José Luis Cava plantea su estrategia diferenciando dos periodos: desde el 30 de septiembre hasta el 3 de noviembre, y el escenario posterior. Parte de una idea central: el oro sigue siendo clave porque “es la manera que tenemos de defendernos de la degradación monetaria”, en un contexto de “irresponsabilidad fiscal” generalizada en Europa, Reino Unido y Estados Unidos. Esto refuerza su visión alcista estructural del metal, que podría subir al menos hasta octubre.
En el corto plazo, considera que tanto Bitcoin como las bolsas también afrontan un tramo alcista. De hecho, cree que “Bitcoin va a subir de aquí al 3 de noviembre más que el oro” y que el S&P 500 también se verá impulsado. La razón es política: las autoridades intentarán sostener los mercados antes de las elecciones de medio mandato, ya que “tienen que darlo todo” para influir en el resultado.
Sin embargo, tras el 3 de noviembre, el escenario cambia. Cava advierte que podría producirse “un susto”, con caídas en bolsa una vez desaparezca el incentivo político para sostenerlas. En este contexto, la clave será la volatilidad: si el VIX supera la zona de 20, anticiparía una caída más intensa de los mercados.
Para protegerse, el analista plantea cubrir cartera combinando opciones put y exposición a volatilidad mediante ETFs vinculados a futuros del VIX, buscando beneficiarse de “una subida violenta, puntual y transitoria” de la volatilidad.
Finalmente, señala que, tras posibles caídas, podrían surgir oportunidades en sectores como salud o energías limpias, en un entorno marcado por mayor intervención pública y la posible creación de un fondo soberano que compre empresas estratégicas.