Nvidia, Apple y Microsoft concentran hoy más del 20% del S&P 500. Con un PER medio de 22x, los expertos advierten: el índice tradicional ha dejado de ser un termómetro de la economía para convertirse en un monocultivo de Inteligencia Artificial.
Flavien del Pino, director en España de BDL Capital Management, repasa los sectores dónde invertir (y dónde no) en un contexto geopolítico muy inestable, y qué ha cambiado en su cartera ante los riesgos que sacuden el mercado.
Hay mucha actividad en los mercados y el comienzo del año ha sido complicado. El actual conflicto con Irán ha ampliado el número de posibles resultados y ha introducido nuevos riesgos extremos. Seguimos apostando en general por los activos de riesgo, y nuestro escenario macroeconómico de referencia no ha cambiado de forma significativa. Continuamos previendo un crecimiento mundial, junto con unos bancos centrales que tienen la capacidad de mantener una política acomodaticia y de apoyar la asunción de riesgos.
En un mercado donde ni los bonos ni las estrategias tradicionales parecen proteger el dinero, la incertidumbre se ha convertido en la nueva norma. Con la inflación al alza, tensiones como el conflicto entre Estados Unidos e Irán y una volatilidad creciente, los inversores buscan respuestas urgentes. Mar Jiménez, asesora de Diverinvest, desvela qué activos están funcionando realmente para evitar pérdidas y por qué confiar en las reglas de siempre puede salir caro en este nuevo escenario financiero.
Diego Élices, director general de inversiones de A&G Global Investors, advierte de un cambio de ciclo en los mercados: la gestión activa vuelve a batir a los índices mientras los inversores abandonan los fondos monetarios en busca de mayor rentabilidad.
Manuel Rodríguez Torrecillas, selector de fondos en Abante, lo tiene claro: en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y la concentración en grandes tecnológicas, diversificar el riesgo ya no es una opción, sino una necesidad para proteger y hacer crecer las carteras.
La inflación vuelve a estar en el punto de mira y ya no basta con esperar. Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank, lanza un mensaje claro a los inversores: el dinero parado pierde valor, los mercados están en pleno cambio y las decisiones que tomes ahora pueden marcar la diferencia en los próximos meses. Entre tensiones geopolíticas, tipos de interés altos y nuevas oportunidades, la clave ya no es solo protegerse, sino saber dónde moverse antes que el resto.
En un contexto de mercados más exigentes y con los diferenciales de crédito cada vez más estrechos, la búsqueda de rentabilidad vuelve a exigir mayor selección de activos. Miguel Ángel Rico, director de Inversiones en Creand Asset Management, explica en esta entrevista dónde están encontrando hoy el alpha los gestores activos, por qué los fondos Long/Short están funcionando especialmente bien en 2026 y qué oportunidades ve en renta fija, con especial atención al High Yield nórdico. También analiza las valoraciones del mercado estadounidense y el papel que puede jugar el dólar en las carteras en un entorno geopolítico todavía incierto.
La gestora Santander Asset Management afronta 2026 con un cambio claro de posicionamiento. Tras la cautela que marcó el mercado en 2025, el equipo dirigido por Mikel Romero, Senior Portfolio Manager, ve ahora un entorno macroeconómico más sólido que permite aumentar la exposición a activos de riesgo, aunque sin perder de vista las tensiones geopolíticas y los posibles episodios de volatilidad.
El balance de la evidencia apunta ya con claridad a una confrontación prolongada, de desgaste, en línea con nuestra visión, más que a una campaña corta y decisiva. Nos movemos entre el Escenario 2 actualizado (ver más abajo) y el extremo inferior del Escenario 3 en términos de probabilidad, pero materialmente más cerca del Escenario 2. Esto implica que el petróleo podría establecerse en torno a 90–110 $/barril como nuevo estado (hasta que se produzca una mayor escalada o, por el contrario, una desescalada). Empiezan a aparecer tensiones entre EE. UU. y Europa, con un aumento de la amenaza para la OTAN después de que el presidente Trump pidiera un apoyo más amplio en el estrecho de Ormuz.