Imagina un trabajador que gana 30.000 euros. Su empresa decide incrementarle el sueldo un 4% para compensar la subida de los precios. Pasará a cobrar 31.200 euros.
Sobre el papel, ha ganado 1.200 euros adicionales. En la práctica, si el coste de la vida también ha aumentado un 4%, su poder adquisitivo bruto se mantiene igual. A efectos prácticos es como si no cobrase más. Puede comprar lo mismo que antes.
Sin embargo, Hacienda no es de poder adquisitivo, sino de euros nominales. Y ellos sí cobran más.
Recuerdo que los tipos son progresivos, pero los tramos impositivos y los mínimos personales y familiares no se actualizan automáticamente con la inflación. El resultado es que un trabajador no solo va a cobrar lo mismo en términos de poder adquisitivo, sino que va a pagar más impuestos proporcionalmente.
Es lo que los economistas llamamos progresividad en frío. Para Hacienda es un chollo porque es subir los impuestos sin una ley con la que la gente salga a protestar.
Y no hace falta que el trabajador salte a un tramo superior para sufrir este efecto, ¿eh? Como los últimos euros de la renta tributan a un tipo marginal superior al tipo medio que pagamos por el conjunto de ingresos, una subida salarial nominal nos aumenta la factura fiscal más que proporcionalmente.
Y… ¿Cuánto podría recaudar Hacienda por esta vía? Pues aviso de que esto es como las imágenes que pueden ser duras. Pero en texto. Sabemos que estamos en máximos de recaudación tributaria. La recaudación del IRPF del 2025 fue fueron 142.466 millones de euros, un 10,1% más que el año anterior.
Por otro lado, un estudio del Banco de España calcula que, en ausencia de cambios en los parámetros del impuesto, un incremento homogéneo del 1% en las rentas de los hogares provocaría un aumento aproximado del 1,85% en la recaudación.
Vamos, que cuando las rentas nominales aumentan, Hacienda puede recaudar mucho más que el crecimiento porcentual de esas rentas.
Entonces, si los ingresos de los ciudadanos aumentan un 3,6% (derivado de la inflación), sería lógico que la recaudación también creciese aproximadamente un 3,6%, incluso con una tributación proporcional. Pero ahora recordemos que el sistema es progresivo.
Vamos a verlo con un ejemplo numérico, que se va a ver mejor. Suponemos un incremento de la renta de un 3,6%, como el de las pensiones que estimamos en el anterior artículo. Entonces, según la elasticidad que calcula el Banco de España, la recaudación podría aumentar alrededor de un 6,7%.
La diferencia entre el crecimiento de las rentas y el crecimiento de la recaudación sería de unos 3,1 puntos porcentuales. Sobre los 142.466 millones recaudados en 2025, esta diferencia representa aproximadamente 4.360 millones de euros adicionales al año. Ojo, solo del efecto del IPC por la progresividad en frío. Por nada más.
Vale, que es una estimación que he hecho rápido. Esto no es un estudio académico. El supuesto de que todas las rentas re revalorizan al 3,6% nominal es discutible (aunque no creo que se aleje mucho) y que la elasticidad que calcula el Banco de España se mantiene. Pero sí nos da una idea de por dónde van los tiros.
Si enlazamos con el anterior artículo, nos da algo similar a esto:
Concepto | Estimación anual |
Mayor gasto por revalorización de pensiones en 2027 | 8.200 M€ |
Mayor recaudación hipotética por progresividad en frío | 4.360 M€ |
Relación entre ambas cantidades | 53% |
Los ingresos (hipotéticos) por progresividad en frío equivaldrían a algo más de la mitad del coste estimado de revalorizar las pensiones.
Esto no significa que Hacienda vaya a recuperar efectivamente el 53% de esa factura. Las dos cifras responden a periodos distintos y no constituyen una previsión conjunta de las cuentas públicas.
Pero la comparación sí nos muestra perfectamente cómo un mismo fenómeno económico, la inflación, puede actuar simultáneamente sobre los ingresos y los gastos del estado. Y porqué los pensionistas siguen siendo el único grupo que ha visto aumentar su poder adquisitivo en los últimos 15 años.
Fuente: Carlos Arenas Laorga, datos del INE
Además, recuerdo que las pensiones también están sujetas al IRPF cuando corresponde. Por tanto, parte de su revalorización vuelve a las arcas públicas mediante una mayor tributación, aunque no todo ese ingreso adicional sea progresividad en frío.
Es más, el Banco de España estimó que aproximadamente la mitad del incremento de la ratio de recaudación del IRPF sobre el PIB observado entre 2019 y 2023 podía explicarse por la progresividad en frío.
Por tanto, no se trata únicamente de que un trabajador pase a un tramo superior del IRPF, como ya explicábamos al principio. El fenómeno afecta también a quienes permanecen en el mismo tramo, pero observan cómo las deducciones, reducciones y mínimos fiscales representan cada vez menos respecto de sus ingresos nominales.
Una cosa es que una persona pague más impuestos porque ha aumentado su renta real y otra que soporte una mayor presión fiscal simplemente porque necesita más euros para mantener su consumo anterior. Así es normal que seamos uno de los países con mayor incremento de la presión fiscal y uno de los que más esfuerzo fiscal soportan.
Esfuerzo y presión fiscales y su variación
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Deflactar los parámetros del IRPF consiste en actualizarlos para evitar ese efecto. No equivale a una rebaja fiscal en términos reales, sino a impedir que la inflación altere por sí sola la carga tributaria.