ENCE está diversificando su negocio energético hacia biomasa, biometano, calor industrial renovable y combustibles renovables. ¿Cómo cambiará esta diversificación el perfil de la compañía en los próximos años?

Hasta ahora, con nuestra biomasa hemos desarrollado fundamentalmente una vertical de negocio centrada en la generación regulada de energía eléctrica. Lo que estamos haciendo ahora es diversificar ese modelo y destinar la biomasa que podemos obtener en España hacia aquellas actividades que puedan generar una mayor contribución de valor.

Una de ellas es el calor industrial. Básicamente, en lugar de que el vapor generado en nuestras calderas pase por una turbina para producir electricidad, se suministra directamente al cliente industrial. De esta forma, podemos sustituir calderas que actualmente funcionan con gas o fuel y ofrecer al cliente un servicio de calor renovable.

En el ámbito de los combustibles renovables, uno de los componentes necesarios es el COâ‚‚ biogénico. ENCE es el mayor productor de COâ‚‚ biogénico de España, con más de cuatro millones de toneladas, y estamos trabajando en distintos acuerdos con diferentes compañías para desarrollar esta oportunidad.

En cuanto al biometano, se trata de una actividad muy adyacente al resto de nuestros negocios.

En definitiva, tendremos una plataforma de energías renovables mucho más diversificada. Ya no estará centrada exclusivamente en actividades reguladas, sino que incorporará nuevas verticales no reguladas, aunque respaldadas por contratos a largo plazo que permitirán mantener una elevada visibilidad sobre los ingresos.

La compañía tiene como objetivo triplicar el EBITDA de Energías Renovables en 2030. ¿Dónde están las mayores oportunidades para alcanzar ese crecimiento y qué papel tendrá la biomasa frente a otras tecnologías renovables?

El crecimiento se apoyará fundamentalmente en dos de las cuatro verticales: el calor industrial y el biometano.

En calor industrial, hemos comenzado el año con un contrato y esperamos cerrarlo con cinco, por lo que esta actividad ya está empezando a ganar escala. De cara a 2030, nuestro objetivo es alcanzar una producción de aproximadamente 2 TWh térmicos, lo que podría aportar en torno a 25 millones de euros adicionales de EBITDA.

En biometano, la situación es similar. Contamos con un pipeline de 40 proyectos, de los cuales más de 20 se encuentran ya en proceso de obtención de las correspondientes autorizaciones administrativas. Esperamos conseguir entre una y dos autorizaciones este año y alrededor de seis adicionales el próximo año.

Además, ya estamos operando una planta y, a medida que avancemos en la obtención de estas autorizaciones, comenzaremos la construcción de nuevos proyectos. Para 2030, esperamos alcanzar aproximadamente 1 TWh de producción de biometano, lo que podría representar cerca de 60 millones de euros de EBITDA.
Por tanto, solo con el desarrollo de estas dos verticales contamos ya con una parte muy relevante del crecimiento necesario para alcanzar nuestro objetivo de 2030.

Ante el cambio climático y la creciente necesidad de descarbonizar la industria, ¿qué papel puede jugar ENCE en la sustitución de combustibles y materiales de origen fósil por soluciones de origen renov

Creo que ENCE puede desempeñar un papel muy relevante. Uno de los grandes valores de la compañía es su capacidad para recolectar y gestionar más de cinco millones de toneladas anuales entre madera y biomasa.

Estamos hablando, además, de un recurso local, que no depende de importaciones de otros países. En un contexto como el actual, en el que estamos viendo una elevada volatilidad en los precios del gas y del petróleo, la biomasa ofrece una mayor estabilidad.

Esto permite avanzar hacia una mayor autonomía energética, apoyarse en un suministro local y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. ENCE lleva muchos años trabajando con estos recursos y cuenta con una amplia experiencia en su gestión, por lo que considero que puede tener un papel fundamental en esta transición.

Ence está construyendo una plataforma diversificada de energías renovables en la que la biomasa local actúa como piedra angular y que abarca generación eléctrica, calor industrial renovable, biometano y combustibles renovables. ¿Cómo espera que esta plataforma cambie el perfil de Ence de aquí a 2030?

Ence cuenta con los dos negocios que tradicionalmente conocemos: celulosa y energía. Actualmente, en términos de EBITDA, el peso de cada uno se sitúa aproximadamente en una proporción de 70/30 o 75/25.

En el negocio de celulosa, estamos trabajando para consolidar márgenes mediante una mayor presencia en productos especiales, dirigirnos a mercados distintos del tradicional de celulosa de fibra corta y seguir reduciendo costes. Todo ello debería permitirnos consolidar un nivel de EBITDA superior al registrado en los últimos años.

Sin embargo, el mayor crecimiento incremental del EBITDA vendrá de la plataforma de energías renovables. En generación eléctrica con biomasa contamos con un EBITDA medio en términos de run rate de alrededor de 40 millones de euros. A ello se sumarían aproximadamente 35 millones procedentes del calor industrial renovable y unos 60 millones del biometano.

Con este crecimiento, podríamos pasar de una estructura en la que el peso relativo de celulosa y energía se sitúa aproximadamente en un 70/30 a otra mucho más equilibrada, cercana al 50/50. Esto supondrá una diversificación muy significativa del perfil de Ence entre sus dos grandes líneas de negocio.

La biomasa sigue siendo el punto de partida de esta estrategia. ¿Qué ventajas competitivas aporta a Ence su experiencia en gestión de biomasa y cómo puede aprovecharlas para desarrollar nuevos negocios energéticos y ser sustitutivo de combustibles fósiles?

