Los demócratas podrían arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes. Actualmente, los republicanos cuentan con una mayoría muy ajustada, de 218 escaños frente a 215, mientras que en el Senado mantienen una ventaja de 53 frente a 47. Hay que tener en cuenta que en esta convocatoria solo se renueva aproximadamente un tercio del Senado, frente a los 435 escaños de la Cámara de Representantes.

Desde el punto de vista sectorial, hay diferencias claras entre ambos partidos. Los demócratas suelen tener más afinidad con las energías renovables, las utilities y las farmacéuticas, mientras que los republicanos de Donald Trump favorecen al sector de defensa, los bancos, la tecnología y las compañías de energías fósiles.

Pero, más allá de las posibles repercusiones sectoriales, lo que realmente preocupa al mercado es la incertidumbre. «Lo que el mercado no quiere es incertidumbre», señala García. No considera positivo que las cámaras queden en manos demócratas mientras Donald Trump mantiene una política exterior especialmente delicada, con frentes como el de Irán. Si los demócratas consiguen hacerse con el control de la Cámara de Representantes, podríamos encontrarnos con un escenario político bastante complicado para los mercados.

La financiación, el nuevo problema de la inteligencia artificial

Las recientes correcciones de Wall Street responden, en buena medida, a una toma de beneficios en las grandes compañías tecnológicas. «El mercado se cuestiona algunas compañías que no son tan sólidas y para las que la financiación va a ser más complicada», explica. Sin embargo, la dinámica de resultados empresariales sigue siendo positiva. En Estados Unidos, se espera que el beneficio por acción del conjunto de las compañías crezca un 31,6% en el tercer trimestre, frente al 23% previsto en Europa. Por sectores, el energético destaca con un crecimiento esperado del 145,2%, mientras que los beneficios de las compañías tecnológicas estadounidenses podrían aumentar un 68,9%.

Por tanto, no estamos ante un deterioro generalizado de los resultados. Lo que está cambiando es la naturaleza de las preocupaciones de los inversores. Inicialmente, el debate estaba en si los retornos de las inversiones en inteligencia artificial serían suficientes para justificar el enorme capital comprometido. Ahora el problema es cómo se consigue esa financiación y cuánto va a costar. Estamos viendo titulares sobre compañías que tienen que pagar rentabilidades muy elevadas para financiarse. Algunos tramos de bonos de CoreWeave han llegado a ofrecer un 9,75%, mientras que también hemos visto dificultades para compañías como IREN a la hora de acceder al mercado.

La sensibilidad a la financiación es cada vez mayor, especialmente con unos tipos de interés más elevados, tanto oficiales como en el mercado de bonos. Además, los Estados están compitiendo por esa liquidez, que, aunque sigue siendo abundante, empieza a resultar más escasa ante los enormes volúmenes que están captando compañías como Amazon para AWS o Alphabet para financiar sus inversiones.

Todo esto está haciendo que el mercado sea mucho más cauteloso y exigente con los diferenciales de crédito, que están ampliándose. «Eso es lo preocupante: la financiación», advierte. Por eso, considera que hay que ser más selectivos. No debemos olvidar que la inteligencia artificial es un catalizador de crecimiento, productividad y mejoras de eficiencia en prácticamente todos los sectores. «Creo que sí es la temática que va a seguir tirando de los mercados», afirma. Sin embargo, las compañías con balances menos sólidos o que no estén consiguiendo escalar sus negocios al ritmo de sus competidores tendrán problemas.

Apuestas sectoriales en Europa

En Europa, Divacons Alphavalue mantiene buena parte de sus apuestas sectoriales. «No hemos cambiado tanto nuestra apreciación sectorial», explica García. La firma continúa favoreciendo al sector financiero, los cíclicos pesados —especialmente el petróleo— y algunas compañías vinculadas a infraestructuras, construcción y centros de datos. Por el contrario, ha mantenido una exposición muy reducida al consumo y, sobre todo, a las compañías automovilísticas y las inmobiliarias, en un entorno marcado por las subidas de tipos de interés.

Donde sí ha introducido cambios es en la distribución de activos. «Hemos ido bajando el peso de la renta variable e incrementando el peso en renta fija, sobre todo en este caso soberanos», señala. La decisión responde a que los diferenciales de la deuda high yield no compensaban suficientemente el riesgo asumido.

También ha ido incorporando algo más de exposición a sectores defensivos. Alimentación y farmacia son los dos segmentos que han ganado protagonismo a medida que ha reducido parcialmente el peso de los valores financieros. En alimentación, destaca la incorporación de Nestlé a sus carteras, cuyo comportamiento ha sido francamente positivo. En farmacia, Genmab ha ofrecido una rentabilidad cercana al 80% en apenas dos meses. Precisamente, la firma ha decidido sacar a la compañía danesa de su cartera modelo después de acumular una revalorización del 82%.

«Hemos ido haciendo un fine tuning tanto en tecnología como en el sector bancario, incorporando alimentación y farmacia», explica. En su opinión, los sectores financiero y tecnológico han funcionado muy bien, pero considera que su recorrido adicional es más limitado.

La estrategia también incluye mantener carteras de bonos a largo plazo, con posiciones que se mantienen hasta vencimiento. García advierte de que estas carteras pueden verse penalizadas por las valoraciones a mercado, especialmente en el caso de la deuda francesa, aunque su horizonte de inversión es a largo plazo.

«La verdad es que nos quiten lo bailado con este más 25% que llevamos en el ejercicio», afirma. Una rentabilidad con la que se muestra muy satisfecho.

Una cartera europea con poca exposición a Francia

En la cartera de renta variable europea, Divacons ha tenido un peso importante en petróleo, bancos e infraestructuras, pero ha ido rotando parcialmente hacia sectores más defensivos, especialmente alimentación y farmacia.

En el sector farmacéutico, además de la reciente posición en Genmab, mantiene compañías como Novartis, Sanofi, Roche y Sonova Holding. Una selección de valores que busca proporcionar un perfil defensivo que considera más atractivo en el contexto actual.

García destaca también la reducida exposición de la cartera a la bolsa francesa, uno de los mercados europeos que peor comportamiento está registrando, con una caída cercana al 2%. De los 25 valores que componen su cartera, únicamente figura una compañía francesa: Capgemini, incorporada recientemente.

«No tenemos bolsa francesa», subraya. El experto considera que esta escasa exposición ha sido uno de los factores que han contribuido al buen comportamiento de la estrategia frente a una cartera con mayor peso en el mercado francés.

«Algunos nos tildan de una casa francesa, pero ahí lo tienen: 25 valores y solo uno francés», concluye García, que defiende una estrategia que combina sus apuestas tradicionales en bancos, petróleo e infraestructuras con una mayor presencia de alimentación y farmacia.