En Estrategias de Inversión hemos recopilado las opiniones de analistas y gestores para ver cómo afrontan el final de año. Respecto a la Bolsa, el Comité de Asset Allocation de Neuberger ha adoptado una postura más prudente, rebajando las acciones globales a una posición de “en línea con el mercado”. Desde su perspectiva, el incremento de los tipos de interés a largo plazo y las medidas de los bancos centrales justifican una actitud vigilante ante el riesgo de renta variable. Neuberger destaca que la calidad de los beneficios se está extendiendo favorablemente desde las grandes corporaciones tecnológicas hacia sectores cíclicos y de infraestructuras. No obstante, la entidad advierte de la elevada concentración tecnológica en los índices. En el ámbito de las empresas de pequeña capitalización, señalan tensiones específicas como los costes de financiación a tipo variable, la atonía del sector inmobiliario y el repunte en el coste de los insumos, lo que aconseja un posicionamiento equilibrado.
Por el contrario, otras firmas mantienen un sesgo más optimista basado en el crecimiento de la economía. Michael Strobaek, director global de Inversiones en Lombard Odier, afirma que el contexto sigue favorable para los activos de riesgo, respaldando una posición de sobreponderación en renta variable tanto en mercados desarrollados como emergentes. En su asignación táctica de noviembre de 2026, Strobaek ha elevado a Estados Unidos a la categoría de mercado preferido, junto con Japón y las pequeñas capitalizaciones a nivel global. En el espacio emergente, Lombard Odier muestra preferencia por los mercados directamente vinculados a la cadena de suministro de la inteligencia artificial, destacando a Corea del Sur, Taiwán, China y Brasil.
Por su parte, François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel, coincide en que el potente motor del fuerte crecimiento económico sigue sosteniendo el optimismo bursátil. Rimeu proyecta que los beneficios del S&P 500 registrarán un incremento del 31% en el conjunto del año, lo que propiciará un abaratamiento por valoración, haciendo descender el ratio precio/beneficio (PER) desde las 27 veces registradas a finales de 2025 hasta las 21 veces estimadas para el cierre de 2026.
Desde Ibercaja Gestión, el equipo de estrategia sostiene que el descanso bursátil experimentado durante los meses estivales ha resultado saludable para corregir los excesos. La firma anticipa que la estacionalidad históricamente favorable del último trimestre, junto con la temporada de resultados empresariales, devolverá la atención de los inversores hacia los fundamentales económicos, manteniendo una clara predilección por los sectores tecnológico y financiero.
Finalmente, Giles Worthington, subdirector de inversión en renta variable de Mediolanum International Funds Limited, aboga por mantener una visión constructiva pero estrictamente selectiva. El experto enfatiza la necesidad de priorizar compañías de alta calidad con balances sólidos y contrastado poder de fijación de precios que no dependan del crédito barato, manteniendo una posición neutral respecto al índice de referencia en EE. UU. debido a valoraciones altas. En el plano corporativo general, el analista de XTB Manuel Pinto aporta un dato de cautela citando cifras de FactSet: con apenas el 9% del S&P 500 publicado, el 84% de las empresas bate expectativas, pero la sorpresa es una ligera caída de los márgenes.
La necesidad de capital de la Inteligencia Artificial
La inversión en infraestructuras asociadas a la Inteligencia Artificial se ha convertido en un fenómeno que trasciende el plano tecnológico. El desfase temporal entre la abultada financiación necesaria y la obtención de beneficios tangibles está definiendo una clara división entre ganadores inmediatos y compradores rezagados.
Según datos de un análisis de Morgan Stanley recogidos en los informes de mercado, la inversión de los grandes operadores tecnológicos y proveedores de infraestructura especializados alcanzará los 1,58 billones de dólares en 2027, frente a los 978.000 millones proyectados para 2026, un incremento cercano al 60%. Para 2028, las previsiones apuntan a una cifra de 1,81 billones de dólares, lo que supone una moderación en la tasa de crecimiento hasta el 14%.
