Como en casi todas las democracias, cada cuatro años, los estadounidenses eligen presidente. Sin embargo, dos años después vuelven a las urnas para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. Estas elecciones no cambian al presidente, pero pueden cambiar completamente el equilibrio de poder. Un presidente que disfruta de mayoría parlamentaria puede perderla y encontrarse con enormes dificultades para sacar adelante sus propuestas, tal y como parece que le pasará a Trump este noviembre.
¿Por qué debería preocupar esto a los inversores? Porque las decisiones políticas influyen en la fiscalidad, el gasto público, la regulación empresarial, o las expectativas económicas.
Y hay una cuestión mucho más interesante, ¿se comporta el S&P 500 de forma diferente dependiendo del año del ciclo presidencial? Pues radicalmente, sí.
He hecho un pequeño estudio desde 1928 y los resultados son bastante llamativos.
Rentabilidad media en los años de midterms frente al resto (1928-2025)
Fuente: Carlos Ar
enas Laorga
Como veis, un año de midterms es mucho peor que un año que no tiene elecciones de medio mandato. Y si lo desagregamos por años, veremos que, en los mandatos, es el peor año también. Y de lejos…
Rentabilidad media en cada año de mandato (1928-2025)
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Las diferencias me han parecido tan notables que he seguido mirando datos a ver qué pasa aquí. Porque no sé si es que el año de elecciones de medio mandato es que caen más o qué le pasa a este año. Y, efectivamente, los datos correspondientes al periodo 1950-2024 muestran que la corrección media durante el segundo año alcanza el 17,5%, frente a caídas del 12,9% en el primer año, el 11,2% en el tercero y el 12,8% en el cuarto.
Pero algo muy interesante viene después, y es la rentabilidad media del S&P 500 durante los doce meses posteriores a los mínimos alcanzados en ese segundo año. Ojo, del 31,7%, muy superior al 11,0%, 17,3% y 21,5% registrados tras los mínimos de los otros años del ciclo. Es decir, que sube más porque ha caído más.
Cuidado, esto no significa que un inversor pueda obtener automáticamente un 31,7% comprando durante las midterms. Para conseguir esa rentabilidad habría tenido que identificar el mínimo del mercado, algo que ninguno conocemos. Pero sí nos permite confirmar que los episodios de mayor incertidumbre han venido acompañados de recuperaciones muy importantes.
Correcciones medias y rentabilidad a doce meses desde los mínimos del S&P 500 (1950-2024)
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Es decir, precisamente durante el año electoral intermedio se registran las mayores correcciones medias y mayor recuperación posterior. De hecho, al año siguiente, la rentabilidad el S&P (no desde mínimos, sino la normal) es impresionante. Igual que el año de las elecciones de medio mandato es llamativamente malo, el año siguiente es tremendamente bueno.
Rentabilidad media del S&P 500 el año posterior a las midterms frente al resto de años (1928-2025)
Fuente: Carlos Arenas Laorga
No se me ocurre mucha más explicación que, una vez celebradas las elecciones, desaparece esa incertidumbre que rodea a las mismas. Además, cuando el Congreso queda dividido entre ambos partidos, la capacidad de introducir cambios legislativos importantes puede verse limitada. Esta situación, conocida como gridlock, puede aportar cierta previsibilidad a las empresas.
Si vemos cada año de midterms y cada año posterior, veremos que es un patrón muy fiable. No digo que sea una cosa infalible, pero es muy común, como veréis en los dos siguientes gráficos.
Rentabilidad del S&P 500 en cada año de elecciones midterms (1930-2022)
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Rentabilidad del S&P 500 en el año natural posterior a cada elección midterm (1931-2023)
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Los años electorales muestran comportamientos dispares, con ganancias abultadas y pérdidas considerables en otros. Por el contrario, los años posteriores presentan un predominio muy claro de rentabilidades positivas. Y, como decía antes, esto no quiere decir que la historia tenga que repetirse, pero estaréis de acuerdo en que es llamativo el patrón tan fuerte.
Quizá el último gráfico sea el más interesante para comprender cómo se comportan los inversores. En lugar de analizar años naturales, comparo la evolución media del S&P 500 durante los seis meses anteriores y posteriores a las elecciones, tomando como referencia la propia fecha electoral. Y nos confirma lo que ya nos dejaban intuir los anteriores gráficos. A saber, que en estos años electorales hay caídas y una recuperación muy fuerte luego. Año malo en elecciones (salvo que compres en mínimos) y años posteriores excepcionales.
Evolución media del S&P 500 alrededor de las elecciones de mitad de mandato desde 1970
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Durante los meses anteriores a las midterms, el mercado tiende a mostrar mayor debilidad. Sin embargo, conforme se acercan las elecciones comienza a recuperarse, y el comportamiento posterior resulta mucho más favorable.
Durante los seis meses siguientes a las elecciones, el S&P 500 ha obtenido una rentabilidad media de 14,04%, frente al 5,74% de los periodos comparables sin elecciones de mitad de mandato.
La recuperación no tiene por qué comenzar después de conocer los resultados. El mercado empieza a anticiparla antes de la votación. Expectativas, algo que sabemos de sobra pero que no podemos vaticinar.
Obviamente estamos al albur de muchas más variables. Tipos de interés, geopolítica, petróleo e inflación, deuda y déficit, valoraciones, ciclo, etc. Pero los momentos de nervios políticos han terminado ofreciendo oportunidades súper atractivas para los inversores.
Las midterms de 2026 pueden convertirse en otro ejemplo de este fuerte patrón histórico. O pueden recordarnos que ninguna estadística garantiza lo que sucederá mañana…
Con esto no quiero animar a invertir ahora. Simplemente quiero recordar que los mercados suelen empezar a recuperarse cuando las noticias todavía parecen preocupantes. Y que el riesgo de vender en medio del miedo es muy malo, tanto como bueno es permanecer invertido durante una corrección.