• Aunque los ahorros personales se están convirtiendo en la principal fuente de ingresos prevista para la jubilación, solo el 23% de los inversores se siente muy seguro respecto a su seguridad financiera a largo plazo.
  • Casi la mitad de los ahorradores espera empezar a invertir en los próximos 12 meses, pero una proporción similar se sigue frenando por el temor a perder dinero y continúa manteniendo un exceso de efectivo en lugar de entrar en los mercados.
  • Uno de cada cuatro inversores particulares se considera principiante. Y entre quienes se describen como inversores confiados o expertos, siete de cada diez tienen conocimientos financieros limitados. Por tanto, la educación y el asesoramiento siguen siendo esenciales.
  • El asesoramiento profesional, al que recurre el 60% de los inversores, sigue siendo fundamental y se complementa con nuevas prácticas: el 70% de los inversores utiliza la inteligencia artificial para tomar decisiones de inversión informadas, y casi uno de cada dos busca información a través de influencers. • Para el inversor español, el crecimiento patrimonial es el principal objetivo de invertir, seguido de protegerse frente a la inflación y financiar la jubilación.   

Amundi, la mayor gestora de activos de Europa, ha publicado los resultados de la tercera edición de su estudio «Decoding Investors», centrado en inversores particulares y ahorradores. Realizado en 26 países entre 18.000 personas, el estudio analiza sus objetivos, temores, comportamientos y fuentes de información sobre inversión.

La edición de 2026 muestra que la jubilación ocupa un lugar central entre las preocupaciones de los inversores, pero que muchos carecen de la confianza y los conocimientos necesarios para transformar sus ahorros en planes de inversión a largo plazo.

Financiar la jubilación: una prioridad clara, pero con una brecha entre la intención y la confianza

Los ahorros y las inversiones personales son actualmente la principal fuente de ingresos prevista para la jubilación, y los inversores esperan que financien el 42% de sus recursos para esta etapa, por delante de las prestaciones públicas y los planes de pensiones de empresa. Esta cifra es mayor en Asia, donde los inversores de la región esperan financiar más del 50% de su jubilación mediante ahorros e inversiones personales.

A pesar de ello, solo el 36% de los inversores señala la jubilación (34% en Europa frente al 40% en Asia) como una motivación clave para invertir y, entre ellos, apenas el 23% se siente muy seguro de poder alcanzar una seguridad financiera a largo plazo. Esto pone de manifiesto una clara brecha entre la importancia que los inversores conceden a la jubilación y su capacidad y confianza para poder financiarla.

El asesoramiento profesional marca una diferencia significativa en el grado de confianza de los inversores respecto a su jubilación: la mitad de los inversores que reciben asesoramiento afirman sentirse muy seguros de poder financiarla, frente a solo el 14% de quienes nunca han recurrido a asesoramiento.

La brecha de confianza mantiene a los ahorradores en efectivo

El estudio muestra que casi la mitad (43%) de los ahorradores espera empezar a invertir en los próximos 12 meses - una cifra que aumenta hasta el 62% entre las personas de 21 a 30 años-, pero el 39% sigue frenado por el miedo a perder dinero.

La intención de invertir varía considerablemente según el país: los ahorradores daneses se sitúan a la cabeza (79%), seguidos de los de Singapur (73%), mientras que belgas y alemanes son los menos proclives a dar el paso (24%).  

En la práctica, esto suele traducirse en mantener el dinero en efectivo durante más tiempo en lugar de participar en los mercados de capitales: para la mayoría (52%) de los ahorradores, un fondo de emergencia equivalente a menos de seis meses de ingresos es suficiente para hacer frente a gastos imprevistos; sin embargo, la mayoría mantiene cantidades de efectivo muy superiores.

Educación financiera: percepción frente a realidad

Más allá de la confianza, la educación financiera también desempeña un papel fundamental. El estudio pone de manifiesto un marcado contraste entre la confianza de los inversores y su nivel real de conocimientos financieros: el 70% de quienes se describen como «expertos» no logró responder correctamente a tres preguntas básicas de educación financiera.

Este patrón es especialmente pronunciado entre los inversores con mayor patrimonio. Los inversores de alto patrimonio, pese a ser los que muestran una mayor confianza, registraron los niveles más bajos de educación financiera, ya que solo el 36% respondió correctamente a las tres preguntas. Sin embargo, también son los más propensos a recurrir al asesoramiento de profesionales (87%), frente al 58% de los inversores minoristas.