Este volumen de gasto masivo tendrá un impacto bursátil de gran concentración. Morgan Stanley estima que aproximadamente el 65% de dicho gasto se convertirá en ingresos directos para empresas integrantes del S&P 500 (unos 1,03 billones de dólares), representando cerca del 5% de las ventas totales del índice en 2027. La firma Nvidia capturaría por sí sola cerca de 690.000 millones de dólares, equivalentes a dos tercios de este bloque de ingresos indexados, mientras que el resto de los componentes del S&P 500 se repartiría unos 339.000 millones. Fuera de Wall Street, el 35% restante del gasto (unos 511.000 millones de dólares) beneficiará a proveedores internacionales y ensambladores asiáticos como Samsung, SK Hynix y corporaciones taiwanesas. El impacto en el crecimiento de las ventas del S&P 500 pasaría del 6,6% al 8,6% en 2027 debido a este impulso, concentrando 42 compañías vinculadas a la IA el 78% del crecimiento del beneficio del índice.
Giles Worthington (Mediolanum) advierte sobre las implicaciones crediticias de este proceso, señalando que el despliegue de la IA es ya tanto una historia de endeudamiento como una historia tecnológica. Los hiperescaladores emiten deuda a gran escala para financiar chips y energía, compitiendo directamente con los bonos soberanos por la misma bolsa de ahorro global. Worthington recomienda revisar los balances corporativos por encima de los relatos comerciales, mostrando cautela con las empresas que dependen estrictamente de financiación externa para sostener su expansión.
En sintonía con este análisis, Manuel Pinto (XTB) subraya la urgencia de discriminar qué compañías cuentan con la capacidad financiera real para soportar esta carrera tecnológica. Pinto afirma que los grandes grupos diversificados y con alta generación de caja disponen de margen suficiente para absorber las inversiones y asumir retrasos en la rentabilidad, mientras que aquellas firmas que necesitan refinanciarse continuamente se muestran altamente vulnerables.
Europa ante la encrucijada del crecimiento y la rotación
Los mercados bursátiles del Viejo Continente ofrecen un atractivo defensivo ante posibles tomas de beneficios en Wall Street, debido a su menor dependencia de la tecnología. Eso sí, persisten las dudas sobre la fortaleza de su crecimiento.
El Comité de Asset Allocation de Neuberger fundamenta su decisión de mantener una postura de infraponderación en renta variable europea tanto por el crecimiento como por que las valoraciones de la región se muestran elevadas. Lombard Odier ha rebajado de forma explícita las acciones de la zona euro y del Reino Unido a la categoría de mercados menos preferidos dentro de su estrategia global.
Los informes de fin de año coinciden en que el aspecto de los índices europeos, con mayor peso en sectores tradicionales como la banca, los seguros, la salud y la industria pesada, ofrece una mayor diversificación de los beneficios. Sin embargo, la cruz de la moneda implica que Europa participa de manera muy limitada en las grandes tendencias de productividad global vinculadas a la inteligencia artificial.
La energía sigue figurando como el principal talón de Aquiles de la industria del continente, reduciendo los márgenes industriales y limitando el poder adquisitivo de los consumidores. A este factor se suma la incertidumbre respecto a las políticas del Banco Central Europeo (BCE), cuyas medidas de restricción monetaria son percibidas por algunos analistas como un riesgo que podría agravar la debilidad del consumo interno y la inversión. En el plano sectorial, los retos se intensifican para el segmento del automóvil, inmerso en una transición tecnológica costosa, y para el segmento del lujo, condicionado por la caída de la demanda externa.
