Rosa Montaña, médico y especialista en marketing online, señala que tras años trabajando en medicina y experimentando las dificultades de mantener una consulta permanentemente llena, comprendió que “tenía que haber otros modos de poder vivir y no morir de éxito”. Desde entonces, ha orientado parte de su trayectoria a los negocios, el marketing y la formación, con especial atención a los profesionales sanitarios.

Montaña calcula que ha invertido alrededor de 500.000 euros en formación durante los últimos 12 años, con desembolsos que pueden alcanzar los 50.000 o 60.000 euros anuales. Considera que el dinero destinado a aprender puede recuperarse, pero el tiempo no: “El dinero es recuperable, pero el tiempo no hay una tarjeta de crédito que lo pague”. Por ello, prefiere recurrir a mentores, libros, entrevistas y congresos para acelerar su aprendizaje.

Uno de sus principales focos está en la relación entre el desarrollo humano, los negocios y la inteligencia artificial. Le apasiona comprender cómo piensan las personas, por qué toman determinadas decisiones y cómo pueden mejorar sus capacidades. Cree que la IA abre un campo de posibilidades extraordinario porque permite aprovechar conocimientos propios y ajenos para crecer más deprisa.

Esta perspectiva la lleva a cuestionar la formación tradicional de los médicos, a quienes, según explica, se les enseña a priorizar a los demás hasta el punto de descuidarse a sí mismos. Para Montaña, “absolutamente todo es una venta”: desde conseguir que un paciente se haga una prueba diagnóstica hasta que siga un tratamiento o invierta en su salud. Por eso, considera necesario que los profesionales sanitarios aprendan a comunicar, posicionar su autoridad y vender sus servicios sin sacrificar su vida personal.

La especialista advierte de que llenar la agenda no siempre equivale a tener un negocio rentable. “No es cuestión de conseguir tener una consulta 17 horas al día”, sino de alcanzar una facturación adecuada sin renunciar al tiempo propio. Pone como ejemplo una clínica de reproducción asistida con la que trabaja, que ha mejorado notablemente sus ingresos y su calidad de vida mediante cambios en su oferta. También relata el caso de una consulta de odontología que consiguió facturar 132.000 euros gracias a una medida tan sencilla como cobrar por adelantado y evitar los huecos provocados por las ausencias de pacientes.

Montaña insiste en que muchos médicos llevan años sin actualizar sus tarifas y desconocen el efecto de la inflación sobre sus márgenes. “Cuando tú tienes una consulta, tienes un negocio”, recuerda, por lo que deben aprender a gestionar sus números, actuar como empresarios y comprender el valor de su tiempo. Además, denuncia las bajas remuneraciones que reciben algunos especialistas en la sanidad privada y señala que el problema no reside necesariamente en sus conocimientos médicos, sino en habilidades como la comunicación, las ventas, la estrategia y la visibilidad.

A su juicio, existen profesionales con una gran preparación que permanecen invisibles mientras otras personas, con menos conocimientos, consiguen mayor repercusión. De ahí su llamamiento a los médicos para que desarrollen su autoridad más allá de los títulos académicos y colaboren con otros profesionales. “Necesitamos conseguir generar esa autoridad que tenemos, no solo por un diploma”, afirma.

Otro de los pilares de su trabajo es la creación de comunidades. Montaña explica que procura ofrecer valor antes de pedir nada a cambio y que considera a sus seguidores una auténtica tribu, cuyos integrantes mantienen vínculos personales. Para ella, una comunidad no se construye con un lanzamiento comercial de dos semanas, sino mediante “coherencia, coherencia y trabajo”, aportaciones continuas y compromiso. También defiende que sus miembros conecten entre sí, de modo que el crecimiento no dependa exclusivamente de su relación con ella.

La inteligencia artificial ya forma parte de su trabajo con libros e información. Le permite volcar sus conocimientos, revisar contenidos y detectar aspectos que quizá no había advertido. Montaña ha publicado 28 libros, y utiliza sus proyectos para ofrecer oportunidades a otras personas. De hecho, ha invitado a clientes a escribir capítulos de sus obras, una experiencia que en algunos casos ha servido como impulso para que posteriormente publicaran sus propios libros.

Su manera de aprender también se caracteriza por buscar perspectivas diferentes. «Las soluciones no están dentro, porque estuvieron dentro no habría problemas», explica al describir su relación con los mentores. Esa apertura la ha llevado a explorar disciplinas diversas, desde la terapia sistémica aplicada a las ventas hasta experiencias de aprendizaje con caballos, de las que asegura haber extraído enseñanzas sobre liderazgo, paciencia y vulnerabilidad.

Aunque vive en Valladolid, Montaña no considera que estar fuera de una gran capital sea un impedimento. Aspira a convertir la ciudad en “la capital europea de las ventas” y asegura haber organizado 36 eventos presenciales allí durante el último año, con asistentes procedentes incluso de Berlín y Sudáfrica.

Finalmente, define a su cliente ideal como una persona “educable”, con hambre de aprender y ambición por aportar más valor a quienes la rodean. No importa su profesión, sino su disposición a salir de la zona de confort y desarrollar su talento. Su objetivo, concluye, es “potenciar la persona que tengo delante en lo que ellos quieran”.