Aunque los fundamentales subyacentes mantienen, en general, su solidez, destacan la importancia de adoptar un enfoque equilibrado del riesgo, con flexibilidad para adaptarse con rapidez a los cambios del entorno macroeconómico.

Puntos clave

  • La reciente volatilidad de los mercados vinculada a la IA responde a un cambio de expectativas: los inversores valoran ahora si los beneficios y las ganancias de productividad pueden justificar las ingentes inversiones de los grandes proveedores de servicios en la nube.
  • El ciclo subyacente de la IA sigue intacto en general, y los fundamentales macroeconómicos muestran una mayor resistencia de lo que podrían sugerir los movimientos de los mercados.
  • Mantenemos un enfoque equilibrado del riesgo. Ante la posibilidad de que varios factores macroeconómicos alcancen puntos de inflexión, es importante conservar la flexibilidad y estar atentos a las oportunidades que surjan.

La reciente volatilidad de los mercados vinculada a la IA responde a un cambio en las expectativas de los inversores. Durante buena parte de los dos últimos años, los mercados han premiado a las empresas por sus inversiones en infraestructuras de IA. Sin embargo, la atención se centra ahora en la rentabilidad de esas inversiones. Los inversores se preguntan cada vez más si los beneficios y las ganancias de productividad pueden justificar los ingentes desembolsos de los grandes proveedores de servicios en la nube.

Esta transición se produce en un contexto macroeconómico complejo. Las elevadas rentabilidades de los bonos presionan las valoraciones de los activos de larga duración, como las empresas de IA, cuyo valor actual se sustenta en las expectativas de flujos de caja futuros. El encarecimiento de la financiación añade presión a las inversiones en IA, que se financian cada vez más con deuda, e intensifica el escrutinio sobre su financiación, incluso en el caso de los grandes proveedores de servicios en la nube. Al mismo tiempo, la volatilidad del precio del petróleo y la persistencia de la inflación limitan la capacidad de la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria en respuesta a posibles episodios de debilidad de los mercados. Los riesgos geopolíticos podrían intensificarse tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, mientras que la evolución fiscal y política en Europa añade otra capa de incertidumbre.

Pese a la reciente volatilidad, el ciclo subyacente de inversión en IA sigue intacto. Nuestros analistas siguen observando una demanda sólida y una inversión sostenida en toda la cadena de suministro de la IA. No obstante, a medida que la inversión en capital absorbe una proporción creciente del flujo de caja libre, las empresas se vuelven más sensibles a los costes de financiación.

Una corrección sostenida en el ámbito de la IA podría tener repercusiones más amplias sobre las condiciones financieras y el crecimiento económico. La inversión en esta tecnología se ha convertido en uno de los principales motores del gasto empresarial y de las expectativas económicas. Un enfriamiento más prolongado del sentimiento hacia ella podría endurecer las condiciones financieras y debilitar las perspectivas de crecimiento.

La elevada concentración de posiciones y las altas expectativas han amplificado la reciente volatilidad. Creemos que los riesgos a corto plazo han aumentado, aunque la oportunidad a más largo plazo sigue vigente. La demanda de IA mantiene su solidez. La siguiente fase del ciclo de la IA dependerá de que las empresas puedan demostrar la rentabilidad de sus inversiones.

Mantenemos un optimismo prudente

Aunque los mercados mundiales atraviesan un periodo de mayor volatilidad, los fundamentales económicos subyacentes muestran una mayor resistencia de lo que podrían sugerir los recientes movimientos de los mercados. El crecimiento mundial sigue dando señales de extenderse a más ámbitos de la economía, los beneficios empresariales continúan ofreciendo apoyo y el ciclo de inversión en IA permanece intacto. Cabe destacar que nuestros indicadores cuantitativos se mantienen neutrales, en lugar de señalar un giro decidido hacia una menor exposición al riesgo, lo que respalda la conveniencia de adoptar un enfoque más equilibrado.

En este contexto, mantenemos una posición neutral en renta variable, lo que refleja un mayor equilibrio entre riesgos y rentabilidades potenciales, y no un deterioro fundamental de nuestras perspectivas de crecimiento. Aunque la demanda subyacente sigue siendo sólida, prevemos una mayor diferenciación entre empresas y sectores en adelante. Mantenemos una visión prudentemente positiva, pero creemos que la paciencia y la selección son importantes, especialmente mientras los mercados buscan catalizadores que puedan restablecer la confianza.

En renta fija, el reciente descenso de las rentabilidades de los bonos ha proporcionado cierto alivio, pero la persistencia de los riesgos inflacionistas, la incertidumbre fiscal y el probable endurecimiento monetario desaconsejan aumentar la duración de forma agresiva. Seguimos apreciando oportunidades en el crédito de alto rendimiento, donde unas rentas atractivas y la resistencia de los fundamentales empresariales ofrecen una fuente de rentabilidad interesante.

Nuestra prioridad sigue siendo mantener carteras diversificadas y resistentes, conservando al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para responder a la evolución del entorno. Ante la posibilidad de que diversas incertidumbres políticas, geopolíticas y de política económica alcancen puntos de inflexión importantes, creemos que es esencial mantener la agilidad, centrarse en los fundamentales y no en el ruido a corto plazo, y estar preparados para aprovechar las oportunidades que surjan.