La inteligencia artificial está multiplicando la demanda de capacidad de procesamiento. ¿Cómo está transformando esta revolución tecnológica el papel de los data centers en la economía digital?

La economía se ha convertido en una economía de datos. Cada interacción digital, cada servicio en la nube, cada proceso automatizado requiere capacidad de almacenamiento, computación y procesamiento. 

En ese contexto, los data centers han dejado de ser una infraestructura tecnológica especializada para convertirse en un elemento esencial para la actividad económica. 

La irrupción de la IA no hace más que reforzar esta realidad. Estamos asistiendo a un cambio de dimensión en las necesidades de computación, lo que está impulsando una nueva generación de data centers preparados para soportar cargas de trabajo cada vez más intensivas y complejas.

MERLIN Properties apostó por este negocio antes del boom de la IA generativa. ¿Qué tendencias detectaron para anticipar una oportunidad que hoy se ha convertido en una infraestructura estratégica?

Nuestra entrada en este sector en 2020 respondió a una visión de largo plazo y que respondía a una tesis clara: cuanto más digital sea la economía, mayor será la necesidad de infraestructura especializada para soportarla. 

Entendíamos que la transformación digital iba a requerir una base física cada vez más robusta y que la demanda de capacidad computacional crecería de forma sostenida durante los siguientes años. La irrupción de la IA generativa no ha hecho más que acelerar exponencialmente esa evolución.

España aspira a convertirse en uno de los grandes hubs europeos de data centers. ¿Qué ventajas competitivas ofrece nuestro país y qué retos debemos superar para consolidar ese liderazgo?

España reúne una combinación de factores difícil de replicar en otros mercados europeos. Nuestra posición geográfica nos sitúa en el punto de encuentro de las principales rutas de conectividad entre Europa, América y África a través de los cables submarinos. A ello se suma una creciente disponibilidad de energía renovable, costes energéticos competitivos y capacidad para desarrollar proyectos de gran escala.
Todo ello convierte a la Península Ibérica en una ubicación especialmente atractiva para albergar parte de la capacidad digital que Europa va a necesitar durante las próximas décadas.

El principal reto está en la ejecución. Debemos garantizar marcos regulatorios estables, procesos administrativos ágiles y una planificación energética que permita acelerar la puesta en marcha de proyectos estratégicos.

El crecimiento de la IA plantea un importante desafío energético. ¿Cómo se puede combinar el desarrollo de los data centers con la eficiencia, las energías renovables y los objetivos de sostenibilidad?

En MERLIN hemos apostado por una nueva generación de data centers concebidos desde el origen para maximizar la eficiencia energética y minimizar el consumo de recursos. Nuestras instalaciones están alimentadas con energía renovable y utilizan tecnologías de refrigeración que eliminan el consumo de agua, uno de los principales desafíos medioambientales asociados históricamente al sector. Además, incorporan estándares de eficiencia significativamente superiores a los habituales en la industria.

Creemos que el crecimiento de la inteligencia artificial sólo será sostenible si va acompañado de infraestructuras capaces de reducir su huella ambiental. La buena noticia es que la tecnología ya permite más capacidad computacional y mayor eficiencia simultáneamente. 

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La demanda de infraestructura para IA sigue acelerándose. ¿Qué sectores y perfiles de clientes están impulsando hoy este crecimiento y cuáles serán los protagonistas en los próximos años?

Gran parte de la demanda procede de grandes proveedores cloud, compañías tecnológicas globales y nuevos actores especializados en inteligencia artificial.

Más que sectores concretos, estamos asistiendo al crecimiento de una nueva generación de grandes consumidores de infraestructura digital. Estamos observando una evolución muy clara hacia infraestructuras preparadas para cargas de trabajo cada vez más intensivas, asociadas al entrenamiento de modelos de IA, computación avanzada y servicios digitales de nueva generación. 

La inteligencia artificial actuará como catalizador de esta demanda durante la próxima década y seguirá impulsando inversiones de enorme tamaño en capacidad computacional.

Desde el punto de vista de la inversión, los data centers se han convertido en una de las grandes megatendencias tecnológicas. ¿Qué factores explican el atractivo de este negocio a largo plazo?

Su atractivo responde a la creciente necesidad de capacidad de procesamiento por la combinación de la digitalización, la inteligencia artificial, computación en la nube y el crecimiento exponencial de los datos.

Además, desde una perspectiva inversora, los data centers combinan visibilidad de ingresos, barreras de entrada relevantes y exposición directa a algunas de las principales tendencias económicas y tecnológicas de las próximas décadas. Por eso se han convertido en una de las áreas de inversión más atractivas dentro del ámbito de las infraestructuras.

¿Cuál es la hoja de ruta de MERLIN Properties en este segmento y cómo imagina el mercado europeo de los data centers en los próximos cinco años?

Nuestra hoja de ruta es seguir desarrollando nuestro plan de data centers, reforzando nuestra presencia en los grandes nodos de la Península Ibérica y ampliando nuestra capacidad para responder a una demanda que no deja de crecer.

Para MERLIN, los data centers son el principal vector de crecimiento de la compañía. Las estimaciones que hemos compartido al mercado reflejan la magnitud de esa transformación. Nuestra expectativa es que el negocio de data centers pueda representar 65% de los ingresos por rentas de la compañía una vez nos encontremos en fase de estabilización, en el horizonte de 2032. 

Durante los próximos cinco años veremos una aceleración muy significativa de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, una demanda creciente de capacidad computacional y una mayor necesidad de infraestructuras digitales dentro del propio continente. En ese escenario, la Península Ibérica está llamada a desempeñar un papel protagonista.