Con los mercados pendientes de los próximos movimientos de los bancos centrales, ¿qué esperáis que hagan la Fed y el BCE en los próximos meses? ¿Hasta dónde creéis que puede llegar la rentabilidad del bono estadounidense a diez años y qué papel jugarán la inflación y la evolución de los riesgos geopolíticos? En este contexto, ¿dónde veis actualmente las principales oportunidades dentro de la renta fija?
Como has comentado, los bancos centrales ya han actuado cambiando hacia una política monetaria dura, tal como venimos observando con el Banco Central Europeo (BCE), que subió los tipos de interés del 2% al 2,5%. Se espera que el tipo terminal alcance el 3,25%, con al menos tres subidas adicionales: una en diciembre y otras dos el año que viene.
Por parte de la Reserva Federal, tras llevar a cabo una primera subida de tipos, se anticipa otra en el mes de diciembre. El compromiso central es contener la inflación para devolverla al objetivo del 2% hacia 2028. En la Reserva Federal, las dudas sobre su credibilidad e independencia han quedado totalmente despejadas esta semana tras la actuación de Warsh.
En este contexto, los datos de inflación responden principalmente a un shock de oferta derivado de riesgos geopolíticos, como el conflicto entre Irán y Estados Unidos, que altera el tráfico marítimo de petróleo y ha provocado un alza del crudo del 30% en el último mes. Ante este panorama, los bancos centrales buscan restablecer la credibilidad a corto plazo.
Consideramos que los tipos altos del 5% alcanzados en el bono estadounidense son puntuales y no se rebasarán en el medio plazo, previendo un retorno hacia niveles cercanos al 4,5%. Respecto a la renta fija:
- Deuda soberana: Aprovechamos los tipos del 5% para reducir la infraponderación en deuda gubernamental, utilizando la liquidez en caja y letras a corto plazo (que llegó a representar el 15% de las carteras en agosto) para posicionarnos en bonos de gobierno con duración de 3 años.
- Renta fija corporativa: Mantenemos la preferencia por Investment Grade de alta calidad con plazos de 4 años. Aunque los diferenciales continúan estrechos (en torno a 90 puntos básicos), los sólidos fundamentales empresariales tanto en Europa como en EEUU respaldan niveles mínimos de insolvencia.
- High Yield: Mantenemos una apuesta táctica a muy corto plazo (1 a 2 años), seleccionando exclusivamente emisores con calificación BB y evitando categorías C o CC.
- Deuda emergente: Mantenemos una postura neutral tras haber reducido la sobreponderación previa.
La inteligencia artificial y la tecnología siguen concentrando buena parte de la atención del mercado, aunque recientemente han aumentado las dudas sobre la sostenibilidad del actual ciclo de inversión y capex. ¿Qué tendría que ocurrir para que empezaseis a hablar de una burbuja y dónde veis ahora mismo los principales riesgos de decepción? En este contexto, ¿cómo valoráis las oportunidades en Estados Unidos frente a Europa?
Descartamos la existencia de una burbuja en la Inteligencia Artificial; por el contrario, anticipamos que el ciclo expansivo de inversión en infraestructura se prolongará hasta 2030.
Este año el proceso se ha acelerado notablemente. Las siete grandes empresas hiperescaladoras han emitido cerca de 350.000 millones de dólares en deuda para financiar su capex, lo que ha generado cierta inquietud sobre el retorno de estas inversiones. Sin embargo, estimamos que el desarrollo de la infraestructura de IA alcanzará los 900.000 millones de dólares este año (un 1,8% del PIB estadounidense), subiendo al 2,5% el próximo año y representando entre el 3% y el 4% del PIB para 2028.
Los resultados publicados por los principales productores de hardware y semiconductores (Nvidia, Broadcom, AMD) han sido excepcionales, registrando crecimientos de ventas superiores al 100%, márgenes operativos por encima del 80% y guías de incremento de ventas estables al 70% para los próximos dos años. Además, la ampliación de la base de clientes más allá de los hiperescaladores otorga mayor visibilidad al sector.
El desarrollo de data centers, la ciberseguridad y el avance en marcos regulatorios contribuirán a un crecimiento ordenado y maduro de la industria, manteniendo una perspectiva muy favorable y constructiva.
Si un cliente tuviera ahora mismo una posición elevada en liquidez y quisiera empezar a invertir, ¿cómo construiríais su cartera en el entorno actual? ¿Qué oportunidades priorizaríais y cómo plantearíais la entrada en mercado durante los próximos meses?
La renta fija ofrece una oportunidad atractiva tras confirmarse el techo del 5% en el bono americano a 10 años. Actualmente, es posible construir carteras corporativas en Europa con rendimientos de entre el 4,3% y el 4,5%.
Para un perfil equilibrado con un objetivo del 50% en renta variable, recomendamos desplegar únicamente la mitad de esa exposición en el momento actual, reservando liquidez a la espera de posibles correcciones de mercado hacia final de año. De cara a 2027, estimamos crecimientos de beneficios empresariales de entre el 10% y el 15%.
Propuesta de asignación estratégica:
- Deuda de gobiernos: Bonos soberanos a 3 años.
- Renta fija corporativa: Deuda Investment Grade de alta calidad a 4 años.
- Deuda emergente: Posición neutral (4% - 5% del total).
- Renta variable: Enfoque prioritario en el mercado estadounidense.
- Oro: Mantener como activo estructural de diversificación, con un precio objetivo a 12-18 meses de 6.500 dólares la onza impulsado por el inicio de recortes de tipos en la segunda mitad del año.
- Estrategias alternativas: Asignación del 10% para aportar descorrelación y retorno absoluto.