El sector de alto rendimiento se ha consolidado como uno de los segmentos más fuertes dentro de la renta fija desde que se produjeron las turbulencias del mercado provocadas por la pandemia de la covid-19. No obstante, muchos inversores institucionales siguen abordando esta clase de activos con cautela, a menudo debido a la preocupación por los riesgos de volatilidad o a la percepción de valoraciones desfavorables. Sin embargo, una asignación estratégica al alto rendimiento podría beneficiar significativamente a las carteras a largo plazo.
Imagina que en 1920 tu bisabuelo abuelo escondió un billete de 100 dólares bajo el colchón. Quizá lo hizo con la esperanza de que, algún día, ese dinero sirviera para comprar algo importante. Para la educación de su bisnieto, por ejemplo. Hoy, un siglo después, podríamos desenterrar ese billete y su valor sería un 97% menor. Vamos, ha perdido todo.
El 2025 ha arrancado con una mezcla inquietante de incertidumbre y volatilidad que mantiene en vilo a los mercados globales. Las políticas económicas de la administración Trump, marcadas por la imposición de nuevos aranceles, han alterado las expectativas de crecimiento e inflación en Estados Unidos y reconfigurado el mapa de inversión internacional. ¿Estamos ante un punto de inflexión estructural o solo una pausa en el ciclo? Analizamos el nuevo escenario, las reacciones y las estrategias más prudentes para navegar este año complejo con Francisco Simón, Head of TAA Strategies de Santander Asset Management.
Felix Freund, responsable de Crédito Europeo y Aggregate de abrdn analiza el complejo escenario macroeconómico actual marcado por la incertidumbre política y comercial, y explica por qué mantiene una visión cautelosamente optimista en renta fija. Freund ve oportunidades en sectores como el financiero y el inmobiliario europeo, apuesta por duraciones cortas y anticipa bajadas de tipos por parte del BCE que podrían generar plusvalías en los próximos meses.
En el incierto panorama económico actual, en el que la preocupación por los aranceles domina los titulares y la volatilidad de los mercados se ha disparado de nuevo, los inversores buscan, con razón, oportunidades de inversión resilientes. Los bonos convertibles contingentes (CoCos) de nivel 1 adicional (AT1) del sector bancario presentan un caso a tener en cuenta, especialmente dada la ampliación de los diferenciales, que se acercan a los 385 puntos básicos a 28 de abril de 2025.
El fondo EdR SICAV Global Resilience se centra en cuatro retos temáticas clave: defensa y ciberseguridad, infraestructuras críticas, protección y recursos estratégicos. Invierte en empresas que son a su vez resilientes, con bajo apalancamiento financiero, integración vertical y baja exposición a las exportaciones.
Los propietarios de activos prevén aumentar sus asignaciones a la renta fija y diversificar por zonas geográficas y sectores. La gestión activa desempeñará un papel preponderante en las carteras de renta fija.
Recurrimos a la gestión pasiva y la réplica de índices a través de un ETF para captar el potencial del negocio que gira en torno al envejecimiento poblacional. Salud, servicios médicos, servicios a la tercera edad, seguros, coberturas médicas, servicios de movilidad o cuidados personales. La deriva demográfica genera rentabilidades y podemos participar a través de un ETF.