Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, un contexto de mercados financieros marcado por una elevada incertidumbre, provocada principalmente por factores geopolíticos, el encarecimiento del petróleo —que se mantiene por encima de los 100 dólares— y las decisiones de los bancos centrales.
A pesar de ciertos momentos de alivio en los mercados, la volatilidad sigue siendo protagonista, acentuada por eventos como la “hora bruja” y la reacción de los inversores ante el aumento de tensiones internacionales. Además, las previsiones de inflación han sido revisadas al alza, especialmente en Europa, lo que incrementa el riesgo de estanflación, es decir, una combinación de bajo crecimiento económico y alta inflación.
En este entorno, señala la analista que los bancos centrales se enfrentan a un dilema complejo. Aunque su objetivo es controlar la inflación, la subida de tipos de interés podría agravar la situación económica al frenar aún más el crecimiento. Por ello, la experta considera que el mercado podría estar sobrerreaccionando al anticipar subidas de tipos, ya que el origen de la inflación actual está más vinculado a problemas de oferta —como el encarecimiento de la energía— que a un exceso de demanda. Subir tipos en este contexto podría provocar una recesión sin resolver el problema de fondo.
Ante este panorama, el mensaje principal para los inversores es claro: mantener la calma y evitar decisiones impulsivas. La incertidumbre puede llevar a movimientos de pánico, pero es fundamental tener una estrategia de inversión a largo plazo y entender bien en qué activos se está invertido. Si una inversión responde a una lógica sólida —como el oro como cobertura frente a la inflación— no tiene sentido venderla únicamente por la volatilidad del mercado. No obstante, si el inversor no se siente cómodo con el riesgo asumido, puede aprovechar repuntes puntuales para reducir exposición y esperar a que el mercado se estabilice.
En cuanto a dónde invertir, la recomendación clave es mantener una cartera equilibrada entre valores defensivos y cíclicos. Entre los activos destacados, se mencionan especialmente compañías eléctricas como Iberdrola, E.ON o Engie, consideradas valores defensivos por su menor volatilidad y su capacidad de ofrecer rentabilidad vía dividendos. Estas empresas tienden a comportarse mejor en entornos inciertos y proporcionan estabilidad a la cartera.
Por otro lado, también se subraya la importancia de invertir en el sector tecnológico, que ha mostrado una mayor resiliencia en comparación con otros sectores. En este ámbito, se destacan valores concretos como SAP y ASML, compañías con ventajas competitivas claras y que actualmente podrían estar cotizando a precios atractivos tras las caídas del mercado.
En definitiva, el enfoque recomendado por Araceli de Frutos pasa por no dejarse llevar por el ruido del mercado, mantener una visión de largo plazo y construir una cartera diversificada que combine activos defensivos —como las eléctricas— con oportunidades de crecimiento —como las tecnológicas—.
La clave no está, dice Araceli, en reaccionar a cada movimiento del mercado, sino en invertir de forma coherente con el perfil de riesgo y los objetivos financieros personales, asegurando siempre que las inversiones permitan al inversor mantener la tranquilidad incluso en momentos de alta volatilidad.