Los mercados han seguido subiendo pese a que la inflación vuelve a generar dudas y los bancos centrales han frenado las bajadas de tipos e incluso se habla de subidas. ¿Crees que los inversores están siendo demasiado complacientes o todavía hay argumentos sólidos para seguir invertidos en renta variable?
Actualmente, los mercados parecen estar posicionados o descontando una reapertura relativamente rápida del estrecho de Ormuz. Si dicha reapertura se sigue retrasando, esto podría terminar erosionando el crecimiento económico, generar mayores distorsiones en las cadenas de suministro y favorecer una corrección puntual o una toma de beneficios en verano. Este escenario afectaría especialmente a las bolsas europeas, que por cercanía geográfica son más sensibles al bloqueo de Ormuz y donde, además, la época estival suele ser propensa a las correcciones.
Dicho esto, el estrecho de Ormuz se terminará reabriendo tarde o temprano. Lo que sí dejará a su paso es un impacto directo en la inflación, la cual será más elevada. Sin embargo, esto no es necesariamente malo para las bolsas. Históricamente, la renta variable es el mejor activo para protegerse de la inflación, ya que las empresas cuentan con una capacidad relativamente alta para trasladar el incremento de sus costes a los precios finales. De hecho, estamos viendo fuertes revisiones al alza en los beneficios esperados para los años 2026, 2027 y 2028, lo que está permitiendo elevar un poco las valoraciones. Al final, como suele ocurrir con los conflictos geopolíticos, el retraso en Ormuz puede provocar cierta volatilidad o recortes en verano, pero estos suelen acabar constituyendo oportunidades de compra.
En este entorno de bolsas en alza, ¿dónde veis más riesgo de decepción: en las valoraciones, en los beneficios empresariales o en las expectativas sobre tipos de interés?
El foco debe ponerse en las valoraciones. Actualmente, la valoración en el mercado está relativamente ajustada. Aunque los beneficios empresariales se están revisando al alza, los múltiplos de cotización siguen siendo exigentes. Por otra parte, una subida moderada de los tipos de interés no tiene por qué ser perjudicial para la evolución de las bolsas.
Para un inversor conservador que ha vuelto a mirar la renta fija después de años complicados, ¿sigue siendo momento de alargar duración o conviene mantener una posición más prudente ante la posibilidad de que los tipos sigan altos más tiempo?
No considero aconsejable alargar la duración de las carteras en este momento, pero no tanto por una expectativa de subida de tipos. Probablemente, el mayor valor dentro de la renta fija se encuentra en los tramos medios y cortos. Una resolución y reapertura del estrecho de Ormuz reduciría las expectativas de inflación, permitiendo al mercado moderar las subidas de tipos que ya tenía descontadas. De hecho, hasta la semana pasada se anticipaban tres subidas de tipos, y actualmente, ante la perspectiva de un acuerdo próximo, los futuros solo descuentan dos. Por ahí podría encontrarse algo de valor en los tramos cortos y medios.
En cambio, en los tramos largos de la curva no está claro que la rentabilidad vaya a bajar a corto plazo; lo más probable es que se mantenga elevada o incluso suba algo más. Esto responde principalmente a la falta de disciplina fiscal global, dado que los gobiernos y los estados no están adoptando las medidas necesarias para reducir los déficits públicos ni el incremento del endeudamiento.
En renta variable, ¿qué sectores o estilos crees que pueden funcionar mejor ahora: compañías defensivas con dividendos, bancos, tecnología ligada a inteligencia artificial, infraestructuras o valores de calidad con balances sólidos?
Los valores de calidad con balances sólidos siempre son una buena alternativa, pero, desde luego, la temática de inversión dominante ahora mismo en el mundo es la inteligencia artificial. A corto plazo, esta tendencia destaca más por la parte de hardware que de software; es decir, se centra en la inversión en centros de datos.
Independientemente de que puedan existir dudas sobre la capacidad real para rentabilizar la inversión en inteligencia artificial o sobre si acabará habiendo una sobrecapacidad en el sector, lo cierto es que en los próximos dos o tres años va a haber, y ya se está viendo, una inversión muy fuerte en este tipo de infraestructuras. Por lo tanto, todo lo que esté ligado a los centros de datos cuenta con muy buenas perspectivas.
El ecosistema de los centros de datos y la tecnología abre oportunidades atractivas en diversos sectores de la economía:
- Tecnología y Hardware: Empresas de semiconductores y compañías como ASML en Europa, que fabrica la maquinaria necesaria para la producción de estos componentes.
- Utilities (Compañías Eléctricas): El desarrollo de la inteligencia artificial va a suponer un ingente consumo de energía, exigiendo una mayor capacidad de generación y, sobre todo, de inversión en redes. Al ser un sector regulado, esto garantiza un crecimiento sostenible a medio y largo plazo.
- Inmobiliario (Real Estate): Mientras que algunas inmobiliarias tradicionales sufren por la subida de tipos de interés —al competir directamente con la renta fija—, aquellas que están diversificadas hacia centros de datos, como es el caso de Merlin Properties, lo están haciendo francamente bien.
- Construcción e Industria: Constructoras como ACS y gran parte del sector industrial europeo se están viendo muy favorecidos por la alta exposición a la edificación de estas infraestructuras de datos.
- Defensa: Esta es otra temática de corte más exclusivo en Europa que va a seguir teniendo tracción. Aunque las cotizadas del sector han consolidado niveles en los últimos meses, el incremento del gasto en defensa es una realidad estructural que garantizará un fuerte crecimiento de sus ingresos.
- Recursos Básicos y Minería: La demanda de materiales esenciales como el cobre y las tierras raras para construir la infraestructura tecnológica sigue siendo muy elevada.
En resumen, los valores ligados a la inversión inicial en hardware para inteligencia artificial y el sector de defensa en Europa se mantienen como apuestas temáticas sólidas.
Si tuvieras que construir hoy una cartera equilibrada para los próximos 12 meses, ¿qué peso darías a liquidez, renta fija, bolsa europea, bolsa estadounidense y mercados emergentes? ¿Qué error crees que debería evitar el inversor particular en este momento?
La estrategia ideal siempre va a depender del perfil del inversor, de su horizonte temporal y del riesgo que sea capaz de asumir. Sin embargo, en el entorno macroeconómico actual, preferimos la bolsa americana frente a la europea o la de mercados emergentes. Estados Unidos goza de una mayor autonomía energética, lo que reduce su exposición a la volatilidad que pueda surgir en verano por el conflicto de Ormuz; además, es el mercado que está capitalizando el verdadero impulso y crecimiento de la inteligencia artificial. Si se produjera una corrección profunda en Europa, mejoraría su potencial y valoraríamos la oportunidad, pero hoy por hoy priorizamos EEUU.
Por el lado de los mercados emergentes, el bloque es sumamente amplio. No obstante, zonas como Taiwán o Corea del Sur lo han hecho muy bien gracias a su fuerte exposición a los semiconductores y al hardware tecnológico. A pesar de que puedan experimentar tomas de beneficios puntuales por la rapidez de sus subidas previas, considero que son índices que lo seguirán haciendo bien.
En lo que respeta a la asignación global de activos , creemos que merece la pena estar algo más sobreponderados de lo habitual en renta variable , ya que se consolida como el mejor activo para combatir la inflación. Por el contrario, en el mercado de renta fija y crédito, los diferenciales están sumamente ajustados, lo que hace que actualmente sea mucho más difícil encontrar valor real allí.