Hay momentos en los mercados en los que la historia parece ponerse del lado de los inversores, aunque el presente se empeñe en recordarles que ninguna estadística garantiza el futuro. Wall Street entra en el último trimestre de 2026 con ese doble rostro: el de una bolsa respaldada por un patrón estacional favorable y el de un mercado que empieza a sentir el peso de una financiación más cara, la persistencia de la inflación y el encarecimiento de la energía. Según los datos de Carson Investment Research, el S&P 500 registra una rentabilidad media del 4,2% entre octubre y diciembre y termina este periodo en positivo en el 80,3% de los años analizados entre 1950 y 2025. Un historial que invita al optimismo, pero que convive con una señal de alerta: la rentabilidad del bono estadounidense a diez años ha superado el 5%, hasta alcanzar el 5,31% a principios de octubre, lo que aumenta la competencia de la renta fija frente a la bolsa y encarece la financiación empresarial.

Por ahora, las cotizaciones resisten. El S&P 500 acumula una subida del 14% en 2026 y el Nasdaq Composite avanza un 17,2%, apoyados en la fortaleza de los beneficios empresariales y las expectativas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial. Sin embargo, el petróleo Brent, por encima de los 106 dólares, añade presión a un escenario en el que la inflación podría complicar las decisiones de la Reserva Federal. La coincidencia de tipos elevados, precios energéticos persistentes y resultados empresariales decepcionantes podría desencadenar correcciones, especialmente entre las compañías tecnológicas y las más endeudadas.

Precisamente, el sector tecnológico y la inteligencia artificial se han convertido en uno de los principales motores de las expectativas bursátiles y, al mismo tiempo, en una tecnología llamada a transformar la propia manera de invertir. Su papel empieza a superar el de una herramienta de consulta para convertirse en un asistente capaz de analizar carteras, detectar oportunidades y proponer ajustes de forma continua. Así lo plantea Javier Molina, experto en activos digitales e inteligencia artificial, en el nuevo curso de Estrategias de Inversión, centrado en el uso de esta tecnología como un copiloto disponible las 24 horas del día, con capacidad para ayudar en la toma de decisiones e incluso automatizar operaciones a través de intermediarios financieros, aunque la responsabilidad última seguirá correspondiendo al inversor. La misma revolución que promete mejorar las herramientas de inversión sostiene buena parte de las expectativas de crecimiento de las empresas estadounidenses, si bien la concentración de las subidas en las grandes tecnológicas aumenta la vulnerabilidad ante cualquier decepción. 

Y la carrera tecnológica también tiene nombres propios, y pocos concentran tantas expectativas como SpaceX. La compañía ha recuperado el impulso bursátil tras revalorizarse cerca de un 30% desde su estreno en bolsa. Los avances de Starship y las perspectivas de Starlink han reforzado la confianza de los inversores, especialmente después del despliegue de 26 satélites durante su último vuelo orbital. Morgan Stanley ha fijado un precio objetivo de 300 dólares por acción, lo que supondría un potencial de revalorización cercano al 100% respecto a los niveles de referencia del análisis. Los próximos catalizadores de SpaceX serán los avances de Starship hacia vuelos comerciales reutilizables, los nuevos productos vinculados a la inteligencia artificial y la expansión de la conectividad satelital. No obstante, su elevada valoración y las incertidumbres sobre sus negocios mantienen los riesgos.

Al otro lado del Atlántico, ASML Holding refleja la creciente demanda de infraestructuras para la inteligencia artificial. El fabricante neerlandés ha subido más de un 3% en bolsa tras presentar unos resultados del tercer trimestre de 2026 mejores de lo esperado en beneficios y elevar sus previsiones. La compañía obtuvo un beneficio neto de 4.960 millones de euros y unas ventas de aproximadamente 11.700 millones, impulsada por una demanda de equipos para semiconductores que supera su capacidad de producción. ASML advierte de que no podrá atender todos los pedidos previstos para 2027 y 2028, mientras algunos clientes ya negocian encargos posteriores. Por ello, estudia ampliar su capacidad productiva, después de reconocer que los incrementos previstos del 30% para esos dos años podrían resultar insuficientes. 

Y mientras el sector tecnológico mira hacia el futuro, el Ibex 35 se prepara para una temporada de resultados decisiva. Las cuentas del tercer trimestre del Ibex comenzarán el 20 de octubre con Enagás y concluirán el 2 de diciembre con Inditex. Los inversores analizarán los ingresos, los beneficios y las previsiones para el cierre del ejercicio y 2027, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del petróleo.

