El agotamiento empieza a percibirse como el desfonde de un atleta. Los años de mercado alcista en Estados Unidos empiezan a hacerse largos. Casi interminables. Desde el desplome tras la crisis de las subrime hemos asistido a un jolgorio bursátil sufragado por la Fed que se ha prolongado en el tiempo hasta hoy día.

De las primeras medidas, al margen del primer Quantitative Easing al que sucedieron otros dos, fue la de la bajada de los tipos de interés. El acceso a una financiación asequible para las compañías como herramienta para reactivar la economía resultó ser una de las prioridades para la máxima institución monetaria del país norteamericano.

Esta determinación por parte de la Reserva Federal ha sido la que ha ido marcando cada vez el objetivo que se había establecido en el horizonte. En primer lugar por la consolidación del mercado laboral y en segundo lugar por la constatación en el crecimiento del PIB estadounidense. Poco a poco se lograba alcanzar la meta de la normalización económica a medida que las políticas de flexibilización cuantitativa inflaban los mercados.

Una vez retirados los estímulos monetarios (tapering) el debate se debía trasladar de ipso facto hacia cuándo era el momento de incrementar el precio del dinero. La fecha iba bailando de un lado para otro, pero observando las métricas del mercado laboral, de la inflación al largo plazo y del consumo interno, los analistas fijaron como momento más probable en diciembre. Para la primera subida de tipos, se entiende.

Histórico de tipos de interés en Estados Unidos. Fuente: BofA Merril Lynch


Los miembros de la FOMC (Comisión Federal del Mercado Abierto) llevan poniendo dos condiciones para elevar los tipos de interés, como así señaló en múltiples ocasiones Janet Yellen. Esos serían una nueva mejora en el mercado laboral de Estados Unidos y los signos de que la inflación es probable que vuelva al 2% después de estar debajo de ese nivel por más de tres años.

La Fed no quiere esperar hasta 2016, puesto que la salud económica de Estados Unidos está creciendo de nuevo después de un primer trimestre de retroceso. Se espera que crezca a un ritmo anual de entre el 2,5% y el 3%."Si esperamos más tiempo, sin duda podría significar que cuando empecemos a subir los tipos habría que hacerlo hacerlo más rápido", señaló Yellen.

Por lo que, ahora mismo, sí o sí, nos encontramos en la frontera de ese momento. "Una de las ventajas de comenzar un poco antes es que podamos tener una recorrido más gradual de subidas del precio del dinero", añadió.
Como estamos a espuertas de ese instante muchos inversores temen lo que puede suceder y buscan salvaguardar sus inversiones por si las moscas. Es decir, por si se produce una corrección de más de un 10% en la bolsa neoyorkina. Algo que no sucede desde hace más de tres años.

Tanta es la prudencia por la que muchos prefieren optar que si tenemos en cuenta que desde los años sesenta sería la quinta vez que se está más de 1.000 días sin corregir al menos un 10%. Un largo tiempo que, si bien no es el mayor record de la historia –que son 2.553 días –, es un aviso a navegantes de que las caídas cada vez están más cerca de materializarse.

¿Los mercados están preparados?

Una de las cuestiones es si el mundo bursátil se encuentra listo para un aumento de los tipos de interés en estos instantes. Dicho de otra forma cómo son esas consecuencias para actuar en consecuencia. Y en este sentido, Ignacio Moncada, analista independiente, ya explicaba en una reciente entrevista que “las repercusiones son básicamente dos”.

Reacción en los mercados tras subir los tipos de interés. Fuente: BofA Merrill Lynch


Por un lado la reducción “del valor de los activos”, aunque bajo su punto de vista ya está “descontado”; y por otro que “muchas empresas se han acostumbrado a tipos muy bajos y entonces una subida puede obligar a algunas de ellas que se muevan con márgenes muy bajos o que se estén financiando a corto plazo a reajustar sus inversiones”.

Esto, según la media del consenso de mercado, no tendría consecuencias a corto plazo. Es decir, que cuando Janet Yellen anuncie ese incremento del precio de los activos monetarios el mercado no debería reflejarlo inmediatamente. De hecho, la única vez que una subida de tipos de interés tuvo repercusión en los siguientes meses fue en 1937. Desde entonces solo se vieron caídas en el medio o largo plazo.

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