Aumenta el uso de la IA y las redes sociales, pero el asesoramiento profesional sigue siendo esencial

En tan solo un año, el uso habitual de asistentes de IA como fuente de ideas o información de inversión se multiplicó por cuatro en 2026, hasta alcanzar el 19%.

Resulta especialmente significativo que siete de cada diez inversores hayan utilizado alguna vez la IA como apoyo para tomar decisiones de inversión. Más de la mitad de ellos (59%) ha seguido sus recomendaciones y casi todos (90%) afirman estar satisfechos con el resultado.

Pero los inversores también recurren a las redes sociales: casi uno de cada dos (46%) busca información sobre inversiones a través de influencers. Esto ocurre especialmente en India (68%) y Brasil (65%), mientras que países europeos como Francia (28%), España (37%) y Alemania (40%) se sitúan por detrás.

Estas nuevas fuentes de información no sustituyen al asesoramiento profesional, sino que lo complementan ayudando a los inversores a confirmar ideas o validar recomendaciones. Más del 60% de los inversores afirma tener acceso, al menos, a algún tipo de asesoramiento financiero profesional, que se presta cada vez más a través de canales digitales: el 59% de los encuestados recibe actualmente todo o parte de su asesoramiento online.

Fannie Wurtz, Subdirectora general y Directora del área de Clientes de Amundi, afirmó: «A medida que financiar la jubilación se convierte en una preocupación central para los hogares de todo el mundo, la tercera edición de nuestro estudio Decoding Investors pone de relieve un reto urgente: ayudar a que más ahorradores se conviertan en inversores y accedan a los mercados de capitales. Para nuestro sector, esto significa reforzar la confianza, mejorar el acceso a la educación financiera, especialmente a través de canales digitales, y ofrecer soluciones sencillas, transparentes e híbridas. Gracias a su experiencia, Amundi ayuda a sus clientes a afrontar este reto mediante soluciones de inversión, herramientas tecnológicas y un acompañamiento adaptado a las necesidades de ahorro a largo plazo».

Objetivos y perfil del inversor particular español

Para el inversor español, el crecimiento patrimonial es el principal objetivo de la inversión, con un 45% frente al 51% a nivel europeo, seguido de protegerse frente a la inflación, con un 42% frente al 37% europeo y financiar la jubilación, con un 35% en línea con el 34% europeo.  

El inversor español también muestra menos confianza sobre sus conocimientos financieros que el europeo. Mientras que un tercio se considera “principiante”; otro 31% se considera “experto”, frente al 37% de Europa. Aunque un 34% asegura tener diversificadas sus inversiones, el 26% siente que la mayor parte de su dinero está concentrada en una o dos inversiones; por encima de la media europea del 15%. En este sentido, un 40% de los inversores españoles considera que el asesoramiento profesional les ayudaría a diversificar mejor sus carteras (frente al 34% medio en Europa). Dos de cada tres inversores declara tener acceso a asesoramiento financiero profesional de algún tipo en España, valorando especialmente la tranquilidad de contar con una personal de confianza a quien acudir.  

En cuanto a la IA, el principal uso que los inversores particulares españoles declaran hacer de ella es generar ideas o estrategias de inversión (34%, por encima de la media europea del 26%). Otros usos de la IA serían resumir e interpretar noticias de mercado y analizar informes financieros. Sin embargo, los inversores españoles son menos propensos a actuar en función de ella (solo el 44% declara haber actuado basándose en información de inversión basada en la IA, por debajo de la media europea del 53%).  

Particularidades del ahorrador minorista en España  

Si nos enfocamos el perfil del ahorrador español, el porcentaje que se considera “principiante” subiría al 65% frente al 54% europeo; y un 35% se declara dispuesto a empezar a invertir parte de sus ahorros en los próximos 12 meses. Y es que el 43% reconoce mantener sus ahorros en efectivo para necesidades a corto plazo (fondo de emergencia).

Sin embargo, los ahorradores españoles son considerablemente más propensos a plantearse seriamente invertir si reciben asesoramiento de un asesor financiero cualificado que les explique las cosas en un lenguaje sencillo: un 34 % frente al 23 % en el resto de Europa.

Según Marta Marín, Consejera Delegada de Amundi Iberia, “En España, el principal reto es ayudar a que más ahorradores den el paso desde la liquidez hacia la inversión con mayor confianza. Este estudio confirma que la educación financiera, el asesoramiento profesional y en lenguaje sencillo, con soluciones claras, siguen siendo fundamentales para acompañar la planificación financiera y de cara a la jubilación.”