A menos de dos meses para que termine este 2026, la evolución del mundo financiero se resume en el mimetismo de bonos y acciones con la evolución del crudo, aunque en sentido inverso. Incluso cabría bautizar este año para renta fija o variable como “el año del crudo”.
Los repuntes del crudo han castigado a acciones y los bonos, mientras que los periodos de rebajas de precio en esta materia prima actuaron como el principal impulsor de las subidas. Esta misma semana y después del fiasco electoral de Donald Trump en las elecciones de medio mandato, bonos y acciones se apuntan rápidas ganancias. La lectura del mercado al resultado electoral es la de un Trump menos belicoso para el resto del mandato y, por tanto, que el petróleo fluya más libremente. Los activos financieros, suben.
Todo empezó en primavera
El primer aviso del año llegó en marzo. El petróleo Brent partía de los 60 dólares por barril, y subió de forma vertical, tocando un máximo de 138,21 dólares. Los inversores empezaron a descontar unos bancos centrales más restrictivos ante el temo de la inflación: el sentimiento pasaba de una esperada bajada de tipos a la necesidad de subirlas para poner freno a las tensiones en los precios. El índice S&P 500 retrocedió un 5,5% hasta establecer su suelo anual en los 6.477 puntos. Al mismo tiempo, la renta fija sufrió la caída de su precio y el alza de la rentabilidad, previendo un panorama de tensión en el precio del dinero.
Los mercados mejoraron entre mayo y agosto, periodo en el que el barril Brent osciló entre los 83 y los 85 dólares con una expectativa de resolución del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. El gran índice bursátil de Wall Street alcanzó los 7.700 puntos durante el mes de agosto. Las curvas de tipos de interés de la renta fija mostraron idéntica evolución con los precios de los bonos más estables y lejos de máximos que en el caso del Treasury estadounidense superó el 4,5% de rentabilidad.
El último tramo del año volvió a reflejar la misma dependencia. El incremento de las tensiones en Oriente Medio elevó la cotización del Brent hasta los 123,10 dólares a finales de octubre. La respuesta de los mercados financieros tradicionales fue de contracción inmediata: las valoraciones bursátiles retrocedieron y el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años escaló hasta el 5,31%.
A fecha de hoy, vivimos un mercado alcista con un petróleo que cotiza en los 94,11 dólares por barril. En respuesta a esta caída del 17% desde los máximos de octubre, el S&P 500 ha recuperado los 7.688,62 puntos y las tasas de los bonos a 10 años han descendido de la barrera del 5%, situándose en el 4,95%.
Los analistas coinciden en que, en ausencia de nuevos shocks de oferta, el comportamiento del petróleo continuará operando como el indicador adelantado para marcar la tendencia a los activos financieros.
Tregua en noviembre
El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio elevó las primas de riesgo, empujando de nuevo al Brent hasta los 123,10 dólares a finales de octubre. De forma simétrica, la bolsa y los bonos volvieron a capitular; los bonos registraron sus mínimos de precio anuales cuando sus rendimientos tocaron el 5.31%.
A fecha de hoy, la dinámica ha vuelto a revertirse tras una corrección en el precio del crudo, que cotiza en los 94,11 dólares por barril. En respuesta a esta caída del 17% desde los máximos de octubre, el S&P 500 ha recuperado los 7.688,62 puntos y las tasas de los bonos a 10 años han descendido de la barrera del 5%, situándose en el 4,95%.
Los analistas coinciden en que, en ausencia de nuevos shocks de oferta, el comportamiento del petróleo continuará como indicador adelantado de la tendencia de las inversiones financieras.