En recientes declaraciones, la empresa Ferrexpo ha anunciado que sus costes de producción han caído notablemente a causa de la devaluación de la divisa de Ucrania, la grivna. Esta siderurgia con sede en Suiza, pero que opera principalmente en Ucrania, ha conseguido incrementar su producción hasta el punto de anunciar que alcanzará sus objetivos para el 2014 y ha incrementado sus ventas en un 10,8% en el primer trimestre de 2014.

Sin duda, esta compañía ha sabido aprovechar la dramática depreciación que ha sufrido la grivna. El pasado lunes, el Banco Central Ucraniano se vio forzado a respaldar su moneda subiendo los tipos de interés en tres puntos básicos, de un 6,5% a un 9,5%. La divisa acumulaba ocho sesiones consecutivas de pérdidas contra el dólar y el euro en las que se devaluó alrededor de un 15% contra ambas divisas.

El movimiento desesperado del banco central tiene como objetivo frenar la fuga de capitales que está sufriendo el país, ya que las reservas de divisas extrajeras han descendido hasta casi los 15 mil millones de dólares en lo que va de año.

Una situación desesperada para Ucrania que está resultando muy lucrativa para diversos sectores económicos, como el de la industria de materias primas, el tejido empresarial ucraniano que recibirán créditos para continuar exportando sus productos a Europa, y las empresas del resto de Europa que podrán importar estas exportaciones a precios más competitivos.

Pero otros sectores que se están frotando las manos son la banca europea, que será la principal recaudadora de los intereses del fondo de asistencia del FMI a Ucrania, de entre 10 y 13 mil millones de euros. Y como no, los especuladores de divisas que venderán grivnas al banco central ucraniano a precios subsidiados.

Volviendo al sector de las materias primas y las energías, la economía de Ucrania se nutre notablemente de inversiones en el sector de la energía hidroeléctrica y nuclear. Una coyuntura de la que se pueden aprovechar significativamente las empresas constructoras de plantas de energía nuclear del mundo occidental que tienen serios problemas para seguir con su actividad en otros países debido a la presión de la opinión pública.

Otros ámbitos en los que Ucrania se defiende notablemente bien, según explica Jack Rasmus para el portal Commondreams.com, son el de la industria aeronáutica militar -es el sexto exportador mundial-, y el de los profesionales en tecnologías de la información y las telecomunicaciones -ocuparían el cuarto puesto en el ranking tras Estados Unidos, La India y Rusia-, con un mercado de las nuevas tecnologías que ingresaría más de 4 mil millones de dólares al año. Además, explica Rasmus: "Sus industrias de construcción de transportes como barcos, autobuses, camiones, es una de las más avanzadas, cuenta con un 30% del suelo mundial más preciado para el cultivo de grano, vegetales y azúcar y, por si esto fuera poco, Ucrania tiene sus propias reservas de gas, completamente vírgenes".

Así, numerosas corporaciones y empresas europeas y de Estados Unidos quieren su trozo del 'pastel ucraniano'. El plan que podrían seguir, dice Jack Rasmus, sería el de invertir en Ucrania, disminuyendo el tamaño de las industrias locales y absorviéndolas o reestructurándolas para integrarlas en sus planes globales.

Los últimos perjudicados, claro, los trabajadores ucranianos, quienes perderían sus empleos en estos prometedores sectores, sus salarios se verían estancados y sus beneficios recortados.

EL SECTOR DEL GAS ESPAÑOL, POR ALUSIONES

Si volvemos la mirada hacia España, nos encontramos con que Enagás, la principal compañía de transporte de gas natural en España y Gestor Técnico del Sistema Gasista español, podría ser uno de los mayores beneficiados. Si nos fijamos en la cotización de la compañía, en los últimos tres meses, ha pasado de 20,775 -superiores a los máximos anteriores de mayo de 2013-, en precios de cierre, a los 22,215 históricos en los que cotiza en el momento de escribir.

La compañía se ha revalorizado claramente al ser España uno de los pocos países de la Unión Europea que no depende de Rusia para el suministro del gas. El particular sistema español cuenta con 11 países suministradores y es precisamente esta diversificación la principal fortaleza de Enagas, que se abastece tanto por gasoducto, desde Argelia por ejemplo, como por mar, importando según el diario Libremercado.com, hasta un 46,3% por vía marítima.

Casi la mitad del gas llega a España en estado líquido y es en las plantas regasificadoras donde pasa a estado gaseoso. En nuestro país contamos, según resume Libremercado.com, con 6 plantas de regasificación (y otras tres en construcción), más de 10.000 km de gasoductos de transporte, más de 60.000 km de gasoductos de distribución, dos almacenamientos subterráneos, tres yacimientos y seis conexiones internacionales (con Argelia, con Marruecos, dos con Francia y dos con Portugal). Esta infraestructura y, muy especialmente las conexiones con Francia, podría favorecer a España que se perfila como una alternativa eficiente a Rusia como país abastecedor de gas a Europa.

Noemí Jansana