La idea del fondo es relativamente sencilla, aunque los instrumentos en los que invierte no lo sean tanto. El JSS Twelve Sustainable Insurance Bond, invierte globalmente en bonos subordinados emitidos por compañías aseguradoras.
Antes de nada, quiero explicar la deuda subordinada de una manera sencilla. Imagina la estructura financiera de una compañía como una fila para cobrar. Si todo va bien, todos cobran. Si las cosas se tuercen, unos acreedores están más cerca de la ventanilla que otros. Pues el inversor en deuda subordinada acepta situarse más atrás y, precisamente por asumir ese riesgo adicional, exige una rentabilidad superior.
Fuente: Morningstar Direct
En las aseguradoras aparece además otro elemento: Solvencia II. La regulación europea obliga a estas compañías a mantener determinados niveles de capital y permite que algunos instrumentos subordinados computen dentro de esa estructura. No estamos, por tanto, ante un bono corporativo normal y corriente. Y esa aparente complejidad puede ser precisamente la fuente de la prima.
El universo tampoco es pequeño. La deuda subordinada de aseguradoras europeas alcanza unos 186.000 millones de euros, con 87 emisores y alrededor de 340 emisiones.
La fotografía del fondo ayuda a entender mejor esta estrategia. La cartera tiene unas 115 posiciones, un cupón medio del 5,21% y una Yield to Worst del 4,47%, con una duración modificada cercana a 4,5 años. La calificación crediticia media era BBB+ y el 97,86% de la cartera se encontraba dentro de Investment Grade.
Es decir, el fondo trata de obtener una rentabilidad propia de segmentos más agresivos de la renta fija sin abandonar mayoritariamente el grado de inversión.
La cartera está además bastante diversificada entre aseguradoras. Reino Unido supone aproximadamente el 30,6%, Francia el 15,4%, Países Bajos el 10,4% y Alemania el 8,8%. Por segmentos, vida y salud representa el 38,75%, las aseguradoras multilínea otro 38,62%, propiedad y accidentes el 8,39% y reaseguro el 5,54%.
También resulta interesante mirar qué compra realmente el gestor. Entre las mayores posiciones aparecen bonos de Utmost Group, Quilter, Uniqa Insurance, MACIF, ASR Nederland, BNP Paribas Cardif, Athora, Admiral, Just Group y Rothesay Life. Y las diez primeras posiciones apenas suman un 17,6%. Es decir, especialización sectorial sí; apostar la cartera a pocos nombres, no.
Y el lector se podrá preguntar que por qué aseguradoras. Es una pregunta lógica. Pues porque una aseguradora tiene algunas características como que son un negocio muy regulado, sus balances están sometidos a requisitos estrictos de solvencia e, históricamente el sector ha presentado unas tasas de impago particularmente reducidas frente a otros sectores corporativos.
Pero comprar cualquier bono de una aseguradora sería perder precisamente la gracia de la estrategia. Dos compañías parecidas pueden tener estructuras de capital, negocios, regulación, solvencia y condiciones de emisión muy diferentes. Y dos bonos de una misma aseguradora tampoco tienen necesariamente el mismo riesgo. Por eso aquí la gestión activa tiene bastante sentido.
De hecho, la dispersión reciente así lo demuestra. Entre junio de 2025 y junio de 2026, los diez emisores de seguros con mejor comportamiento obtuvieron una rentabilidad media del 13,9%, frente al 2,1% de los diez peores.
Pero, ojo. Subordinado no significa conservador. Aunque el fondo tiene años espectaculares como el 2025, 2024, o 2023 (y una rentabilidad anualizada a 3 años de un asombroso +6%), también tiene caídas que demuestran que, en efecto, no deja de ser una estrategia de subordinadas, como vemos en el 2022.
Fuente: Morningstar Direct
Precisamente 2022 sirve para entender que tener bonos no equivale a eliminar las caídas. El fondo asume riesgo de crédito, subordinación, tipos de interés, mercado y, además, una evidente concentración sectorial. Pero cuidado, que el fondo es capaz de conseguir el 100% de las subidas y, como veis, un 90% de las caídas, lo cual es un dato muy interesante y dice mucho de la buena gestión.
Es un fondo que también trata de cuidar la sostenibilidad, que añade otro filtro, pero no elimina esos riesgos. El fondo está clasificado como Artículo 8 bajo SFDR e integra criterios ESG en el análisis, con exclusiones y una metodología propia para evaluar compañías y sectores.
Un inversor no debería sustituir toda su parte de renta fija con este fondo, sino explotar una parte concreta del mercado donde regulación, subordinación y complejidad pueden generar una prima adicional.