Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos se presentan como uno de los principales acontecimientos para los mercados financieros. Su resultado podría condicionar la capacidad de la Administración Trump para desarrollar su agenda política y económica durante los dos años restantes de legislatura, al tiempo que los inversores permanecen atentos a la evolución de los tipos de interés, la inflación y las valoraciones bursátiles.
En este contexto, José Miguel Barreto considera que es momento de actuar con prudencia, sin perder de vista las oportunidades de inversión a largo plazo. A su juicio, aunque la tecnología sigue siendo uno de los sectores con mayor potencial estructural, las nuevas inversiones deberían orientarse hacia áreas más defensivas, como la salud, los servicios públicos y el consumo básico.
El experto también destaca el renovado atractivo de la renta fija, la conveniencia de diversificar las carteras más allá de las grandes compañías estadounidenses y las oportunidades que pueden ofrecer determinados metales estratégicos vinculados a la electrificación.
La tecnología mantiene su atractivo, pero los sectores defensivos ganan protagonismo
Uno de los principales focos de atención de los inversores es el impacto que pueden tener las elecciones de medio mandato estadounidenses sobre los mercados. En estos comicios se renueva la Cámara de Representantes y una parte del Senado, por lo que sus resultados pueden alterar el equilibrio de fuerzas políticas y dificultar la aprobación de algunas de las grandes iniciativas legislativas del Gobierno.
Barreto considera que este acontecimiento puede convertirse en un importante catalizador bursátil, especialmente por sus posibles implicaciones sobre los presupuestos, las infraestructuras, la reforma agrícola y el techo de deuda estadounidense.
Pese a la incertidumbre, el experto mantiene su confianza en las compañías tecnológicas. «La tecnología sigue siendo un sector ganador con un horizonte de inversión de tres a cinco años», sostiene.
Sin embargo, diferencia entre mantener posiciones ya consolidadas y realizar nuevas inversiones. En el segundo caso, su preferencia se dirige hacia tres sectores de perfil defensivo: salud, utilities y consumo básico.
En el ámbito sanitario destaca estrategias como Polar Capital Biotechnology, mientras que en el segmento del consumo señala Robeco Consumer Trends como una alternativa para diversificar las carteras.
En su opinión, estos sectores pueden ofrecer una mayor resistencia ante posibles episodios de volatilidad derivados de la incertidumbre política y económica, aunque su comportamiento dependerá también de las valoraciones y de la evolución general del mercado.
Fidelity Global Technology y Capital Group New Perspective: dos fondos compatibles
La elevada exposición de muchos inversores a las grandes compañías estadounidenses plantea dudas sobre el posible solapamiento entre diferentes fondos de renta variable. Es el caso de Fidelity Global Technology y Capital Group New Perspective, dos estrategias que comparten inversiones en grandes empresas internacionales, pero que presentan diferencias significativas en su filosofía de gestión.
Barreto destaca la trayectoria de Fidelity Global Technology y su capacidad para identificar oportunidades dentro del sector sin depender exclusivamente de las tendencias de moda. Por su parte, Capital Group New Perspective ofrece una cartera más diversificada, con presencia en negocios de crecimiento, tecnología disruptiva e inteligencia artificial.
Aunque ambos fondos mantienen posiciones comunes, el experto no considera que exista un solapamiento suficientemente elevado como para descartar su convivencia en una misma cartera. Según las cifras analizadas, coinciden en cuatro compañías, mientras que New Perspective incluye seis de las denominadas siete magníficas.
En términos de riesgo, Fidelity Global Technology presenta una volatilidad algo superior, aunque ambos muestran ratios de Sharpe similares. "Son fondos compatibles y pueden mantenerse conjuntamente", señala Barreto, que insiste en la importancia de controlar la exposición agregada a la tecnología y a Estados Unidos.
Respecto al oro, también defiende su utilidad como elemento diversificador. La demanda de los bancos centrales ha sido uno de los factores que han respaldado su comportamiento como activo refugio. No obstante, advierte de su elevada volatilidad y recomienda limitar su peso a una proporción razonable de la cartera, que podría situarse entre el 5 % y el 10 %, dependiendo del perfil de riesgo del inversor.
La diversificación se convierte en otra de las grandes prioridades del experto, especialmente en las carteras con una exposición significativa al MSCI World. Aunque este índice reúne compañías de diferentes mercados desarrollados, su elevada ponderación en Estados Unidos y en las grandes empresas tecnológicas puede generar una concentración mayor de la que algunos inversores esperan.
Para equilibrar una cartera con un 50 % invertido en un fondo que replica el MSCI World, Barreto propone combinar tres estrategias con características diferentes.
La primera es Robeco Emerging Conservative Equities, un fondo centrado en mercados emergentes con una filosofía de inversión defensiva y orientada a controlar la volatilidad.
La segunda alternativa es Magallanes European Equity, del equipo de Iván Martín, que permitiría incorporar renta variable europea con un enfoque de inversión en valor.
El experto recuerda que combinar estrategias growth y value puede resultar más equilibrado que mantener una cartera concentrada exclusivamente en compañías de crecimiento.
Finalmente, incorpora el sector sanitario mediante AB International Health Care, una estrategia que puede beneficiarse de tendencias estructurales como el envejecimiento de la población, el desarrollo farmacéutico y la innovación médica.
La combinación de estas tres alternativas permitiría reducir la dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses y ampliar la diversificación geográfica, sectorial y por estilos de inversión.