Ence cuenta con una ventaja claramente diferencial frente a otras compañías: su implantación en el territorio. Tenemos una presencia muy relevante sobre el terreno, porque nuestros proveedores están fundamentalmente en el ámbito rural: agricultores, ganaderos, propietarios forestales y otros agentes locales. Es un negocio que requiere proximidad, conocimiento directo del territorio y una relación continuada con quienes generan y suministran estos recursos.

Además, Ence lleva comprando madera en el medio rural desde 1957, cuando comenzó a operar su primera fábrica. Esto nos ha permitido acumular un conocimiento muy profundo no solo del territorio, sino también de los distintos focos de suministro en España.

A ello se suma una implantación geográfica muy diversificada. Nuestras fábricas de celulosa se encuentran en el norte, en Pontevedra y Navia, mientras que las plantas de biomasa están distribuidas por distintas zonas de España. Esa presencia nos aporta un conocimiento muy amplio de los mercados locales de biomasa y de sus particularidades.

Por tanto, una de nuestras principales ventajas competitivas es precisamente esa combinación de conocimiento del territorio, capacidad logística y experiencia en la gestión de biomasa. Son capacidades fundamentales para desarrollar nuevos negocios energéticos y avanzar en la sustitución de combustibles fósiles por soluciones renovables.

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En biometano cuentan con un pipeline de hasta 4 TWh, cuatro veces superior al objetivo de capacidad fijado para 2030. ¿Qué tiene que ocurrir para transformar ese pipeline en plantas en operación y qué peso podría alcanzar el biometano dentro del negocio energético de Ence?

El negocio del biometano tiene, en realidad, una doble vertiente: biometano y biofertilizantes. A partir de las materias primas que recibimos y tratamos, obtenemos biometano y, al mismo tiempo, aprovechamos el digestato resultante del proceso para transformarlo en compost o fertilizante orgánico, que puede utilizarse posteriormente en el entorno próximo de la planta. De esta forma, conseguimos generar un valor adicional.

Llevamos ya varios años trabajando en el desarrollo de estos proyectos. La autorización de nuestra primera planta se solicitó en el tercer trimestre de 2023 y, desde entonces, hemos avanzado en la tramitación de la cartera. Cada proyecto cuenta con una localización definida, próxima a los puntos en los que se puede inyectar el gas, y con los suministradores de materias primas identificados.

Además, prestamos una atención especial a la integración de las plantas en su entorno y a su aceptación social, que consideramos un aspecto fundamental para el desarrollo de estos proyectos.

El principal paso pendiente es obtener las autorizaciones administrativas que nos permitan avanzar hacia la construcción. Esperamos recibir una o dos autorizaciones este año y alrededor de seis en 2027. Después será necesario completar el resto de permisos correspondientes, pero nuestra previsión es comenzar a construir el próximo año. Probablemente iniciaremos una planta y, a partir de ahí, iremos ejecutando progresivamente el resto del pipeline.

Ence genera cerca de cuatro millones de toneladas anuales de COâ‚‚ biogénico. ¿Qué oportunidad representa convertir ese COâ‚‚ en una materia prima para producir combustibles renovables como el e-metanol y qué dimensión podría alcanzar este negocio

El COâ‚‚ biogénico es un recurso fundamental para el desarrollo de combustibles renovables. Un hidrocarburo está compuesto por hidrógeno y carbono y, si queremos producirlo con un origen renovable, no solo necesitamos hidrógeno verde, sino también una fuente renovable de carbono. Ese carbono puede proceder precisamente de la madera y de la biomasa.

Ence cuenta, por tanto, con un recurso diferencial que puede desempeñar un papel importante en este mercado. Además, se trata nuevamente de un recurso local, lo que aporta ventajas desde el punto de vista de la seguridad de suministro y reduce la dependencia de materias primas procedentes de otros países. Nuestras fábricas y plantas están, además, distribuidas por distintas zonas de España.

A partir de ahí, tendremos que ver cómo evoluciona el mercado de los combustibles renovables y qué tecnologías terminan desarrollándose con mayor intensidad. El papel que desempeñe Ence dependerá también de esa evolución. Contamos con el COâ‚‚ biogénico y podemos explorar distintas alternativas: capturarlo y comercializarlo, capturarlo y licuarlo o participar en fases posteriores de la cadena de valor. La decisión dependerá de cómo madure el mercado.

También disponemos de instalaciones situadas en entornos industriales que pueden actuar como hubs, donde confluyen capacidad industrial, disponibilidad de COâ‚‚ biogénico y acceso a biomasa. Además, si determinados combustibles requieren gasificación de biomasa, contamos con recursos que podrían contribuir a ese desarrollo. En Huelva, por ejemplo, disponemos de unas 47.000 hectáreas de plantaciones que podrían servir de apoyo a este tipo de proyectos.

En este momento, creo que Ence puede ofrecer muchas oportunidades a quienes quieran desarrollar este mercado. Tenemos activos, recursos y capacidades para participar en él, aunque todavía debemos ver cómo evoluciona el sector y en qué parte de la cadena de valor tiene más sentido posicionarnos.

¿La principal ventaja competitiva de Ence consiste precisamente en poder aprovechar distintas formas de biomasa y sus derivados para producir electricidad, calor, biometano y combustibles renovables dentro de una misma plataforma?

Creo que el principal valor diferencial de Ence está en su capacidad para gestionar la biomasa. Puedes desarrollar distintas aplicaciones a partir de ella, pero si no dispones del recurso y no sabes gestionarlo, no puedes avanzar.

Ence maneja anualmente un volumen de biomasa difícilmente comparable con el de otras compañías. 

A partir de ahí, podemos avanzar en generación eléctrica, calor industrial, biometano o combustibles renovables. Pero el punto de partida es siempre el mismo: disponer de la biomasa, conocer el territorio y contar con la capacidad necesaria para gestionarla de forma eficiente y a gran escala.