Uno de los elementos que más está condicionando al mercado es la concentración de las subidas en un reducido grupo de grandes compañías tecnológicas. La línea avance-descenso del S&P 500 se encuentra por debajo del propio índice, una divergencia que refleja que buena parte de los valores del mercado no está acompañando las subidas. En este contexto, los denominados hiperescaladores se han convertido en los principales motores de los índices, mientras que, a nivel sectorial, Tecnología y Petróleo y Gas aparecen entre los segmentos que mantienen una tendencia alcista.
La inteligencia artificial se sitúa en el centro de esta evolución. Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle han emitido conjuntamente alrededor de 220.000 millones de dólares en bonos durante el último año para financiar, entre otras inversiones, la expansión de sus centros de datos. Al mismo tiempo, un informe citado en el vídeo apunta a que la inversión anual en centros de datos destinados a IA se acerca al billón de dólares. La cuestión para los mercados es si los ingresos y beneficios que genere esta tecnología serán suficientes para rentabilizar semejante volumen de inversión.
Pese a las dudas sobre el coste de esta expansión, el vídeo destaca el fuerte crecimiento de los beneficios tecnológicos y la creciente demanda de infraestructura vinculada a la IA. Nvidia, Google y Microsoft aparecen como ejemplos de compañías capaces de generar grandes cantidades de beneficio en poco tiempo, mientras que el crecimiento de la IA podría extenderse a fabricantes de GPUs, empresas de memoria y redes, compañías eléctricas, centros de datos y firmas de construcción. La tesis planteada es que, si el uso de la inteligencia artificial continúa aumentando, la capacidad de computación, las GPUs y la energía podrían convertirse en activos cada vez más relevantes para la economía digital.