En plena temporada de resultados, ¿qué es lo que están esperando los analistas?
En un momento en el que hay incertidumbre geopolítica, riesgo de inflación, dudas sobre las decisiones de los bancos centrales y sobre la sostenibilidad de la deuda pública europea, los analistas son positivos con los resultados empresariales porque son los que respaldan, en cierto modo, al mercado.
Los analistas creo que buscan confirmación y continuidad; es decir, que las empresas sean capaces de sostener sus beneficios, defender sus márgenes y mantener sus previsiones de crecimiento pese a un entorno de costes y financiación complicado.
Ya no basta con batir las estimaciones del trimestre, sino que lo verdaderamente importante va a ser lo que las empresas digan sobre los próximos meses.
Y en este sentido, creo que el mercado prestará atención a esa evolución de los márgenes, la capacidad de trasladar los mayores costes al consumidor y la rentabilidad real de las inversiones relacionadas con la IA. Por lo que los resultados empresariales seguirán siendo fundamentales para justificar las valoraciones de las compañías.
¿La geopolítica influye en las decisiones de inversión de los selectores de fondos?
Yo creo que sí, que es una variable imprescindible en la construcción de carteras, porque al final es inevitable.
Está claro que los conflictos internacionales al final pueden repercutir, y lo estamos viendo, en los costes energéticos, las cadenas de suministro, las divisas y los flujos comerciales; además de modificar prioridades de gasto de los gobiernos, y con ello, las oportunidades de inversión en defensa, infraestructuras, energía o tecnología.
Por lo que al final, yo creo que los selectores están pendientes y les hace seguir invertidos en bolsa, porque el error es no estarlo, pero siendo mucho más selectivos y buscando una diversificación más real, calidad, cierta descorrelación y estrategias con fuentes de rentabilidad diferentes.
¿El oro sigue siendo un activo para tener en cartera en estos momentos?
Claramente sí, de hecho yo creo que es un recurrente en todas las carteras, también por las subidas tan importantes que ha vivido en los últimos años. Pero también creo, y es algo que he hablado recientemente con los expertos, que hay que tener muy claro que debe desempeñar una función de diversificación y protección, no convertirse en una apuesta especulativa sin límites.
Por otro lado hay que tener en cuenta que los tipos de interés han aumentado y que el metal ha bajado desde máximos, pero aún así, creo que es esencial para diversificar, proteger y mantener una cartera equilibrada.
¿Hay inquietud con las subidas de tipos por parte del mercado?
Sí, pero lo que más preocupa sobre todo es la posibilidad de convivir durante más tiempo con una política monetaria restrictiva y un crecimiento económico menos dinámico.
Los expertos con los que hablamos creen que ahora habrá una pausa, pero dudan de lo que pueda pasar en diciembre. Además, yo creo que el principal debate es si los bancos centrales podrán controlar la inflación sin provocar un deterioro significativo de la actividad económica, porque cuando el inversor pasa de anticipar recortes a descontar tipos elevados durante más tiempo, se alteran las valoraciones de prácticamente todos los activos.
Las compañías con mayores necesidades de financiación se vuelven más vulnerables, los sectores de crecimiento pueden experimentar ajustes en sus múltiplos y los gobiernos endeudados afrontan costes de financiación superiores. Al mismo tiempo, ciertos segmentos de renta fija vuelven a ofrecer rentabilidades atractivas.
Por lo que sí, es algo que preocupa, pero sobre todo en duración.
¿Francia dará un susto al mercado o es temporal su crisis de deuda?
Dependerá de cómo se afronte. Creo que Francia puede provocar nuevos episodios de tensión en los mercados europeos porque su problema va mucho más allá de una crisis política pasajera.
La situación se ha deteriorado especialmente en octubre. El problema francés tiene tres dimensiones que se retroalimentan: una deuda pública elevada, un déficit persistente y una fragmentación política que dificulta la aprobación de reformas presupuestarias.
Al final, no creo que Francia esté necesariamente a las puertas de una crisis de deuda equiparable a la que vivió la eurozona hace más de una década. Y ¿por qué? Pues principalmente porque dispone de una economía grande, un mercado de deuda profundo y el respaldo institucional del marco europeo. Pero tampoco creo que podamos considerar el episodio como una simple turbulencia que desaparecerá por sí sola.
Lo que sí considero es que Francia ya está dando un aviso importante al mercado. El riesgo de contagio no es inevitable, pero la solución requiere algo más que una recuperación de la estabilidad política. Es decir, necesita credibilidad fiscal y capacidad para estabilizar su deuda.
Con la perspectiva de los años que llevas cubriendo la información financiera, ¿cómo ha evolucionado el mercado desde tus inicios?
Los mercados se han vuelto mucho más accesibles y cercanos para las nuevas generaciones. Hace diez años, cuando empecé, el acceso a la formación era más limitado. Hoy los jóvenes muestran un interés real por las finanzas: entienden que su bienestar futuro dependerá de la inversión y no exclusivamente de sus rentas del trabajo; ya no solo buscan ahorrar, sino poner su dinero a tabajar.
A esta democratización han contribuido notablemente las plataformas digitales de inversión y las herramientas tecnológicas. Al permitir invertir cantidades pequeñas de forma sencilla, se genera un círculo virtuoso de interés y aprendizaje continuo. El reto principal sigue estando en la educación financiera, asegurando que cuenten con la información rigurosa necesaria para operar con criterio.
La vivienda continúa atrayendo inversión pese a las tensiones del mercado inmobiliario en España. ¿Consideras que aún tiene recorrido?
Según el consenso de analistas, todavía le queda recorrido. Sin embargo, al igual que en otros activos, es crucial ser muy selectivo y priorizar la calidad, ya que no todo vale.
Lo más recomendable es apoyarse en gestoras y profesionales especializados que ofrezcan las mejores alternativas de entrada, teniendo en cuenta además que el sector no se reduce a la compra directa de inmuebles, sino que permite canalizar la inversión a través de otros vehículos regulados como fondos o SOCIMIS; por eso es fundamental saber seleccionar el vehículo adecuado.