El mercado de bonos marca la pauta
La renta fija ha recuperado su papel central en la asignación de activos globales, presentándose como una alternativa real y competitiva frente a la renta variable por primera vez en más de una década. Duncan Lamont, CFA, responsable de investigación estratégica de Schroders, aborda la relación histórica de rentabilidad entre acciones y bonos. Lamont explica que a lo largo de un horizonte de 155 años de datos históricos en EE. UU., las acciones han superado a los bonos en un promedio del 4,8% anual. Ahora el diferencial entre acciones y bonos se sitúa en niveles reducidos, lo que históricamente representa una señal de cautela sobre la inversión en Bolsa a medio y largo plazo. A pesar de este estrecho diferencial, Lamont matiza que existen precedentes donde la renta variable logró batir a los bonos partiendo de niveles similares, siempre y cuando se produzca un crecimiento excepcional del beneficio por acción (BPA), cuyas previsiones de consenso se mantienen elevadas (32% para 2026 y 16% para 2027).
Desde la perspectiva de los emisores soberanos, Giles Worthington (Mediolanum) señala que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años supera el 5%, mientras que los costes medios de endeudamiento de los Estados a escala mundial rebasan ya el 4%. Esta dinámica de déficits públicos elevados y bancos centrales reticentes a aplicar recortes de tipos drásticos permite a los inversores en renta fija exigir primas de emisión más altas.
El equipo de Ibercaja Gestión percibe este entorno de tipos altos como una ventana de oportunidad estratégica y recomienda gestionar activamente la duración de las carteras de renta fija de cara a 2027. Su propuesta se orienta a anticipar de forma decidida la reinversión de las posiciones de deuda que vencen durante la primera mitad del próximo año, permitiendo a los inversores asegurar y extender en el tiempo los rendimientos que ofrece el mercado actual. Ibercaja prevé que una relajación de las tensiones energéticas propiciaría una moderación a la baja en las curvas de rendimiento.
Los analistas de Lombard Odier mantienen una posición neutral en deuda pública global, pero detallan una clara preferencia por los vencimientos de entre 5 y 7 años en la mayoría de los mercados desarrollados, recomendando sostener una postura de prudencia respecto a los bonos de muy largo plazo. Por el contrario, el mercado de crédito corporativo podría experimentar turbulencias según François Rimeu (Crédit Mutuel), debido al incremento notable en los volúmenes de emisión de deuda por parte de las firmas tecnológicas.
El dólar, el oro y un petróleo disparado
La evolución del dólar estadounidense provoca división de opiniones entre los expertos. Por un lado, Michael Strobaek (Lombard Odier) ha modificado su estrategia para adoptar una visión positiva sobre el billete verde frente al resto de divisas del G10, y espera un debilitamiento del euro. Esta fortaleza encuentra respaldo en los datos de Ibercaja Gestión, que sitúan al dólar cerca de sus niveles máximos de los últimos meses, sugiriendo una revisión en las carteras diversificadas. En sentido contrario, Manuel Pinto (XTB) y François Rimeu (Crédit Mutuel) consideran que el tramo final del ciclo alcista podría debilitar al dólar si la administración de los EE. UU. interviene para limitar el encarecimiento de sus costes de financiación a largo plazo, provocando un repliegue de flujos internacionales hacia otros activos que ofrezcan más intereses.
La evolución del euro se ve afectada por factores geopolíticos y fiscales regionales. La divisa común ha experimentado presiones bajistas significativas debido a la intensificación de ataques con drones contra infraestructuras energéticas rusas y a las tensiones políticas internas en Francia. Esta combinación de factores llevó al euro a sus cotas más bajas respecto al billete verde desde mayo de 2025.
En el mercado de materias primas, el petróleo se confirma como la variable decisiva para la estabilidad de las carteras de inversión. Giles Worthington (Mediolanum) recalca que el crudo opera como el principal canal de transmisión de las tensiones geopolíticas hacia los presupuestos familiares. Su escenario central contempla una desescalada gradual de la prima geopolítica, aunque sujeta a repuntes volátiles por titulares de prensa.
Finalmente, el oro mantiene un sólido respaldo técnico. Crédit Mutuel destaca que el entorno de intervenciones en los mercados de deuda y las presiones inflacionistas son favorables para el metal precioso y las materias primas en general. Sin embargo, firmas como Lombard Odier optan por mantener una postura neutral, estimando que las perspectivas y vientos en contra para el activo se encuentran equilibradas en el corto plazo.