Estamos muy pendientes de esos acercamientos que tiene Trump, de las condiciones que plantea y de las exigencias de Irán para llegar a un acuerdo de paz. ¿En qué punto del conflicto armado están fijándose ahora mismo los mercados financieros? Y no sé si seguimos pensando, ya en esta cuarta semana, que el conflicto puede terminar pronto.

Bueno, realmente hoy veía las estadísticas en Polymarket y en este tipo de páginas de predicción, y hablaban de una probabilidad del 51% de que terminase antes del 31 de mayo. Tenemos también ese viaje de Donald Trump a China el 14 y 15 de mayo y, previsiblemente, creemos que si lo canceló en su momento por el conflicto, en esa idea que debe tener el presidente en la cabeza también estará que debe terminar antes de esa fecha.

Nosotros creemos que las presiones políticas —como los índices de popularidad, el incremento del coste de la vida de los ciudadanos americanos o las elecciones de medio término de este año— van a ser puntos clave para presionar al presidente a firmar una paz antes de lo previsto.

Además, no solo las presiones políticas, sino también las económicas van a surtir efecto. Hablamos principalmente de la financiación de la deuda, es decir, de la rentabilidad de los bonos. Hemos visto un crecimiento exponencial en la rentabilidad de los bonos a nivel global ante las expectativas de incremento de la inflación. Eso provoca que los tramos más largos de la curva suban y, por otro lado, en los tramos cortos, que los bancos centrales tengan que tomar medidas más agresivas o restrictivas para combatir ese crecimiento de los precios. Y recordemos que la inflación no solo viene por el precio del petróleo o la gasolina, sino también por el gas, los alimentos y el resto de artículos que compramos en nuestro día a día, que están directa o indirectamente relacionados con estas materias primas energéticas.

En ese sentido, como decíamos, los intereses de la deuda —con el bono a 10 años en torno al 4,40% y el de 2 años acercándose a niveles poco vistos— nos hacen pensar que, sobre todo en los tramos más cortos de la curva, que son los que el Tesoro va a intentar refinanciar en los próximos meses, la situación es compleja.

Hay que recordar que Estados Unidos refinancia el 25% de su deuda, que el déficit comercial se está ampliando por la apreciación del dólar y que ya no se tienen en cuenta los aranceles para paliar ese déficit fiscal. Todo esto suma a que la situación económica sea grave.

¿Esto puede acelerar el final del conflicto? Creemos que antes o después esa presión económica, financiera y política acabará surtiendo efecto y que Donald Trump, de alguna manera, igual que ha entrado en el conflicto sin una gran justificación, pueda salir del mismo declarando una victoria sin una gran justificación.

Mientras el estrecho de Ormuz se abra de alguna manera y el régimen de Irán diga que no va a tener nuevos programas nucleares, creemos que eso puede ser suficiente para que ambos lados declaren la victoria y se alcance una situación más estable.

¿Y qué ocurre si la guerra se alarga? Hay otros escenarios en los que la guerra dura más tiempo y, evidentemente, esto tiene un impacto mucho mayor. Hoy Bloomberg publicaba que la administración Trump ha preguntado a sus asesores qué escenarios se manejarían con un petróleo a 200 dólares, lo cual es preocupante. En ese contexto, hablaríamos de una guerra más prolongada, con una posible entrada directa de Estados Unidos, incluso con incursiones terrestres, y con una respuesta de Irán atacando infraestructuras energéticas de otros países del Golfo o pasos estratégicos.

Esto provocaría escasez global de alimentos y de materias primas en un momento en el que Europa está en plena fase de acopio de gas. Con niveles de abastecimiento bajos, competir con Asia no va a ser fácil. Además, Estados Unidos tiene una posición dominante en el gas natural licuado, por lo que veremos en qué condiciones lo suministra.

Con este escenario de incertidumbre, ¿qué pueden hacer los inversores? Como todo el mundo dice, cuanto menos dure el conflicto, mejor será para los mercados, y cuanto más dure, peor. Nuestro escenario base es que habrá sufrimiento en el corto plazo, que habrá volatilidad y que los inversores deben estar preparados para caídas del 5% al 10%.

Quien no esté preparado para ese escenario debería replantearse su exposición. Pero seguimos pensando que el mercado acabará recuperando, que el conflicto puede durar algunas semanas más y que veremos algún tipo de resolución que permita a las bolsas recuperarse, también apoyadas por la temporada de resultados que comenzará en abril.

En este contexto de volatilidad, ¿es momento de empezar a hacer cartera o todavía es pronto? ¿En qué debemos fijarnos?

Es complicado, porque el tono cambia constantemente: Trump lanza propuestas, Irán las rechaza, plantea sus condiciones… y así sucesivamente. Además, no es casual que Trump haya dado ciertos plazos coincidiendo con el cierre del mercado. Veremos si la tensión aumenta durante el fin de semana y cómo reaccionan los mercados.

Pero, en cualquier caso, depende del perfil del inversor. Para quien invierte a largo plazo, creemos que sí es momento de entrada. Por ejemplo, en tecnología estamos viendo PER muy bajos, niveles que no se veían desde hace años.

Además, la inteligencia artificial y el crecimiento del consumo pueden impulsar los beneficios, con crecimientos que podrían superar el 13%. También hay estímulos fiscales y recortes de tipos que apoyan la economía.

Nos centraremos especialmente en los resultados empresariales y en cómo el conflicto ha afectado a cada compañía. También vemos oportunidad en el Oro, que ha tenido una corrección significativa en las últimas semanas. A corto plazo puede comportarse como liquidez, pero a largo plazo el escenario sigue siendo positivo. Más deuda, más estímulos, más diversificación por parte de los países… todo esto favorece al oro. Creemos que puede volver a niveles de 5.000 o 5.500. También vemos interesante Bitcoin . En general, creemos que es buen momento para incorporar inversiones a precios más competitivos.

¿Cómo está respondiendo Wall Street frente a Europa en este entorno?

Wall Street está siendo más resiliente. Hay una clara diferencia entre países importadores y exportadores de energía. Europa y Asia están sufriendo más, mientras que Estados Unidos lo está haciendo mejor. También destacaría Brasil y Canadá, que pueden beneficiarse del alza de las materias primas. Brasil, por ejemplo, ya tuvo un comportamiento muy positivo en 2022 y podría repetir en 2026. Por sectores, el sector energético es el que mejor lo está haciendo, pero también las energías renovables, que están ganando protagonismo por la necesidad de independencia energética.  También vemos subidas en sectores como ferrocarriles o fertilizantes. En España, compañías como Solaria , Repsol o Endesa han tenido buen comportamiento.

En renta fija hay muchas dudas. Estamos viendo letras del tesoro en torno al 2%, pero con inflaciones del 4% o 5%, lo que implica rentabilidades reales negativas. Además, hay riesgos tanto en tramos cortos como largos. Por ahora, evitaría la renta fija. Más adelante, cuando el mercado empiece a descontar desaceleración económica, podrían surgir oportunidades en los tramos largos.