El S&P 500 equiponderado, una alternativa frente al dominio de las siete magníficas
La concentración de los índices estadounidenses constituye otra de las principales preocupaciones de Barreto. En el escenario analizado, las siete magníficas representan aproximadamente el 40 % del S&P 500, lo que implica que una parte considerable del comportamiento del índice depende de un grupo reducido de compañías.
Frente a esta situación, el experto considera interesante estudiar estrategias equiponderadas, en las que todas las empresas tienen aproximadamente el mismo peso, independientemente de su capitalización bursátil. Esta fórmula permite reducir la influencia de las grandes tecnológicas y dar mayor protagonismo al resto de compañías del índice.
Aunque resulta más complicado encontrar fondos de inversión tradicionales que repliquen esta estrategia, existen ETF comercializados en Europa, entre ellos algunas soluciones de Invesco.
Sin embargo, Barreto recuerda que los ETF presentan una particularidad fiscal importante para los inversores españoles: no pueden acogerse al régimen de traspasos con diferimiento fiscal que se aplica a determinados fondos de inversión.
Por ello, quienes prefieran mantener esa ventaja fiscal podrían recurrir a fondos de gestión activa que reduzcan la concentración en las grandes compañías, o incorporar estrategias de pequeñas y medianas empresas estadounidenses, con menor sensibilidad ante las subidas de tipos de interés y el endurecimiento de las condiciones financieras.
Esta cautela también se extiende a quienes invierten de manera periódica en ETF del S&P 500 y están valorando cambiar de producto. Para perfiles de riesgo moderado, Barreto prefiere una cartera más diversificada, con menor dependencia de un solo mercado o sector y mayor presencia de negocios defensivos.
La electrificación y los metales estratégicos abren nuevas oportunidades de inversión
La transformación energética representa otra de las tendencias estructurales que pueden generar oportunidades a largo plazo. El crecimiento de la demanda eléctrica, la modernización de las redes, las energías renovables y la expansión del vehículo eléctrico exigen importantes inversiones en infraestructuras y materias primas. Dentro de este proceso, Barreto identifica oportunidades tanto en las compañías eléctricas tradicionales como en los negocios vinculados a la electrificación.
Esta transformación también puede favorecer a determinados metales industriales, especialmente al cobre, cuya demanda está estrechamente vinculada a las infraestructuras eléctricas.
Entre los fondos que propone analizar se encuentra R-co Strategic Metal and Mining, una estrategia vinculada a los metales y a las empresas mineras. A pesar de ello, Barreto se muestra prudente ante la posibilidad de un nuevo superciclo de materias primas. Anticipar estos movimientos resulta especialmente difícil, ya que los precios dependen de numerosos factores, desde el crecimiento económico mundial hasta la oferta disponible y las tensiones geopolíticas.
Por este motivo, considera que la exposición a materias primas debe tener un carácter complementario dentro de una cartera diversificada y adaptarse a la tolerancia al riesgo de cada inversor.
La renta fija recupera atractivo: mejor duraciones cortas y rentabilidades conocidas
Más allá de la renta variable, Barreto identifica en la renta fija una de las oportunidades más interesantes del escenario actual. Las subidas de tipos de interés han provocado importantes ajustes en los precios de los bonos y un incremento de sus rentabilidades, lo que permite encontrar alternativas que ofrecen una remuneración más elevada que en años anteriores.
Sin embargo, el experto insiste en que la duración es uno de los factores que deben vigilarse especialmente. Cuanto mayor es la duración de un bono, mayor suele ser su sensibilidad a los movimientos de los tipos de interés. Por tanto, nuevas subidas podrían seguir perjudicando a los fondos con exposición a vencimientos largos.
En este escenario, Barreto prefiere estrategias de renta fija de corta duración, que permitan aprovechar los niveles actuales de rentabilidad sin asumir una sensibilidad excesiva a los tipos.
Destaca la posibilidad de incorporar estrategias de deuda corporativa de mayor rendimiento, como Evli Nordic High Yield, que invierte en bonos del mercado nórdico. En el escenario analizado, este tipo de estrategias podía ofrecer rentabilidades por cupón próximas al 6 % o el 7 %, aunque esa remuneración adicional implica asumir un mayor riesgo de crédito.
Por su parte, determinados fondos de bonos de grado de inversión ofrecen rentabilidades más moderadas, en el entorno del 3 % o el 4 %, con un perfil crediticio generalmente más conservador.
Bonos soberanos al 4 %: aprovechar las TIR sin asumir demasiada duración
El renovado atractivo de la renta fija también se extiende a la deuda pública, especialmente cuando los bonos soberanos a diez años ofrecen rentabilidades próximas al 4 %. Para Barreto, buena parte de las expectativas sobre los próximos movimientos de los bancos centrales ya está incorporada en los precios. Su preferencia se centra en la parte corta de la curva, donde los bonos presentan una menor sensibilidad a las nuevas subidas de tipos. El experto también destaca el interés de las estrategias de buy & hold, que buscan mantener los bonos hasta su vencimiento.
Algunas gestoras ofrecen carteras con horizontes de tres o cuatro años y rentabilidades estimadas cercanas al 4 % o al 4,5 %. Para aquellos inversores que anticipen nuevas subidas de tipos, Barreto plantea otra posibilidad: los fondos de bonos a tipo flotante a través de fondos como el DWS Floating Rates.
Junto a la renta fija tradicional, Barreto está incorporando a sus estrategias fondos de retorno absoluto, especialmente aquellos con un enfoque market neutral. En este segmento, el experto menciona estrategias de gestoras como DNCA y Merian, que podrían complementar las posiciones tradicionales de renta variable y renta fija.