Los efectos físicos del riesgo climático son cada vez más evidentes en el aumento de la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales, y las pérdidas económicas superan ahora de forma sistemática los niveles históricos.
Las fuertes oscilaciones en las acciones relacionadas con la IA han inquietado últimamente a los inversores, pero nosotros lo vemos como una corrección, no como un colapso.
En los últimos 15 años, las empresas cotizadas estadounidenses se han comportado mejor y han crecido más rápido que el resto, a la vez que han superado de forma casi sistemática las expectativas de rentabilidad absoluta.
Moisés Israel, del equipo de asesores de iCapital, considera que el actual entorno de mercado invita a revisar las carteras más conservadoras. La firma ve oportunidades en la renta fija a corto y medio plazo, en Europa y en determinados mercados emergentes, al tiempo que aconseja reducir parcialmente la exposición a las grandes tecnológicas estadounidenses tras las fuertes subidas acumuladas.
La tensión geopolítica, el repunte del petróleo y las dudas sobre la inflación están obligando a los inversores a revisar sus carteras. Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank, explica qué activos pueden beneficiarse en este escenario, dónde ve valor en renta fija y bolsa y qué señales marcarían un cambio de estrategia.
La gestora aprovecha las diferencias de valoración generadas por el mercado para incorporar compañías como Suzano, Bolloré, Línea Directa y Cirsa. Horos mantiene una posición prudente ante el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial y estima un potencial de revalorización del 125% para su cartera internacional.
La inflación en Estados Unidos sorprendió positivamente al situarse por debajo de lo esperado, moderando las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés. Al mismo tiempo, la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio provocó un fuerte repunte de los precios del petróleo. La renta variable global registró descensos, liderados por una fuerte corrección del sector de los semiconductores después de que un nuevo modelo chino de inteligencia artificial (IA) reavivara las dudas sobre la rentabilidad de las elevadas inversiones en infraestructuras de IA, lo que impulsó una rotación hacia valores de estilo value y sectores defensivos.
La economía mundial sigue una trayectoria de crecimiento, apoyada por la inversión en tecnología e inteligencia artificial, mientras que la caída de los precios del petróleo apunta hacia una mitigación de las presiones inflacionistas. La renta fija ha recuperado su atractivo, con rentabilidades que siguen superando la inflación y diferenciales de crédito que aún ofrecen valor atractivo para los inversores. Las acciones continúan mostrando potencial al alza, impulsadas por el fuerte crecimiento esperado de beneficios empresariales, especialmente en los sectores de tecnología e inteligencia artificial.
Estados Unidos e Irán están deslizándose nuevamente hacia la guerra. No se debe a que ninguno de los dos países haya malinterpretado los términos del Memorando de Entendimiento que firmaron para poner fin a la primera fase del conflicto. El MoU era deliberadamente ambiguo y susceptible de interpretaciones distintas, pero su principal defecto era que partía de mantener el equilibrio de poder existente en el momento de su firma, un equilibrio que Washington estaba decidido a modificar y que Teherán pretendía preservar. Estados Unidos inició la guerra en febrero con el objetivo de derrocar a la República Islámica o, en su defecto, obligarla a aceptar un dictado estadounidense que limitara su programa nuclear y su papel regional. Sin embargo, la guerra terminó otorgando a Irán una victoria estratégica: el control del estrecho de Ormuz, un revés que obligó a Estados Unidos a aceptar el Memorando de Entendimiento.