Debajo de la alfombra de los índices en positivo se esconden numerosos valores en pérdidas. A estas alturas del año, con dos meses para terminar el ejercicio, la mitad de los valores del índice S&P 500 registra minusvalías, mientras que en el caso del Ibex 35, ya son 11 los valores en pérdidas. En el EuroStoxx 50 los valores con signo negativo (algunos con caídas muy fuertes como las firmas de lujo) ya se elevan a 15.

Otra muestra palpable es la pérdida de valor, por ejemplo, del sector bancario del Ibex 35 o de los pequeños valores con un índice Small Caps que ha entrado en negativo. El índice de servicios financieros llegó a sus máximos en los 2.239 puntos a comienzos de septiembre ya ahora se mueve en los 1.870 puntos.

En los bonos no se han producido ganancias reseñables con subidas de tipos que en los plazos más largos han generado pérdidas al adecuarse los bonos emitidos con anterioridad a la nueva rentabilidad.

ÍNDICE DE BANCA ESPAÑOLA EN EL AÑO

Evitar el pago de impuestos

Pero, aún quedan plusvalías en este 2026 y puede resultar interesante para aquellos que no viven el largo plazo con pasión, lograr no perderlas todas en el final del ejercicio. Las recetas para esta consolidación son poco imaginativas: en general, vender y percibir la ganancia. Una ganancia que tendrá que reflejarse en la declaración de la Renta de 2027, y ahí es donde radica el mayor problema. Aflorar la plusvalía supone pagar impuestos.

Una estrategia fácil es vender, obtener esa ganancia y compensarla con pérdidas de la misma naturaleza que se hayan generado en los últimos cuatro años. Y ¿si no hay pérdidas pasadas o actuales?

Los expertos también recomiendan vender únicamente los beneficios generados y dejar el resto del capital invertido, siempre y cuando se siga apostando por esa inversión. El dinero de la ganancia de una acción o un fondo de inversión, por ejemplo, se colocaría luego en los seguros fondos monetarios o de renta fija a corto plazo.

De fondos agresivos a conservadores

Una de las grandes ventajas fiscales de los fondos de inversión (también ocurre con los destinados a pensiones) es la reinversión de todo o parte del fondo en otro fondo de inversión, lo que permite también al inversor no pagar por sus ganancias, aunque no podrá disfrutar del dinero. Si el inversor ve ya peligro de caída en bolsa puede colocar el dinero de su rentable fondo bursátil en uno monetario. Conseguirá no pagar impuestos y conservar las ganancias obtenidas. Esta posibilidad no la tienen los fondos cotizados o ETFs, aunque en la Cuenta de Ahorro e Inversión Financia Europa (CAIFE) que se aprobó junto con los decretos de la vivienda, sí prevé permitir la exención fiscal de los ETFs siempre que reinviertan en fondos.

En el caso de la Bolsa también es posible limitar las pérdidas, dejando órdenes de venta condicionadas a un determinado precio. Si la acción toca ese nivel, automáticamente se venden los títulos y se logra mantener (siempre que haya liquidez) la plusvalía mínima que está el inversor dispuesto a percibir.

Otra posibilidad es la compra de opciones de venta (put) que funcionan como un seguro, ya que se paga una pequeña prima para tener el derecho a vender la acción, por ejemplo, a un precio fijo determinado, con independencia de la dirección que tome el mercado. Estos derivados son más utilizados por los inversores institucionales, aunque están al alcance de cualquier inversor.