José Luis Cava considera que la reciente caída de las bolsas no responde a un deterioro de la economía, sino a un problema concentrado en el sector de la inteligencia artificial. Para respaldar su diagnóstico, señala que el petróleo Brent ha retrocedido desde los 117-118 dólares hacia la zona de los 100, mientras que la rentabilidad del bono estadounidense a diez años también está bajando. Además, el ETF RSP, que replica el S&P 500 con ponderaciones iguales, se mantiene en la parte alta de su movimiento lateral. "Desde un punto de vista macro, teniendo en cuenta estos dos hechos, yo no veo preocupaciones", afirma el analista, que descarta por ahora un riesgo de recesión en Estados Unidos.
El foco de las turbulencias está en la inteligencia artificial y, especialmente, en los semiconductores. Tras subir cerca de un 100% desde los mínimos de abril, el ETF del sector llegó a la zona de los 600 puntos y acumuló un fuerte posicionamiento apalancado de los gestores. A ello se ha sumado el repunte de los CDS de las empresas vinculadas a la IA, que ha reavivado las dudas sobre sus necesidades de financiación. El índice ha retrocedido hasta la zona de 465 puntos y, si pierde definitivamente los 455, Cava contempla una caída hacia los 367, niveles de marzo de 2026. "Esta gente está pilladísima", advierte, por lo que considera que las ventas todavía no han terminado.
Para que se forme un suelo, el experto identifica dos condiciones: una inyección de liquidez en el sistema y un mayor respaldo político a la construcción de centros de datos y al desarrollo de la IA. Sin embargo, a corto plazo ve probable un rebote, favorecido por la estacionalidad positiva de noviembre, el desapalancamiento de los gestores, un ratio put/call de 0,86 —máximo de un año— y la entrada del sentimiento inversor en zona de miedo extremo. Su conclusión es que podría producirse una recuperación temporal, pero "el suelo aún no lo hemos visto" y la tendencia bajista podría reanudarse después.