El último estudio Natixis Investment Managers lo deja claro, los inversores institucionales esperan volatilidad y burbujas en algunos activos el año que viene. En concreto, el informe muestra que dos tercios de los inversores institucionales de todo el mundo (65%) esperan que las burbujas en los activos afecten negativamente a sus inversiones en 2018.

Un 77% de los encuestados considera que el largo periodo de bajos tipos ha creado burbujas en algunos activos. Además, de cara al futuro, el 62% de los inversores institucionales considera que las subidas de los tipos de interés son el factor más preocupante para las carteras en 2018 y podrían provocar una corrección en las cotizaciones de la renta fija.

“La encuesta también refleja que las burbujas en los activos rivalizan con los acontecimientos geopolíticos (algo que preocupa al 74% tras los sucesos recientes) y que superan a las subidas de los tipos de interés (61%) como el factor que los inversores institucionales creen que tendrá un efecto más negativo en sus inversiones en 2018”, señalan estos expertos.

Los inversores institucionales creen que el mercado de bonos es la clase de activos tradicional con más probabilidades de sufrir una burbuja. Un 42% de los inversores institucionales espera una “burbuja en el mercado de bonos”, lo que prácticamente duplica el porcentaje de ellos que espera una burbuja inmobiliaria (23%) y se podría comparar con el 64% que aprecia una burbuja en el Bitcoin.

Sophie del Campo, directora general de Natixis Investment Managers para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, afirma: “Ahora que todas las inversiones en renta fija están sujetas a la posibilidad cada vez mayor de que los tipos de interés suban de forma sostenida en todo el mundo, muchos inversores institucionales están empezando a ver con recelo las valoraciones actuales de los mercados de bonos. Por consiguiente, los inversores están volviendo la vista cada vez más a los activos alternativos y a las soluciones de inversión descorrelacionadas que puedan ayudarles a sortear los retos que plantearán los mercados en 2018”.

“Un elevado porcentaje de inversores institucionales (30%) también observa una “burbuja” en las bolsas. Sin embargo, el principal rasgo de la renta variable en 2018 parece que será un repunte de la volatilidad (más que una corrección sostenida): una inmensa mayoría de los inversores institucionales (78%) espera un incremento de la volatilidad bursátil el próximo año. Analizando la ausencia de volatilidad este año, la mayoría de los inversores institucionales (59%) cree que esta situación es insostenible y, de hecho, es algo que les preocupa gravemente”,  señala el informe

Volatilidad

Sophie del Campo afirma que “gestionar los riesgos bajistas será más complejo en 2018, pero el nuevo año también debería verse como una oportunidad. La volatilidad puede impulsar las rentabilidades de aquellos que sean capaces de aprovecharlas. Sin embargo, las entidades que no cuentan con carteras verdaderamente diversificadas y duraderas se arriesgan a reaccionar ante las correcciones y la volatilidad de los mercados, en lugar de beneficiarse de estos movimientos. Los mercados parece que vivirán un 2018 más movido y volátil y, por lo tanto, hará falta tener un planteamiento más activo”.

Asignación de activos

En este entorno, los institucionales siguen apostando por la renta variable y las inversiones alternativas descorrelacionadas.

En este entorno, la exposición a renta variable ha aumentado hasta el 37,1% (frente al 33,8% en 2016), mientras que las exposiciones a renta fija han experimentado un ligero descenso y ahora se sitúan en el 33,9%, frente al 35,0% de 2016.  Una reacción, en parte, al temor de que se produzca una burbuja en las valoraciones de los bonos.

En este sentido, en la encuesta se aprecia que un 64% de los institucionales consideran que “la renta fija ha dejado de prestar su función tradicional de gestión del riesgo en las carteras, mientras que el 60% cree ahora que los activos tradicionales guardan, en general, una correlación demasiado elevada como para ofrecer fuentes de rentabilidad diferenciadas”.

Las alternativas siguen ganando adeptos y dentro de ellas, hay cada vez más interés por los activos ilíquidos, “ya que el 74% cree que sus rentabilidades potenciales hacen que merezca la pena correr el riesgo derivado de los plazos fijos que conllevan estas inversiones”, dicen. Entre todas las opciones, la más popular es el capital riesgo.

En términos de sector: muchos institucionales (45%) esperan que el sector tecnológico sea el que mejor se comporte con respecto al mercado en 2018, seguido por el sector salud (44%), defensa/aeroespacial (43%) y finanzas (41%).

 

 

Sophie del Campo concluye: “Los inversores institucionales de todo el mundo están preparándose para la corrección de los activos y la posible aparición de burbujas, así como para las subidas de los tipos de interés y el aumento de la volatilidad. Más allá de la inversión tradicional en renta variable y renta fija, también estamos viendo que muchos inversores institucionales buscan refugio en estrategias de inversión alternativas con la idea de proteger y diversificar sus carteras, y al mismo tiempo generar rentabilidades satisfactorias. Estamos viendo un mayor análisis en las carteras y también una nueva búsqueda de diversificación”.