Sin embargo, los beneficios no siempre encuentran reflejo en las cotizaciones. Según el análisis de las 35 compañías del Ibex 35 publicado por Estrategias de Inversión, seis valores presentan una tendencia técnica alcista, 24 bajista y cinco neutral. Endesa, Iberdrola, Naturgy y Repsol destacan por sus resultados, mientras Santander, BBVA y CaixaBank mantienen el crecimiento de sus beneficios pese a mostrar señales técnicas desfavorables. Esta divergencia obliga a analizar también la generación de caja, el endeudamiento, la calidad de los beneficios y la sostenibilidad de los dividendos, especialmente en las empresas con remuneraciones elevadas o ingresos extraordinarios. 

Y, siguiendo en lado fundamental, esta semana Citi y JP Morgan han vuelto a reiterar su respaldo a IAG. Citi ha elevado el precio objetivo de sus acciones en Londres de 600 a 610 peniques, con un potencial alcista del 47,6% respecto al cierre anterior, mientras JP Morgan mantiene su recomendación de ‘sobreponderar’, al considerar que el grupo está bien preparado para afrontar las dificultades del sector y crecer en beneficios. El principal riesgo para IAG es el combustible: el precio del queroseno en Europa ha aumentado más de un 65% desde principios de julio, lo que amenaza la rentabilidad de las aerolíneas y ha llevado a JP Morgan a recortar sus previsiones de beneficios para 2027. Aun así, el consenso de analistas mantiene un precio objetivo de 6,10 euros por acción y un potencial de revalorización del 24,3% frente a su cotización actual.

Fuera del Ibex 35, DIA y Atresmedia destacan en el Mercado Continuo por sus avances bursátiles y la fortaleza de sus indicadores técnicos. DIA acumula una subida del 17,5% en el último mes y superior al 28% en lo que va de año, impulsada por su reestructuración y su posicionamiento en el sector de la alimentación. Tras alcanzar los 48,90 euros por acción, su próximo objetivo teórico se sitúa en 53,30 euros, condicionado a la superación de los máximos anuales. Atresmedia avanza cerca de un 11% mensual y un 21,3% desde enero, respaldada por el anuncio de un dividendo extraordinario de 0,83 euros brutos por acción, financiado principalmente con la venta de su participación en Fever Labs. Aunque el beneficio neto del primer semestre cayó un 11,6%, el EBITDA aumentó un 2,5%, hasta los 87,1 millones de euros. Ambas compañías muestran una elevada fortaleza técnica a medio y largo plazo, aunque la posible sobrecompra y las señales de corrección aconsejan prudencia.

La transición energética también abre nuevas oportunidades más allá de los grandes índices españoles. El desarrollo de la inteligencia artificial, el crecimiento de los centros de datos y la expansión de las renovables incrementan la demanda eléctrica y la necesidad de redes más eficientes. En este escenario, Arteche, Audax, Ence y Umbrella Global Energy refuerzan sus estrategias para aprovechar el nuevo ciclo inversor, tanto en el Mercado Continuo como en BME Growth. Las cuatro compañías buscan responder a la creciente demanda mediante la innovación y el desarrollo de infraestructuras más flexibles.

Para seguir estas oportunidades, Estrategias de Inversión ha estrenado una nueva sección de cotizaciones que permite comparar activos y compañías mediante listas sectoriales de banca, energía, tecnología y salud, además de valores seleccionados por sus fundamentales y calidad. Los datos del último mes muestran caídas en la banca española de entre el 3% de Banco Sabadell y el 10% de Unicaja, aunque los indicadores de fuerza y tendencia mantienen señales positivas para el sector. En energía, Arteche e Iberdrola avanzan más de un 7%, mientras Soltec retrocede un 38%. Naturgy, Endesa, Iberdrola y Repsol destacan por su fortaleza bursátil. Entre las grandes tecnológicas estadounidenses, AMD, Meta, ASML, SpaceX, NVIDIA, Micron Technology y Microsoft registran avances superiores al 7%. En salud, Moderna lidera las subidas con un 45%, seguida de Faes Farma y Eli Lilly, mientras PharmaMar y Atrys sufren retrocesos superiores al 11%.

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