Aunque los países de la eurozona están bien cobijados bajos el paraguas del Banco Central Europeo (BCE) que tiene mecanismos ya probados para adquirir deuda pública de un país en concreto, los seguros de impago se disparan. El CDS (Credit Default Swap) son derivados que sirven para cubrir un posible impago de deuda, bien soberana o de emisores privados como los bancos y que también utilizan para especular con las expectativas de subidas y bajadas.
Así, con el bono francés a 10 años liderando el coste de la deuda europea (hoy marca el 4,88%) ha visto como su CDS a 5 años se ha disparado un 98,95% y actualmente cuesta 80.000 euros asegurar un millón de euros de deuda francesa. En Alemania el CDS el coste es de 11.880 euros, 29.450 euros en España y 64.150 euros en Italia, según datos recogidos en World Government Bonds.
Las razones de esta desconfianza con la deuda francesa se muestran cada día en los informativos televisivos con algaradas callejeras donde se protesta ante un esperado recorte del Estado del Bienestar que permita aminorar el déficit público (6,5%) y el porcentaje de la deuda pública sobre el Producto Interior Bruto (PIB) roza el 140%.
EVOLUCIÓN DEL CDS DE LA DEUDA FRANCESA A 5 AÑOS
Contagio a bancos y países.
Pero el problema no solo recae en la economía francesa. Las dudas sobre su viabilidad fiscal también contagian al resto de países europeos, ante el riesgo de una crisis del euro. Y los bancos franceses y resto de emisores galos se ven afectados directamente por la debilidad de a deuda estatal.
El coste de asegurar la deuda sénior de BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole ha subido en paralelo al soberano. Aunque los estrategas de firmas como Bank of America aclaran que "es un problema fiscal soberano y no una crisis de liquidez bancaria", los bancos sufren un encarecimiento automático de sus costes de emisión por el simple hecho de tener su sede en París.
El recrudecimiento de las revueltas sociales y el caos político en las calles de París durante el fin de semana han provocado un recorte en la Bolsa parisina, con el sector bancario liderando las pérdidas. Unas pérdidas que se producen tras el mal comportamiento de este mercado en el año, con un descenso superior al 5% que contrasta con las plusvalías que aún mantienen el resto de plazas europeas.