¿Puede un fondo con casi dos décadas de historia ser, en la práctica, un fondo bastante nuevo? Metavalor Global obliga a hacerse esa pregunta. El vehículo nació en 2007, pero el cambio de equipo gestor del 31 de enero de 2025 marca una frontera clara. Desde entonces cambian el proceso, la construcción de cartera y, sobre todo, los resultados. Mirar únicamente la rentabilidad desde lanzamiento sería juzgar de forma equivocada al equipo actual. Nosotros tenemos la suerte de conocer esto y poder contar la historia de este fondo tal y como es.

Metavalor Global es un fondo mixto flexible global. Así lo definiría en una frase. Mixto no significa 50% bolsa y 50% renta fija. El mandato permite mover la exposición a renta variable entre el 0% y el 100%, sin porcentajes predeterminados por país, divisa o sector. De ahí el apellido de flexible y global. A cierre de septiembre de 2026, la cartera estaba aproximadamente en un 83% de renta variable y un 17% entre renta fija y liquidez; la parte de bonos se concentraba en deuda pública de Estados Unidos y Alemania.

Para bien o para mal (normalmente para bien), un fondo flexible puede comportarse como defensivo en un momento y acercarse mucho más a un fondo de renta variable en otro. Aquí la decisión de cuánto riesgo asumir la toma el equipo gestor.

La filosofía parte de calidad, valoración y preservación del capital. Buscan compañías capaces de obtener retornos sostenibles por encima de su coste y solo invierten cuando consideran atractiva la combinación entre calidad del negocio, fortaleza financiera, visibilidad de caja y descuento frente a su valor intrínseco.

La cartera actual tiene menos de 30 compañías y las diez primeras suman el 37,8%. Entre las mayores posiciones aparecen Moderna; Microsoft; CaixaBank; Taiwan Semiconductor; y Eni. Por sectores, finanzas pesa un 22% y tecnología un 25%. Y geográficamente, Europa representa el 39,1%, la Península Ibérica el 17% y Norteamérica el 35%, con pesos menores en Asia y Latinoamérica.

No es un fondo global construido copiando el MSCI World. Microsoft, TSMC o Broadcom están junto con bancos españoles, o energía europea.

Entre el 31 de enero de 2025 y el 30 de septiembre de 2026, Metavalor Global obtenía un 28,2%, equivalente a un 16,1% anualizado, con una volatilidad anualizada del 10,2%. En 2025 ganó un 18,3% y en 2026 acumulaba un 14,8% hasta septiembre. Está más que bien, pero también hay que decir que todavía es poco track record para el nuevo equipo de gestión. Eso sí, con muy buena pinta.

Fuente: Morningstar Direct

Para que el lector se haga cargo, su referencia (que no su benchmark) obtuvo un 6,0%. La diferencia es importante, aunque como hemos contado, parte de la mayor rentabilidad viene acompañada de una mayor exposición a renta variable en estos momentos.

No me atrevería a extrapolar ese 16% anualizado a futuro, pero el nuevo equipo parece que lleva muy buen camino.

Metavalor Global puede servir para quien quiera delegar dos decisiones difíciles: qué compañías comprar y cuánto riesgo asumir en cada momento. Su principal virtud, que es la libertad para moverse, es también su principal riesgo.