Detrás de las decisiones del Norges Bank Investment Management (NBIM) no hay movimientos especulativos a corto plazo. Su mandato es preservar la riqueza petrolera para las futuras generaciones de noruegos, lo que convierte a este vehículo en el máximo exponente del dinero paciente. Cuando el fondo soberano entra en el capital de una empresa de menor tamaño, el mercado lo interpreta como un auténtico sello de calidad. Sus estrictos comités de inversión no solo exigen balances saneados y flujos de caja predecibles, sino que aplican un riguroso escrutinio en materia de gobernanza y sostenibilidad (ESG). Pasar el filtro noruego es, para muchas de estas cotizadas españolas, una validación internacional de su modelo de negocio.

Concretamente, los administradores de la gestora del fondo, Norges Bank Investment Management (NBIM) han puesto el foco en 17 compañías con las que demuestran su enfoque en la economía real. El 80% de esta inversión se concentra en tres sectores: Consumo Discrecional (36%), Sector Industrial (23%) y Consumo Básico (21%).

En concreto, durante el semestre ha desembarcado en seis valores: se hizo con el 1,19% de TSK, que sube en torno a un 12% desde su estreno el pasado 13 de mayo; entró en Técnicas Reunidas y Elecnor , en un movimiento en el que el sector ha registrado importantes subidas en bolsa gracias a la transición de la renovables y la subida de los precios del crudo. También ha entrado en Grenergy, DIA y Arteche mientras que ha reforzado con fuerza sus posiciones en Cirsa y, de forma moderada. en Meliá, CIE y Ebro Foods.

El trono indiscutible de esta cartera paralela lo ocupa Viscofan . El líder mundial de envolturas cárnicas de origen navarro ha seducido a los nórdicos, que mantienen en la compañía una posición valorada en más de 522 millones de coronas, lo que le otorga un peso del 1,72% en su accionariado.  En la primera mitad del año, Viscofan demostró su capacidad de trasladar precios, logrando un crecimiento en sus ventas cercano al 4,3% y mejorando su beneficio neto. Su principal atractivo es su predecible flujo de caja y un dividendo sólido, lo que justifica por qué el Norges Bank la ha convertido en su mayor posición fuera del Ibex 35.

Le pisan los talones dos colosos del sector industrial y de componentes con un marcado carácter internacional: CIE Automotive (453 millones de NOK) y la firma de vidrio Vidrala (448 millones). A pesar de la incertidumbre global que rodea al sector del automóvil, la compañía vasca sigue demostrando por qué es una de las empresas de componentes más rentables del mundo tras cerrar un primer semestre con un beneficio récord de 191,3 millones de euros y facturación de 2.103,8 millones, logrando los mejores resultados de su historia. 

El turismo y el ocio, motores históricos de la economía española, también captan el radar noruego, destacando los más de 400 millones invertidos en Meliá Hotels International. Su reciente comportamiento refleja el optimismo del mercado. 

La diversificación es la norma del fondo, que no sólo apuesta por el sector salud español a través de Almirall (196 millones de NOK) o Faes Farma, sino que ve valor en compañías de alimentación pura como Ebro Foods o la cadena de supermercados DIA

Más allá del mercado continuo: el foco en BME Growth

Pero quizá lo más llamativo de la estrategia del Norges Bank es su capacidad para buscar oportunidades en nichos menos líquidos. Su radar llega hasta el BME Growth, donde ha invertido en el grupo de equipamiento eléctrico Arteche con 39 millones de NOK.  Estamos en un momento en que la integración de las energías renovables (solar, eólica) exige redes eléctricas mucho más complejas e inteligentes y Arteche es un proveedor puro para esta modernización: sin sus transformadores y relés, la transición energética es imposible. Además, desde su salida a bolsa, la compañía ha demostrado cumplir con sus planes estratégicos, mejorando márgenes y reportando crecimientos de facturación a doble dígito gracias a un volumen de pedidos histórico.

Asimismo, el fondo aflora posiciones en el grupo de juego Cirsa (288 millones), la hotelera global HBX Group International  o la ingeniería asturiana TSK (116 millones) con una participación que ronda el 1,19% del capital.  Al facturar gran parte de sus proyectos fuera de España, invertir en TSK es una forma de ganar exposición al desarrollo de infraestructuras globales (Latinoamérica, Oriente Medio, África) sin salir de la jurisdicción jurídica y corporativa europea.

La presencia del gigante noruego en compañías como Elecnor, Grenergy, Técnicas Reunidas o Gestamp vuelve a remarcar el mensaje de que hay vida, rentabilidad y, sobre todo, calidad en las empresas de menor capitalización de la bolsa española.