El Euro vuelve a perder terreno y esta vez lo hace con un trasfondo especialmente incómodo para Europa. La moneda única llegaba a tocar ayer lunes los 1,1161 dólares, su nivel más bajo desde mayo de 2025, y acumula ya cuatro semanas consecutivas de descensos frente al billete verde. Desde el 1 de septiembre, cuando cotizaba en torno a 1,1590 dólares, la caída ronda el 3,8%.

El movimiento tiene un componente claramente europeo. El mercado está penalizando el deterioro de las cuentas públicas francesas y la incertidumbre política ante las elecciones presidenciales de 2027. La prima exigida al bono francés a diez años frente al alemán llegó a superar los 150 puntos básicos, el nivel más elevado desde la crisis de deuda soberana de la eurozona de 2011. Al mismo tiempo, el bono francés a diez años se acerca al 5%, mientras el alemán se mantiene en torno al 3,45%.

Pero mientras el euro pierde valor, algunas compañías del IBEX 35 pueden encontrar en el exterior un colchón para sus cuentas. El motivo está en la conversión de los resultados: cuantos más ingresos se generan en dólares u otras divisas y se trasladan posteriormente a euros, mayor puede ser el beneficio contable de un euro débil, siempre que los costes, la deuda y las coberturas en esas monedas no neutralicen el efecto.

Manuel Pinto, head of research de XTB, identifica cinco nombres del selectivo español que destacan por esta característica: ACS, Grifols, Santander, Acerinox y Amadeus.

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ACS es probablemente uno de los casos más claros de internacionalización dentro del Ibex. La compañía ha convertido Estados Unidos en uno de sus principales motores de crecimiento y la evolución del dólar tiene una incidencia directa en la conversión de sus resultados.

“ACS tiene casi el 84% de sus ventas fuera de Europa. En el primer trimestre de 2026, obtuvo 10.361 millones de euros de facturación fuera del continente, de los cuales 7.437 millones procedieron de Estados Unidos, el 60,2% del total. Mi lectura es que esa diversificación permite que su evolución dependa menos del crecimiento europeo y que un euro más débil apoye la conversión de sus resultados internacionales. El mercado está mirando las dudas sobre los centros de datos, pero también debería valorar dónde genera ACS sus ingresos”, apunta Pinto.

Los últimos resultados refuerzan esa tesis. ACS cerró el primer semestre con 26.168 millones de euros de ventas, un 8,5% más, y un beneficio neto de 510 millones, un 13,3% superior. Pero el dato más significativo para esta historia está en la procedencia de los ingresos: Estados Unidos y Canadá ya representan el 65% de las ventas del grupo, mientras España supone apenas el 8%.

Además, Estados Unidos no es únicamente un mercado de volumen para ACS, sino uno de sus principales motores de rentabilidad. Turner, su filial estadounidense, aportó 321 millones de euros al beneficio en el semestre, un 42% más, mientras sus ventas crecieron un 15,7%, hasta 14.130 millones.

Y aparece un segundo catalizador relacionado con Estados Unidos: los centros de datos. La cartera de ACS alcanzó los 105.856 millones de euros a junio, después de adjudicaciones por 36.575 millones. La compañía está especialmente expuesta a las nuevas infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial y tiene en marcha un proyecto de 1,2 GW en Ohio, donde prevé invertir más de 300 millones de euros. El contexto de mercado sigue siendo favorable para este negocio. Goldman Sachs acaba de elevar en 5 GW, hasta 64 GW, su previsión de capacidad de centros de datos en Estados Unidos para finales de 2026. Aunque ha recortado en 5 GW la estimación para 2027, hasta 90 GW, la entidad considera que la oposición política está teniendo un impacto limitado sobre la expansión a corto plazo.

Así, en ACS confluyen tres factores: dólar, crecimiento estadounidense y ciclo de inversión en centros de datos.

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Grifols presenta una exposición internacional incluso más pronunciada. La compañía catalana obtiene la mayor parte de sus ingresos fuera de la Unión Europea y Estados Unidos y Canadá concentran una parte muy elevada del negocio.

Según datos de Manuel Pinto, "más de tres cuartas partes de los ingresos de Grifols se generan fuera de la Unión Europea. En el semestre obtuvo aproximadamente 2.775 millones de euros fuera de la UE, el 77,6% del total; Estados Unidos y Canadá aportaron 2.058 millones, el 57,6%. La debilidad del euro frente a sus monedas de ingresos podría aliviar un impacto cambiario que restó 43 millones al EBITDA ajustado. Su internacionalización puede ayudar a que la mejora operativa se traduzca con más fuerza en las cuentas, aunque reducir deuda seguirá siendo decisivo.Grifols también tiene costes y deuda en dólares, por lo que su exposición neta debe analizarse junto con sus coberturas y su proceso de desapalancamiento”.

