Octubre, noviembre y diciembre han sido tradicionalmente los meses más rentables para la Bolsa estadounidense. Sin embargo, este año existe un elemento que puede alterar el comportamiento de los mercados: el bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años supera el 5%, un nivel que encarece la financiación y claro, aumenta la competencia de la renta fija frente a las acciones. La situación resulta especialmente delicada porque los principales índices estadounidenses acumulan ganancias importantes en 2026.
La fortaleza de los beneficios empresariales ha permitido sostener las cotizaciones, aunque las elevadas rentabilidades de la deuda plantean dudas sobre la continuidad de las subidas.
El S&P 500 gana históricamente un 4,2% en el último trimestre
Los datos de Carson Investment Research, correspondientes al periodo comprendido entre 1950 y 2025, muestran que el S&P 500 obtuvo una rentabilidad media del 4,2% durante el cuarto trimestre. El índice terminó estos tres meses con ganancias en el 80,3% de los ejercicios analizados, mientras que la rentabilidad mediana alcanzó el 5,2%. La comparación con otros periodos resulta significativa. Y es que, el tercer trimestre presenta una subida media del 0,8%, considerablemente inferior.
Además, durante los últimos 13 años analizados, el S&P 500 cerró en positivo 12 cuartos trimestres, con una rentabilidad media del 5,4%. La excepción fue 2018, cuando perdió aproximadamente un 14%.
Estas estadísticas favorecen el optimismo eso si, pero no garantizan que el patrón vuelva a repetirse.
El Treasury alcanza el 5,31% y presiona a la Bolsa
El mercado de bonos representa uno de los mayores desafíos para las acciones estadounidenses. Según los registros oficiales del Departamento del Tesoro, el rendimiento del bono a diez años alcanzó el 5,24% el 1 de octubre y subió hasta el 5,31% el 5 de octubre. Posteriormente, descendió al 5,24% el día 9.
La deuda a treinta años también registró niveles elevados, con una rentabilidad del 5,66% el 5 de octubre. Cuando los bonos públicos ofrecen intereses superiores al 5%, determinados inversores pueden preferir estos activos frente a la volatilidad bursátil. Además, el aumento de los rendimientos encarece las hipotecas, los préstamos empresariales y las emisiones de deuda, dificultando la inversión y el crecimiento económico.
Wall Street acumula ganancias del 14% en 2026
Pese a las dificultades, los principales indicadores estadounidenses mantienen un comportamiento positivo. El 12 de octubre, el S&P 500 cerró en 7.807,24 puntos, con una revalorización acumulada del 14% desde comienzos de año. El Nasdaq Composite alcanzó los 27.245,90 puntos, tras avanzar un 17,2% en 2026. Por su parte, el Dow Jones terminó en 51.850,55 puntos, con una subida anual del 7,9%. El Russell 2000, que agrupa empresas de menor capitalización, acumulaba una ganancia del 12,6%. El riesgo aparece cuando unas cotizaciones elevadas coinciden con un encarecimiento persistente del dinero, especialmente para las compañías tecnológicas cuyas valoraciones dependen de beneficios futuros.
El encarecimiento energético añade incertidumbre. El 12 de octubre, el barril de Brent alcanzó los 106,65 dólares, tras subir un 1,8% durante la sesión. Un petróleo más caro puede elevar los costes del transporte, la producción industrial y la distribución, dificultando el control de la inflación. Esta situación, por tanto, condiciona las decisiones de la Reserva Federal, que debe equilibrar la estabilidad de precios con el crecimiento económico. Goldman Sachs Research recuerda que, durante siete ciclos de subidas de tipos analizados, el S&P 500 registró una caída media del 2% durante los tres primeros meses. Sin embargo, doce meses después acumulaba una ganancia media del 9%.
¿Qué puede salir mal en Wall Street?
El escenario más desfavorable seria una combinación de inflación persistente, nuevas subidas de los rendimientos de la deuda y resultados empresariales decepcionantes. Goldman Sachs calculaba en septiembre que el PER estimado del S&P 500 había descendido desde 22 veces los beneficios a comienzos de 2026 hasta 19 veces. Aunque esta reducción modera las valoraciones, una nueva subida del Treasury podría provocar ajustes adicionales, especialmente en tecnología y empresas endeudadas.
Por tanto, la fortaleza histórica del último trimestre constituye un argumento favorable, pero insuficiente para descartar una corrección. La evolución de la inflación, los resultados empresariales y los bonos determinará si Wall Street finalmente consigue prolongar las ganancias.