El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible de España ha dado un importante paso en la expansión de la red de alta velocidad del país. La adjudicación del tercer tramo de la línea de alta velocidad (LAV) que conecta Burgos y Vitoria, específicamente entre Manzanos (Álava) y La Puebla de Arganzón (Burgos), representa una inversión de 241,6 millones de euros (IVA incluido). Este proyecto no solo busca mejorar la conectividad entre estas dos ciudades clave del norte de España, sino que también implica desafíos técnicos de gran envergadura, que requieren soluciones de ingeniería innovadoras y una planificación meticulosa.

El contrato ha sido adjudicado a un consorcio liderado en un 40% por OHLA, una de las principales empresas constructoras españolas con amplia experiencia en obras civiles y de infraestructura. Además, el consorcio está integrado por otras reconocidas firmas: Construcciones Sánchez Domínguez-Sando (26%), Altuna y Uria (17%) y CHM Obras e Infraestructuras (17%). La elección de esta oferta se basó en una evaluación exhaustiva que consideró tanto aspectos técnicos como económicos.

Según las actas de la licitación, la propuesta de este consorcio obtuvo la mejor puntuación técnica, destacando por su innovación y viabilidad técnica, aunque su oferta económica no fue la más baja. Es importante señalar que, en este proceso, varias ofertas fueron eliminadas, incluyendo la de Acciona, debido a que su propuesta resultó ser demasiado económica, lo que generó dudas sobre su viabilidad técnica y financiera.

Tras combinar los aspectos técnicos con los económicos y realizar un análisis comparativo, la propuesta de OHLA resultó ser la más conveniente para el proyecto, asegurando un equilibrio entre calidad y coste.

El tramo adjudicado comprende aproximadamente siete kilómetros de vía férrea, pero su diseño presenta un desafío técnico y de ingeniería de gran envergadura. La línea incluirá una sucesión de siete viaductos con una longitud total de 2,5 kilómetros, que deben integrarse de manera eficiente en el entorno natural y urbano.

Uno de los elementos más destacados es el viaducto sobre el río Zadorra, que tendrá una extensión de más de un kilómetro y una altura de 50 metros. Este viaducto contará con un arco de hormigón de 222 metros de longitud, diseñado para sortear no solo el río, sino también la línea de ferrocarril convencional Madrid-Hendaya, la carretera N-1 y la autovía A-1, que cruzan en la zona.

Según el Ministerio de Transportes, este proyecto representa un nuevo desafío técnico que requiere soluciones de ingeniería avanzadas. La construcción de estos viaductos y estructuras requiere precisión en la ejecución, así como el uso de tecnologías modernas que aseguren la durabilidad y la sostenibilidad de las obras.

Expertos en ingeniería civil han destacado que la realización de estos viaductos en zonas de difícil acceso y en contacto con infraestructuras existentes requiere una planificación meticulosa y un control de calidad riguroso. Además, la integración de estas estructuras en el paisaje busca minimizar el impacto ambiental y potenciar la sostenibilidad del proyecto.

El Ministerio ha informado que Adif, la entidad responsable de la gestión de infraestructuras ferroviarias en España, ha adjudicado también la asistencia técnica y dirección facultativa de las obras del tramo entre Manzanos y La Puebla de Arganzón por un valor de 7,4 millones de euros. Además, se ha contratado un servicio de control de calidad de materiales para toda la línea por otros 4,6 millones de euros.

Estas contrataciones aseguran que las obras se ejecuten bajo estrictos estándares de calidad, cumpliendo con las normativas técnicas y ambientales, y garantizando la durabilidad de la infraestructura.

Actualmente, Adif tiene en construcción, en licitación o en proceso de contratación cuatro tramos de los siete que conforman la plataforma de la nueva línea de alta velocidad, sumando un total de 54,8 kilómetros. Entre estos, destaca el primer tramo contratado, que conecta Pancorbo y Ameyugo, donde ya se están realizando trabajos de movimientos de tierras, estructuras y túneles.

El proyecto también contempla la construcción de la Variante Ferroviaria de Burgos y Valle de las Navas, de 16,7 kilómetros y una inversión de 136,6 millones de euros. Este tramo incluye la edificación de seis viaductos, entre ellos los que cruzan el río Vena (643 metros) y el arroyo del Valle (444 metros).

Por último, se está avanzando en la licitación del tramo Piérnigas-Pancorbo, de 22,7 kilómetros, que destaca por sus dos viaductos sobre el río Oroncillo, de 1,8 y 1,4 kilómetros, respectivamente.

La expansión de la red de alta velocidad en España tiene múltiples beneficios económicos y sociales. La línea Burgos-Vitoria facilitará una movilidad más rápida y eficiente, reduciendo los tiempos de viaje y mejorando la conectividad entre el norte y el centro del país.

Según datos del Ministerio de Transportes, la inversión en estos proyectos puede generar millones de empleos directos e indirectos durante la fase de construcción, además de potenciar el desarrollo económico en las regiones involucradas. Se estima que, una vez finalizada, la línea contribuirá a la reducción de emisiones de COâ‚‚, promoviendo un transporte más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

La finalización de toda la línea, prevista para los próximos años, requerirá de una coordinación eficiente entre las diferentes empresas y entidades públicas, así como de una gestión adecuada de los recursos y de los posibles imprevistos técnicos.