La compañía también ha avanzado en uno de los puntos que más condicionan su valoración: la deuda. Al cierre de junio, la ratio de apalancamiento neto se situó en 4,2 veces EBITDA, frente a niveles superiores en ejercicios anteriores. Además, refinanció los vencimientos previstos para 2027 y amortizó 500 millones de euros de un bono con vencimiento en 2030. Reuters ya señalaba a comienzos de año que Grifols esperaba elevar su EBITDA ajustado más de un 25% en 2026, hasta entre 1.950 y 1.980 millones, con un objetivo de flujo de caja libre de al menos 500 millones. La reducción de deuda continúa siendo una prioridad estratégica.

Aquí, por tanto, la debilidad del euro puede actuar como acelerador de una mejora operativa que ya está en marcha, pero no es el único factor que determinará la evolución de la compañía.

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La diversificación geográfica también convierte a Banco Santander en uno de los valores del Ibex 35 que pueden beneficiarse de un euro más débil.

"Los principales mercados americanos de Santander aportan cerca de la mitad del beneficio. Estados Unidos, México, Brasil, Chile y Argentina generaron conjuntamente 3.642 millones de euros de beneficio ordinario en el primer semestre, equivalentes al 49,7% del resultado consolidado del grupo. Estados Unidos aportó 989 millones, alrededor del 13,5%. Esa distribución hace que la evolución del euro frente a varias monedas tenga relevancia para sus cuentas. Santander ofrece una exposición a economías y ciclos distintos del europeo, algo especialmente interesante cuando aumenta la incertidumbre en la deuda del continente”, detalla el analista de XTB.

Pero hay un elemento adicional que hace que la tesis estadounidense tenga cada vez más peso. Santander acordó en febrero la compra de Webster Financial por 12.200 millones de dólares, una operación destinada a convertir al grupo en uno de los diez mayores bancos minoristas y comerciales de Estados Unidos. Reuters calificó la operación como una apuesta estratégica de gran tamaño por el mercado estadounidense.

La operación también cambia el perfil de divisas del banco a medio plazo. No se trata únicamente de que una parte de los beneficios actuales proceda de Estados Unidos: el perímetro estadounidense de Santander va a ganar tamaño.

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En Acerinox, la exposición al dólar tiene una lectura especialmente industrial. Manuel Pinto explica que "la compañía identifica Norteamérica como su principal fuente de rentabilidad, apoyada en North American Stainless y Haynes. Su EBITDA semestral creció un 27%, hasta 271 millones de euros. Un dólar fuerte puede mejorar la conversión de esos resultados, mientras la demanda de aleaciones para turbinas de gas vinculadas a centros de datos abre otra oportunidad. La IA también necesita materiales e infraestructura física, y Acerinox puede participar en esa inversión, aunque su evolución seguirá ligada a la demanda industrial”.

Los números respaldan el perfil. Acerinox cerró el primer semestre con un EBITDA de 271 millones de euros, un 27% más, y pasó de pérdidas de 18 millones a un beneficio neto de 77 millones. En bolsa, el mercado reaccionó con una subida superior al 9% tras la presentación de las cuentas y la acción acumulaba entonces una revalorización anual cercana al 45%.

Pero hay otro dato que va más allá... El propio consejero delegado de Acerinox dejó abierta en mayo la posibilidad de que el negocio estadounidense llegue a cotizar en Nueva York. Reuters explicó que el negocio de Estados Unidos genera la mayor parte de los beneficios del grupo y que la compañía considera que los mayores múltiplos y la mayor liquidez del mercado estadounidense justifican estudiar esa posibilidad.

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Por último, en Amadeus, la divisa tiene una particularidad: el dólar no es solo una moneda secundaria, sino una pieza relevante de su cuenta de resultados. “El dólar puede ofrecer un alivio mientras se recupera el tráfico aéreo. Entre el 40 y el 50% de sus ingresos está denominado en dólares, frente al 35-45% de sus gastos operativos. La importancia de las divisas ya aparece en sus cuentas: las ventas semestrales crecieron un 2,3% en euros y un 5,1% a moneda constante. Un dólar más fuerte podría reducir esa diferencia y mejorar los resultados publicados. La oportunidad sería combinar el apoyo cambiario con una normalización del transporte aéreo, porque la divisa por sí sola no compensa una demanda turística más débil”, argumenta Pinto.

En realidad, el problema para Amadeus no está en la divisa, sino en otro frente: el tráfico aéreo. En julio, la compañía recortó sus previsiones de crecimiento de ingresos para 2026 hasta una horquilla de crecimiento de medio a alto dígito, frente al alto dígito previsto anteriormente. El conflicto en Oriente Medio provocó un descenso del 7,6% de las reservas trimestrales y llevó a IATA a reducir su previsión de crecimiento de la demanda mundial de pasajeros para 2026 del 4,9% al 2,1%.

El contexto europeo tampoco ayuda demasiado. El tráfico de pasajeros en los aeropuertos europeos creció un 2,6% en el primer semestre, pero el ritmo se ralentizó con fuerza en el segundo trimestre, cuando aumentaron los precios del combustible y varias aerolíneas redujeron capacidad.

Por eso, en Amadeus, el dólar puede ser una ayuda, pero el verdadero catalizador tendría que llegar de la recuperación del tráfico y de las reservas.