¿En qué punto del ciclo de crédito nos encontramos y por qué es el momento de mirar un activo como la renta fija?

La renta fija es un activo básico para cualquier inversor español y siempre hay que tenerla en cuenta. Es cierto que se habla de que estamos en una fase muy avanzada del ciclo y estamos viendo cierta volatilidad en el mercado de renta fija, relacionada con los tipos de interés. Sin embargo, una cartera bien diversificada siempre debe contar con una parte de crédito que actúe como colchón y permita invertir en otros activos. Por eso, en el punto del ciclo en el que nos encontramos, es importante ser muy selectivos a la hora de elegir los bonos que incorporamos a la cartera. La renta fija sigue siendo un activo fundamental en cualquier cartera.

Teniendo en cuenta la forma actual de la curva de tipos, ¿qué ventajas tácticas y estructurales ofrece posicionarse en el tramo corto?

Para nosotros, ahora mismo es clave posicionarse en el tramo más corto de la curva, principalmente por la volatilidad y las posibles subidas de tipos que podamos ver tanto en el mercado europeo como en el estadounidense, derivadas de la inflación. Los tramos más cortos de la curva presentan una menor volatilidad, lo que permite reducir el riesgo de la cartera y evitar sobresaltos. Para un inversor con un perfil más conservador, posicionarse en este tramo permite invertir con mayor tranquilidad.

¿Cómo logran vuestros fondos capturar un carry elevado mientras protegen la cartera frente a la volatilidad de los tipos de interés?

La clave es análisis, análisis y análisis de los bonos que incorporamos a la cartera. Es fundamental ser conscientes de que no todo vale y analizar qué empresas y bonos ofrecen una relación rentabilidad-riesgo adecuada para nuestros perfiles. Para conseguir ese rendimiento adicional, podemos invertir en bonos con una calificación crediticia algo más baja dentro del grado de inversión, diversificando así la composición de la cartera e incorporando también bonos de alta rentabilidad de empresas de gran calidad que aporten valor añadido. El objetivo es obtener ese extra de rentabilidad que nos permita batir la inflación, ya que, como comentábamos, los diferenciales están ajustados y tenemos que ser capaces de ir un poco más allá dentro de nuestro grado de actuación.

En el segmento High Yield e Investment Grade, ¿dónde encontráis las mejores oportunidades manteniendo bajo control el riesgo de impago?

Es muy importante toda la parte de análisis, análisis y análisis. Buscamos compañías con una elevada generación de caja, capaces de afrontar sus pagos de forma periódica. En el segmento High Yield, nos centramos principalmente en los bonos con las calificaciones más altas, especialmente los BB, mientras que, en el segmento Investment Grade, buscamos oportunidades en los escalones más bajos, como los CCC. Aunque estos últimos implican asumir algo más de riesgo, ofrecen una rentabilidad adicional.

Además, nos centramos en los tramos más cortos de la curva, porque tenemos mayor visibilidad sobre el comportamiento del bono. Así, aunque asumamos algo más de riesgo de crédito, esa mayor visibilidad nos permite confiar en que las compañías seguirán atendiendo sus pagos de forma consistente y minimizar el riesgo en este ámbito.

En escenarios de estrés de mercado, ¿cómo gestionáis la liquidez de vuestros fondos de corto plazo de Investment Grade y High Yield para proteger el capital de los inversores?

Al invertir en el corto plazo, una parte importante de la cartera va venciendo mes a mes. Por eso, estamos muy centrados en identificar compañías de calidad y, si no encontramos oportunidades atractivas, podemos mantener un porcentaje más elevado de liquidez para proteger a nuestros inversores. Si, por el contrario, encontramos oportunidades, podemos reinvertir esa liquidez a rentabilidades más altas, gracias a que una parte de la cartera va venciendo cada mes.