Tras un ciclo prolongado de ajustes por parte del Banco Central Europeo, ¿cómo estáis valorando el equilibrio actual entre crecimiento e inflación en la eurozona y qué implicaciones tiene para la asignación de activos en los próximos trimestres?
El conflicto en Oriente Medio y su impacto en los precios energéticos están afectando al crecimiento de la eurozona. Nos encontrábamos en una fase de consolidación de la reactivación, pero ahora esta podría verse moderada, llevándonos a un ritmo de crecimiento menor al previsto inicialmente.
En términos de inflación general estamos observando un repunte; el aumento vía precio del petróleo es relevante, mientras que el del gas natural es significativo, aunque muy inferior al sufrido durante la invasión de Ucrania.
En conjunto, ya vemos repuntes en la inflación general, pero no esperamos efectos de segunda ronda relevantes. A medio plazo, esto se traduce en decisiones de inversión con una visión más prudente hacia la renta variable europea, especialmente en los sectores más cíclicos o ligados al crecimiento global.
Semana de bancos centrales, encuentro importante para el BCE pero sobre todo en la despedida de Powell en la Fed y ante lo que parece una latencia de los tipos de interés actuales en Estados Unidos. ¿Cuál es vuestra opinión sobre las decisiones a uno y otro lado del Atlántico?
Respecto a las perspectivas de política monetaria, prevemos que la Reserva Federal (Fed) mantendrá los tipos de interés estables, retrasando la bajada adicional contemplada en su dot map hacia finales de este año o principios del próximo.
Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), según las declaraciones de Christine Lagarde, deja claro que estará muy pendiente de los datos para vigilar su impacto en la inflación, manteniendo así un tono preventivo. Esperamos una subida de tipos del BCE, sin descartar una segunda en función de esa visión preventiva, aunque también tendrán en cuenta la moderación del crecimiento frente a la reactivación previa.
Con los tipos en niveles más altos, ¿seguís viendo a la renta fija como una fuente estructural de rentabilidad o más bien como herramienta táctica dentro de las carteras?
En cuanto a nuestra estrategia, seguimos considerando la renta fija como una fuente estructural de rentabilidad para las carteras.
Actualmente nos encontramos ante unos niveles de carry más atractivos que los previos al conflicto, lo que despierta el apetito por los bonos soberanos y el crédito investment grade. Mantenemos una visión táctica para aprovechar estos niveles a corto plazo, ya que esperamos que el BCE no sea tan agresivo en sus recortes como el mercado está descontando en precio, lo que generará retornos a medio plazo al entrar ahora en este carry atractivo.
En un contexto de mayor fragmentación geopolítica y tensiones comerciales, ¿cómo estáis adaptando la diversificación geográfica, especialmente en mercados emergentes frente a EEUU y Europa?
Sobre los mercados emergentes, donde antes manteníamos una visión muy favorable, ahora adoptamos una postura más prudente dentro de nuestra diversificación geográfica. Aunque existían altas expectativas de crecimiento de beneficios corporativos, estamos asistiendo a un ligero endurecimiento de las condiciones financieras, a un dólar más fuerte que antes del conflicto y a una posible moderación del crecimiento global.
Esta situación no favorece especialmente a los emergentes, y por eso una visión más prudente en relación con los mercados desarrollados.
Más allá del corto plazo, ¿qué megatendencias están teniendo un mayor peso en vuestras decisiones estratégicas y cómo se reflejan en las carteras?
Dentro de las grandes megatendencias, mantenemos una visión favorable sobre el oro por su carácter diversificador en un contexto geopolítico donde la fragmentación sigue presente. Esto se ve respaldado por la fuerte demanda de los bancos centrales y por un entorno de inflación más elevada que en décadas anteriores.
Además, mantenemos una perspectiva positiva en el sector tecnológico, con un claro sesgo hacia la inteligencia artificial como megatendencia transformacional.
Y dentro de la renta variable europea, seguimos viendo valor en las temáticas ligadas a la búsqueda de independencia energética y al sector de la defensa, ambas impulsadas por este componente de fragmentación global.