Francia es el centro de la crisis de la deuda europea. En este país, los tipos no solo suben por las tensiones inflacionistas que afectan al conjunto de las economías, sino que está en juego la sostenibilidad de su déficit presupuestario que ha disparado la rentabilidad de su deuda en 110 puntos básicos, hasta el 4,96%, el más alto de los países de la eurozona.

Esto ha ampliado la prima de riesgo frente al Bund alemán hasta rozar los 140 pb, una cifra no vista en los últimos quince años. El nerviosismo se ha contagiado rápidamente a Italia y Grecia (cuyas primas de riesgo escalaron a 120 pb y 100 pb, respectivamente).

El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs ha realizado un ejercicio de simulación para ver cómo afecta la subida de tipos a la solvencia de la banca europea. Así, por cada descenso de 1 punto porcentual en el precio de la cartera de bonos clasificada como FVPL o FVOCI (bonos disponibles a la venta, a corto y medio plazo), la ratio de solvencia CET1 de los bancos europeos se reduce, de media, un 1% (equivalente a una pérdida de 15 puntos básicos). Con caídas de precios acumuladas de hasta el 6% en algunas carteras, el impacto en el capital empieza a ser notable. La CET1 representa el capital financiero de máxima calidad (acciones y reservas acumuladas) que tiene la entidad para absorber pérdidas inesperadas.

Ejemplo del impacto en la solvencia

Imaginemos un banco europeo representativo que cumple exactamente con la media de solvencia de la muestra analizada por la firma estadounidense (entidades financieras que sigue), situándose en una ratio CET1 inicial del 14,10%. Si este banco contara con unos activos ponderados por riesgo de 100.000 millones de euros, dispondría de un colchón de capital de máxima calidad de 14.100 millones de euros.

El impacto financiero real en la solvencia del banco se desglosaría de la siguiente manera ante los dos escenarios de estrés del mercado:

En el primer supuesto, un descenso mínimo del 1% en el valor de mercado de sus bonos negociables le costaría a la entidad 150 millones de euros de sus fondos propios, haciendo retroceder su ratio de solvencia del 14,10% al 13,95% (una pérdida de 15 puntos básicos). Sin embargo, el verdadero temor de los analistas radica en el segundo supuesto. Con el actual desplome acumulado del 6% que ya registran algunas carteras por la crisis de deuda, el impacto se multiplica por seis: la entidad vería evaporarse 840 millones de euros de su capital de máxima calidad. Su ratio de solvencia sufriría un severo tijeretazo de 90 puntos básicos, hasta el 13,20%. Si bien este retroceso no sitúa al banco en una situación peligrosa, sí reduce significativamente su margen de maniobra para conceder nuevos préstamos o retribuir a sus accionistas vía dividendos, lo que explica el nerviosismo actual del mercado.

PRESENCIA DE LA BANCA EUROPEA EN LA DEUDA SOBERANA POR PAÍSES

Compensación a futuro

Eso sí, a Goldman no se le olvida ver el lado positivo de esta subida de tipos si se adquieren los bonos y se mantienen hasta su vencimiento. El mismo escenario de tipos de interés elevados que hunde el precio de los bonos antiguos actúa, al mismo tiempo, como un potente motor de ingresos. Los bancos se están beneficiando de un incremento sustancial en los márgenes de sus coberturas financieras y de una mayor rentabilidad en el negocio tradicional de concesión de créditos. Según detalla el propio banco de inversión en su informe especializado “Higher rates drive sustained upside to estimates”, este viento de cola en los ingresos ordinarios promete compensar, e incluso superar con el tiempo, el impacto contable adverso de la deuda soberana.