Meta (Facebook) ha subido más de un 24% en septiembre para recomponer al valor que ya marca signo positivo en lo que va de año. El lanzamiento y la presentación en sociedad de su agente de IA, Muse, que se ha convertido en la estrella de las descargas en Estados Unidos superando incluso a ChatGPT, no solo puede revolucionar las tareas de los usuarios individuales, por las posibilidades que presenta, sino impactar fuertemente en el devenir de algunos valores, tal y como ha sucedido en Wall Street.
Desde entonces hemos visto como Amazon directamente a bloqueado a Muse sin más contemplaciones ante el daño que pudiera producirle, pero la cosa no ha quedado ahí. Compañías desde JPMorgan hasta Carlos Schwab se han visto lastradas aunque también TripAdvisor, Uber e incluso el New York Times. Una revolución que algunos proyectan, pero que otros consideran exagerada. De esta forma mostraba Reuters el efecto en sus cotizaciones:
Desde Citi, también ponen el foco en los proveedores de electricidad, especialmente entre los más pequeños, que podrían enfrentar un mayor riesgo ante la llegada de Muse. Y es que el agente de Meta puede buscar en apenas segundos el que ofrece la electricidad más barata y hacerlo en un breve espacio de tiempo, cosa que los usuarios a veces no realizan por el tiempo que deben invertir en las comparativas que ahora hace sin mayor esfuerzo Muse.
Y esa traslación, bien puede trasladarse a valores del Ibex 35. El impacto por ejemplo en Telefónica, como operadora de telecomunicaciones en su sector con un elevado nivel de competencia y cambios constantes en los operadores. Y con la llegada de Muse o un agente de IA similar, en su mejor formato, podría implementar cálculos comparativos e incluso negociar con las compañías, algo que resulta tedioso y poco rentable para los clientes, además de elevar los costes para fidelizar en mayor medida a sus usuarios y reforzar la competencia.
Para las plataformas de viajes, más tensión para una Amadeus muy castigada este año por la IA ya que entra en conflicto con tareas que la compañía realiza, pero incluso con IAG (Iberia) y las compañías de intermediación y búsquedas para contratar un viaje. En segundos, podría establecer los mejores precio lo que, como en el caso anterior, intervendría en un aumento de costes.
No hay que olvidarse tampoco de lo referido a la intermediación financiera y el papel de los bancos, un sector preponderando en la bolsa española, desde Banco Santander a Unicaja. Comparativas inmediatas e incluso soluciones fintech que podrían poner coto y entrar en conflicto con las inversiones en IA que están realizando.
Solo para este año la estrategia tecnológica de BBVA prevé invertir unos 4.000 millones de dólares, indicando la cifra a futuro cada año, mientras que, en Estados Unidos la cifra del ya impactado negativamente banco más grande del país, JPMorgan Chase es de 19.600 millones de dólares.
Un caso similar es el de las compañías energéticas, también muy mediatizadas por la elevada competencia y las ofertas para fidelizar a los clientes, con Iberdrola, Endesa y Naturgy a primer plano.
También es un caso muy claro que podría afectar a Mapfre, en un mundo como el de los seguros, también de elevada competencia y comparativas a la orden del día como en la búsqueda de fidelización ante las distintas pólizas, desde la casa hasta el coche.
De hecho, la aseguradora ya había tomado cartas este pasado mes de julio tras el efecto negativo de Tuio, una compañía especializada en la distribución digital de productos de las aseguradoras, una insurtech, con la compra del 38,9% de la misma con idea de apoyar además su internacionalización. En febrero, las aseguradoras españolas se vieron fuertemente impactadas en bolsa tras el acuerdo de la startup con ChatGPT.
Entre los que consideran exagerada la reacción establecen que más allá de los bloqueos, pueden llegar las colaboraciones o asociaciones con modelos de este tipos para 'bloquear' su impacto. Una forma de protegerse contra las ventajas competitivas que les aporta, mientras además se trata de modelos todavía no lo suficientemente desarrollados para impactar muy negativamente en otras compañías.
Es decir, todavía con dificultades y problemas para realizar procesos complejos e incluso realizar compras en nombre de los usuarios. A esto se une el cambio de hábitos, en un proceso que llevaría tiempo.
Pero no duden que las compañías tendrán que reaccionar su la IA y sus nuevos agentes han abierto un nuevo campo de cara a los consumidores.