¿Cómo estáis viendo este inicio de año?

Lo estamos viendo convulso. Creemos que el mundo avanza hacia una mayor fragmentación y está cada vez menos sincronizado. Estados Unidos está librando su propia batalla, Europa se está defendiendo y China continúa avanzando a su ritmo, sin frenar.

Esta falta de sincronía también se percibe claramente en los mercados financieros, tanto en la política monetaria como en la fiscal. Nos encontramos en momentos muy distintos en Europa, Estados Unidos y los mercados emergentes.

Además, hay un factor del que apenas se hablaba hasta hace poco y que ha cobrado gran protagonismo en las últimas semanas de enero: lo ocurrido con las materias primas. Veníamos de fuertes subidas desde el año pasado y también a comienzos de este, seguidas de correcciones y de un aumento notable de la volatilidad, algo que también se ha reflejado en activos como las criptomonedas.

¿Creéis que, tal y como se está hablando, la volatilidad marcará el rumbo de las carteras e inversores?

La volatilidad debe marcar el rumbo, especialmente en la gestión activa. Un gestor activo tiene que estar muy atento a estos episodios de volatilidad, a movimientos bruscos al alza o a la baja, porque es precisamente ahí donde se toman decisiones. Esa es la principal diferencia frente a la gestión pasiva, que consiste básicamente en comprar y mantenerse invertido sin actuar.

En nuestro caso, por ejemplo, gestionamos un fondo que vende cuando la volatilidad es elevada. Este tipo de comportamiento debería ser clave para la gestión activa, ya que en esos momentos es cuando hay que decidir si estamos ante una oportunidad de compra o, por el contrario, si el riesgo está aumentando y conviene reducir exposición.

¿Cómo estar preparados ante lo que tenemos por delante?

Lo más importante al invertir es construir carteras que no dependan de un único escenario, sino que estén preparadas para distintos contextos.

Si concentras todo en una sola idea y ese escenario no se cumple, el resultado puede ser muy negativo. Por eso es fundamental diversificar y adaptar la cartera a múltiples posibles escenarios. Por ejemplo: ¿la inflación se moderará o no? ¿La inteligencia artificial seguirá creciendo de forma rentable o, como apuntan algunos datos recientes, las fuertes inversiones necesarias acabarán presionando la rentabilidad de las empresas y reduciendo sus beneficios? A la hora de construir una cartera hay que plantearse estas cuestiones y combinar distintos activos. En renta fija, por ejemplo, surge la duda de si conviene estar en el corto o en el largo plazo, y lo adecuado es gestionar activamente ambas opciones.

En definitiva, creemos que hay que contar con activos antifrágiles: activos que funcionen o protejan la cartera en escenarios distintos al principal. Se puede tener un escenario base, pero siempre cubriéndose ante la posibilidad de que no se cumpla.

Los bancos centrales, de momento, parece que no están por la labor de mojarse demasiado, ¿esperáis que siga siendo así?

En Europa, todo apunta a que las bajadas de tipos ya están prácticamente asumidas. El Banco Central Europeo comentaba la semana pasada que no ve riesgos relevantes y que, por ahora, mantendrá su postura.

En Estados Unidos, hablando de las dos economías más relevantes para los inversores, nos encontramos en un momento de transición: el ciclo de bajadas parecía iniciado, pero ahora hay un cambio en la presidencia. Aunque el nuevo presidente es claramente partidario de bajar los tipos de interés, no parece que exista una urgencia inmediata para hacerlo.

En nuestra opinión, los cambios que se produzcan no serán ni muy bruscos ni inmediatos.

Por último, ¿qué activos creéis que se van a comportar mejor?

Con el contexto actual, nuestras apuestas para este año siguen bastante claras. En Acacia estamos infraponderados en Estados Unidos, principalmente por el riesgo de concentración, las elevadas valoraciones de los activos con mayor peso y el posible impacto negativo a corto plazo de las enormes inversiones que se están anunciando.

Preferimos Europa, donde estamos viendo estímulos de inversión muy relevantes, especialmente en Alemania. En renta fija, apostamos claramente por el carry y por el tramo corto de la curva. Poco a poco vamos incrementando la exposición al largo plazo, ya que la curva empieza a ganar pendiente, pero seguimos siendo prudentes.

En cuanto a la inteligencia artificial, mantenemos cautela, sobre todo en Estados Unidos. Preferimos exponernos de forma indirecta, a través de sectores como la energía o determinados materiales, aunque recientemente hemos ido deshaciendo posiciones tras las fuertes subidas registradas, especialmente en los segmentos que estaban más sobrecalentados.

A nivel sectorial, nos gusta el sector salud, seguimos confiando en los bancos a pesar de las fuertes subidas recientes, y mantenemos una apuesta por las pequeñas compañías, aunque de momento no está terminando de funcionar como esperábamos.