Con el petróleo disparado y el oro en el entorno de los 4.000 dólares por onza, ¿cómo está posicionando el fondo para navegar el actual entorno de mercado y aprovechar las oportunidades más atractivas en los mercados de materias primas?

Nuestra principal convicción sobre el comportamiento de los mercados de materias primas es que la reversión a la media es una fuerza especialmente relevante en este universo de inversión. Esto significa que, normalmente, los activos que mejor se comportan en materias primas durante un mes o un año no suelen ser los mismos que han registrado las mayores rentabilidades en el periodo anterior. Por ello, nuestra estrategia de construcción de cartera se basa en maximizar la diversificación y distribuir las inversiones entre los distintos segmentos del universo de materias primas.

Si analizamos la evolución de estos mercados durante los últimos tres o cuatro años, observamos cómo el liderazgo en rentabilidad ha ido rotando entre la energía, los metales industriales, los metales preciosos y, este año, de nuevo hacia la energía. Consideramos que es muy probable que los activos que peor comportamiento han registrado en los últimos años sean precisamente los que experimenten una recuperación. Para capturar esas oportunidades, construimos una cartera con el máximo grado de diversificación posible y realizamos rebalanceos frecuentes.

Más allá del petróleo y el oro, ¿qué materias primas ofrecen actualmente las oportunidades de rentabilidad ajustada al riesgo más atractivas para los inversores institucionales y qué catalizadores podrían materializar su potencial?

Creemos que las materias primas ofrecen múltiples ventajas a los inversores institucionales, entre ellas la capacidad de proteger las carteras frente a los riesgos geopolíticos. Por ello, tiene sentido mantener una amplia diversificación entre los distintos segmentos del mercado en todo momento.

Además, identificamos varios factores estructurales que podrían favorecer el comportamiento de los metales industriales en los próximos años. Entre ellos destacan la electrificación, el desarrollo de las energías renovables, la transición energética y las restricciones en las cadenas de suministro de estos metales, que podrían respaldar su evolución. La crisis energética que estamos atravesando en 2026 ha supuesto una pausa en esta tendencia, ya que el encarecimiento de la energía ha lastrado el crecimiento económico, especialmente en los mercados emergentes. Sin embargo, creemos que, una vez superada la crisis, podría retomarse un círculo virtuoso de crecimiento impulsado por la transición energética. En particular, una mayor expansión de la energía solar en los mercados emergentes favorecería el crecimiento económico y estimularía la demanda de metales industriales durante el resto de esta década.

¿Qué diferencia a la estrategia Commodity Transition Enhanced?

Una de nuestras principales convicciones a la hora de construir estrategias de inversión en materias primas es la importancia de incorporar exposición a mercados de menor tamaño. Consideramos que estas materias primas, que tienen un peso reducido en los índices tradicionales, suelen aportar mayores beneficios de diversificación a la cartera. Si analizamos el comportamiento del mercado este año, vemos que todo el mundo habla del crudo. Sin embargo, otras materias primas energéticas de menor tamaño, como la gasolina o el diésel, también han registrado un comportamiento destacado. En nuestras carteras tendemos a sobreponderar estos mercados, ya que seguimos un enfoque de ponderación equitativa y priorizamos la diversificación en la construcción de la cartera. Esta filosofía se aplica a todos los sectores en los que seleccionamos materias primas: favorecemos los segmentos más pequeños y especializados por su capacidad para aportar diversificación.

¿Cómo se traduce el enfoque enhanced en la construcción de la cartera y en la generación de alfa?

Uno de los aspectos clave de nuestra filosofía de construcción de carteras de materias primas es que, debido a la elevada volatilidad y a la baja correlación entre estos activos, es posible generar rentabilidades adicionales mediante el propio proceso de rebalanceo de la cartera. Sabemos que, para los inversores institucionales, rebalancear las carteras y mantener una adecuada diversificación contribuye a mejorar los resultados a largo plazo. Sin embargo, en los mercados de materias primas este factor cobra especial importancia, dada su elevada volatilidad y la baja correlación entre los distintos activos. Por ello, nuestro enfoque enhanced consiste fundamentalmente en rebalancear la cartera con mayor frecuencia que las estrategias tradicionales.

