Prevemos que, en su mensaje sobre la economía, Warsh señalará la solidez general y la resiliencia frente a las diversas perturbaciones. Los nuevos aranceles no modifican de forma significativa la carga global.
El crecimiento demográfico, el cambio climático, el coste de las materias primas y el endurecimiento de las normas sanitarias crean necesidades estructurales, como la recogida, clasificación, valorización y tratamiento de unos flujos de residuos cada vez más densos y complejos.
El factor individual más importante para los mercados globales sigue siendo la inteligencia artificial. La manera en la que los riesgos relacionados con esta tecnología se están extendiendo a través de distintas clases de activos, junto con la magnitud del capital que se está destinando a esta temática, la convierten en el principal factor de riesgo del mercado actual.
José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales, traza el nuevo mapa de la inversión: mantiene su apuesta por la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la energía, mientras pide cautela con la defensa, la deuda a largo plazo y las carteras demasiado concentradas en las grandes tecnológicas.
Los mercados han atravesado la primera mitad de 2026 caminando sobre una fina línea entre la incertidumbre y la confianza. Las tensiones geopolíticas, la inflación, el rumbo de los bancos centrales y las exigentes valoraciones han elevado la volatilidad, pero también han puesto de manifiesto la capacidad de resistencia de los activos de riesgo. En este escenario, donde las grandes tendencias conviven con una creciente dispersión entre sectores y compañías, Christian Rouquerol, Director de Ventas en Europa y LATAM y Co-Country Head para Iberia de Tikehau Capital, y Álvaro Jiménez, Vicepresidente de Ventas para Iberia de Tikehau Capital, analizan dónde pueden encontrarse hoy oportunidades de inversión y por qué la selección de activos y el crédito de corta duración podrían convertirse en dos aspectos importantes a tener en cuenta por parte de los inversores durante la segunda mitad del año.
Los efectos físicos del riesgo climático son cada vez más evidentes en el aumento de la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales, y las pérdidas económicas superan ahora de forma sistemática los niveles históricos.
La euforia que se vivió en torno a la plata en enero de 2026 ya ha quedado claramente atrás. Tras superar brevemente los 120 dólares estadounidenses por onza en el transcurso de la jornada, el metal ha retrocedido hasta situarse en torno a los 60 dólares por onza en el momento de redactar este artículo (julio de 2026). Era poco probable que el máximo alcanzado en enero resultara sostenible. Si los precios se hubieran mantenido en esos niveles, es casi seguro que habrían acelerado la caída de la demanda industrial. Incluso a 60 dólares por onza, un nivel que sigue siendo un 70 % superior al de hace un año, es probable que se produzca cierto grado de austeridad industrial.
Parece probable que EE.UU. crezca este año a un ritmo constante y sin sobresaltos gracias al a inversión en capital en inteligencia artificial y un consumo que, aunque moderado, se mantiene constante.
La próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para el 29 de julio, vuelve a centrar la atención de los mercados en un momento marcado por la incertidumbre sobre la evolución de los tipos de interés y el crecimiento económico. ¿Mantendrá la Fed su hoja de ruta o abrirá la puerta a un cambio de tono? Santalucía AM, MFS IM y Swisscanto comparten sus expectativas y analizan las claves que podrían marcar el rumbo de la política monetaria estadounidense en los próximos meses
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE), opina sobre cómo el rechazo a la construcción de nuevos centros de datos se está convirtiendo en un nuevo factor de riesgo para la economía de la IA. El gestor recuerda que en EE. UU. se contabilizan más de 300 moratorias locales desde 2023 y que, según Morgan Stanley, entre 2025 y el primer trimestre de 2026 se han retrasado o cancelado proyectos de centros de datos por valor de 286.000 millones de dólares