José Luis Cava insiste en que “el mercado es un demonio que viene a por nuestro dinero” y describe una de las trampas más habituales: marcar un nuevo máximo con menor volumen y posteriormente caer. A partir de ahí, introduce dos “maldades”.
La primera gira en torno al petróleo. Señala que JPMorgan Chase reconoce estar “perdido” sobre la dirección del crudo, algo que el analista pone en duda. A su juicio, el precio del Brent ha perdido impulso en la zona de 106 y podría caer hacia 90 o incluso 80, en un contexto de “tregua energética” hasta las elecciones del 3 de noviembre en EEUU, donde, según explica, se trataría de contener los precios.
Sin embargo, advierte que la tendencia de fondo sigue siendo alcista, apoyada por el comportamiento de derivados, costes logísticos y transporte marítimo, todos ellos en subida. Esto refuerza su idea de que, tras las elecciones, podría producirse un “shock energético”.
La segunda “maldad” se centra en Francia. Cava afirma que su situación fiscal es “insostenible” y que el país se dirige a la insolvencia: crecimiento nominal del 2,9% frente a una deuda que rinde en torno al 4,46% y supera el 117% del PIB. “Si lo que recibo no cubre los intereses, soy insolvente”, resume. En este contexto, sostiene que no habrá ajuste fiscal y concluye que activos como el oro serán los grandes beneficiados.