Además, adaptamos el posicionamiento en las curvas de futuros de cada materia prima, ajustando la exposición a los distintos vencimientos y a los diferentes tramos de la curva. La gestión de las estructuras de contango y backwardation es un aspecto fundamental que los inversores en materias primas deben tener en cuenta a la hora de construir sus estrategias.

Los mercados de materias primas están especialmente expuestos a los shocks geopolíticos, las interrupciones del suministro y los cambios bruscos en el sentimiento de los inversores. ¿Cómo gestionan la volatilidad y el riesgo de caídas en la cartera, especialmente en periodos de elevada incertidumbre?

No creemos que sea posible anticipar los acontecimientos geopolíticos, especialmente con una o varias semanas de antelación. Basta con un tuit o un acontecimiento inesperado para cambiar por completo el comportamiento de los mercados de materias primas. Sin embargo, tenemos claro que, a largo plazo, mantener una cartera ampliamente diversificada entre los distintos segmentos del mercado suele ofrecer mejores resultados que intentar anticipar estos acontecimientos mediante ajustes tácticos de la exposición, que pueden llevar a tomar decisiones equivocadas ante los cambios bruscos provocados por la volatilidad geopolítica.

Al mismo tiempo, las materias primas presentan una característica que las diferencia de otras clases de activos, como la renta variable o la renta fija: cuando aumenta la volatilidad en un mercado de materias primas, también pueden incrementarse sus rentabilidades. Por este motivo, tendemos a mantener la exposición a estos mercados e incluso a aprovechar esa volatilidad, en lugar de reducirla automáticamente cuando los precios experimentan movimientos bruscos, ya que estos episodios suelen ir acompañados de mayores rentabilidades en el segmento correspondiente.

¿Cuáles han sido los principales motores de la rentabilidad del fondo en lo que va de 2026 y qué decisiones de posicionamiento han contribuido más a sus resultados o han lastrado su comportamiento?

Los principales contribuyentes positivos a la rentabilidad este año han sido nuestras posiciones sobreponderadas en mercados energéticos de menor tamaño, como el diésel y la gasolina. Estos mercados, al tener un tamaño más reducido y cadenas de suministro más complejas, suelen reaccionar con mayor intensidad ante acontecimientos geopolíticos o interrupciones del suministro. Por ello, hemos observado que estas materias primas energéticas han registrado un comportamiento mucho mejor que el petróleo. Esta apuesta constituye una de las principales convicciones de nuestra cartera y ha contribuido positivamente a los resultados.

Por el contrario, lo que no ha funcionado tan bien este año ha sido nuestra sobreponderación en segmentos de menor capitalización y mayor beta dentro de los metales preciosos e industriales. A principios de año había un gran optimismo en torno a los metales preciosos, especialmente el oro y la plata. Sin embargo, la rotación de capital fuera de estos activos y el aumento de los tipos de interés reales han perjudicado el comportamiento de metales preciosos de menor tamaño, como la plata y el platino, que han registrado rentabilidades inferiores. No obstante, empezamos a observar que, cada vez que surgen expectativas de una resolución del conflicto en Oriente Medio, estos metales preciosos de mayor beta tienden a comportarse mejor que el propio oro.

¿Cuáles son las perspectivas para los próximos meses en el sector de materias primas, especialmente tras las elecciones de medio mandato en EEUU?

El principal factor que ha marcado los mercados en 2026 ha sido el riesgo geopolítico, especialmente el conflicto de EEUU con Irán. A esto se suman importantes cambios en el panorama político, tanto por las elecciones de medio mandato en Estados Unidos como por las elecciones en Israel. Sin embargo, no está claro si los distintos resultados electorales limitarán la capacidad de actuación de estos países o, por el contrario, darán más margen a sus respectivos gobiernos para intensificar su intervención en Oriente Medio.

En términos generales, creemos que el riesgo geopolítico seguirá siendo un factor determinante tanto para los mercados de materias primas como para los mercados financieros en su conjunto. Si ampliamos el horizonte temporal, una de las principales conclusiones es que Estados Unidos podría centrar cada vez más su atención en los asuntos internos y en analizar las consecuencias de la etapa de la Administración Trump. Esto podría dejar al resto del mundo más expuesto a los riesgos geopolíticos, a medida que Estados Unidos reduzca su implicación internacional y centre sus esfuerzos en el ámbito interno. Por tanto, consideramos que el riesgo geopolítico seguirá siendo un elemento estructural de los mercados durante el resto de esta década.