotros no tenemos la capacidad de regularlos. Lo que ustedes están haciendo es tan avanzado que todo lo que hagamos va a estar muchos pasos por detrás de la realidad”.

¿Y crees que deberíamos invertir ahora o parar las inversiones en inteligencia artificial?

Por suerte, esto da respiros, da correcciones y nos gusta. Con cautela, sin volverse locos, me parece que la historia sigue, que no la van a poder parar de esta manera y probablemente el Gobierno de Estados Unidos les dé algún tipo de ayuda.

Por otra parte, la economía se está viendo afectada por la interrupción de un oleoducto saudí que amenaza con la pérdida del 4% del suministro mundial de petróleo. Parece que Arabia Saudí se quedaría sin reservas de petróleo para la exportación si no reactiva en cuestión de días su principal oleoducto hacia el mar Rojo. Eso es lo que se está comentando. Como consecuencia, subida de precios en los carburantes y otros productos. ¿Ves una solución a corto plazo en este tema?

No. Creo que el mercado ha perdido la esperanza de una solución a corto plazo. Con el crudo por encima de 100, muchos especulaban con que las elecciones legislativas de medio término en noviembre iban a acelerar algún tipo de acuerdo, pero el mercado se ha dado cuenta de que eso no es muy factible.

Es interesante que algunos medios de prensa independientes hablan de que nadie sabe muy bien quién está en control en Irán. Entonces, de repente, hacés un acuerdo, lo firmás y hay una facción a la que no le importa nada y sigue mandando misiles. Da la impresión de que hay un poco de eso, según algunos medios independientes.

El mercado y la gente en general no esperan nada milagroso. Hemos tenido tantos anuncios de que esto ya se resolvía y no se resolvió que probablemente en noviembre los votantes decidan si castigar o no al presidente Trump por esta decisión de ir a la guerra con Irán.

¿Y cuál crees que puede ser el tope del precio que puede alcanzar el crudo si seguimos así?

Es difícil de predecir, pero, si uno mira la historia, cualquier precio por encima de 120 o 150 es extremadamente recesivo. Probablemente lo vamos a ver primero en Europa, que depende un poco más del petróleo de Oriente Medio, y todavía más en Asia.

Históricamente, las veces que vimos ese tipo de precios —y estamos mirando 10 o 20 años atrás— realmente se encendieron todas las alarmas. Ahora, a 101 o ciento y poco, la noticia no es buena, pero tampoco es tan mala. Por encima de 120, la noticia ya se pone verdaderamente mala.

¿Y cómo afecta esto a las inversiones?

A aquellos que han invertido en el sector de la energía les ha ido muy bien. Recordemos que el año pasado y el anterior el crudo valía sesenta y pocos dólares el barril, con una tendencia a la baja. Había mucha capacidad, el mundo crecía, pero no tanto, y esto estaba algo ralentizado.

De repente tenemos el fenómeno de la enorme inversión en inteligencia artificial que, como muchos dicen, es ladrillos y cemento: hay que hacer los centros, hay que hacer la infraestructura de datos y, para mover todo eso, se necesita combustible. Y luego tenemos el tema de Irán.

A mucha gente la tomó por sorpresa, o no, y ha sido una muy buena inversión. Muchos pensaban que era una inversión de corto plazo porque, como dijo el presidente, esto iba a terminar en pocas semanas, pero no se ha dado.

Por un lado, el sector de la energía se beneficia y, por otro, hay que estar atentos a que, con la subida de tipos en general y la subida del crudo, esto está suponiendo un viento de proa para el mercado de acciones, que por ahora, con ganancias espectaculares y extraordinarias, se mantiene. Pero es una pulseada que hay que seguir muy de cerca.