Nos acercamos al verano con mercados que han descontado muchas buenas noticias, pero también con dudas sobre tipos, crecimiento, divisas y geopolítica. ¿Con qué escenario base trabajais ahora mismo Rreto Magnum SICAV para la segunda parte del año y qué riesgos creeis que el mercado está infravalorando?
Estamos algo más cautos de cara al segundo semestre, principalmente por un tema de valoraciones. No es tanto una cuestión macroeconómica global, aunque sí seguimos de cerca la inercia del crecimiento raquítico dentro de la Unión Europea. Nuestra cautela se debe, sobre todo, al buen desempeño que han tenido los activos de riesgo en general. Tanto el mercado de commodities como el de equities han registrado un comportamiento muy positivo.
No ha sido así en el mercado de bonos, que sigue marcado por un sesgo de mucha incertidumbre, siendo este otro de los factores que nos invitan a la prudencia.
Pensamos que hay que afrontar el verano con más liquidez en las carteras. En nuestro portfolio hemos reducido la exposición al mercado de renta variable. No estamos sustituyendo esto por renta fija a largo plazo, ya que vemos con cierta inquietud la tensión en los rendimientos (yields) de largo plazo. Esto ocurre en un entorno donde los políticos continúan con déficits fiscales abultados y estructurales que ninguna administración corrige.
El mercado de renta fija sigue inquieto y esa inestabilidad, combinada con unas valoraciones altas en el mercado de equity, podría trasladarse de un mercado a otro.
También nos inquieta el inicio de mandato de Kevin Warsh al frente de la Fed. Normalmente, los inicios de mandato, hasta que el mercado se acostumbra a los discursos, los matices, las palabras y los mensajes, suelen ser turbulentos. Esto, unido a la tensión en el mercado de yields de largo plazo y a unas valoraciones de equity muy altas, nos hace ser cautos.
Mensaje clave para junio: Mayor liquidez. Actualmente estamos en torno a un 50% del portfolio en liquidez, esperando valoraciones más atractivas o un mejor punto de entrada en el mercado de equities.
En anteriores intervenciones has defendido una “vuelta a casa” hacia small y mid caps europeas, apoyándose en valoraciones atractivas y en un entorno más favorable para Europa. ¿Sigues viendo ahí la mejor relación rentabilidad-riesgo o el rebote europeo obliga ya a ser mucho más selectivos?
Pues sí, yo creo que obliga a ser más selectivos porque ha pagado ese trade. Ha pagado bastante en los últimos trimestres; yo diría que en los últimos 18 meses ha sido uno de los trades más rentables del mercado jugar small caps Europa. Fue todo 2025 y el primer semestre de 2026 ha continuado esa senda. Sí que es verdad que las valoraciones o el gap se ha ido cerrando. También es verdad que si uno compara large cap versus small cap, sigue en mínimos históricos en cuanto a valoraciones y todavía habría una oportunidad en ese gap.
Pero sí que es verdad que en un entorno de tipos de largo plazo más tensos para el mercado europeo, somos algo más cautos en cuanto a small y medium caps. Entonces, bajar un escalón de small y medium caps europeas nos parece que es un momento adecuado. El mercado ha pagado, como digo, y los precios han corrido, por lo que nos parece un buen momento de desinversión por esa incertidumbre que vemos en los tipos de largo y un crecimiento económico macro europeo que se ha vuelto a estancar. El sector servicios, que había sido el gran motor de crecimiento de la Unión Europea, se ha enfriado bastante en los últimos meses. A pesar de que vemos un cierto rebote en la parte industrial, no es lo suficientemente robusta como para que nos sintamos tranquilos. Entonces, un poco algo más cautos en ese mensaje, aunque sí que vemos que las valoraciones en términos históricos y en términos del relativo contra las grandes corporaciones sigue siendo atractivo, pero menos atractivo de lo que lo era hace 18 meses. Estamos un poquito más cautos.
Uno de los grandes debates para el inversor antes del verano es si conviene mantener exposición a renta variable o recoger beneficios tras las subidas acumuladas. ¿Qué señales mirais para decidir si aumentar riesgo, reducirlo o simplemente rotar dentro de la cartera?
Nosotros miramos mucho las valoraciones. Miramos nuestro sistema cuantitativo para ver el binomio rentabilidad-riesgo, cuál es el equilibrio que encontramos en el mercado y, sobre todo, qué exposición, qué zonas geográficas y qué sectores posicionarnos.
Ahora mismo lo que nos está marcando es cierto deterioro en la renta variable europea. No tanto en la americana, pero sí en la renta variable europea. En la renta variable americana lo que percibimos es una valoración quizás excesiva en determinados activos. Por eso somos cautos y por eso el mensaje es irnos de verano con más liquidez en las carteras.
Nosotros hemos realizado beneficios en las últimas semanas y hemos bajado la exposición al 50% en cuanto a exposición total en activos de riesgo, y esperamos un mejor punto de entrada en algún momento en los próximos trimestres. Así que pensamos que ser algo más cautos a partir de aquí es lo que nos están marcando nuestros modelos y lo que nos están marcando las valoraciones.
También has señalado que en las carteras de 2026 no deberían faltar sectores como metales industriales y energía. ¿Qué tesis hay detrás de esa preferencia y qué tipo de compañías buscais dentro de esos sectores: ciclo, valoración, dividendos, capacidad de fijar precios o exposición a tendencias estructurales?
Lo dijimos a finales del año pasado y desde luego fue una estrategia acertada. Nos ha impulsado mucho el performance de la cartera en este inicio de año. Al final era buscar la segunda derivada de la IA; esa era la estrategia. Decir: "Oye, las compañías de IA, todo lo que es el hardware, todo lo que son semiconductores, todo lo que es electrificación, todo lo que es inversión en la infraestructura, era bastante evidente y estaba bastante cotizado". A pesar de que ha seguido en este primer semestre siendo el sector de moda y ha continuado con su tendencia, había una segunda derivada: toda esa inversión en infraestructura demanda de metales industriales para su desarrollo. Necesitas cobre y necesitas aluminio como conductores, necesitas hierro para toda la infraestructura... o sea, necesitas una serie de materias primas para construir toda esa infraestructura y esa era la tesis, junto con unos países como Estados Unidos y Europa mucho más proteccionistas respecto a las importaciones de China en determinados metales. Yo creo que esas dos tesis han impulsado mucho el sector de metales y ha funcionado muy bien.
Y luego la parte de energía. Al final todos sabemos que Elon Musk se va al espacio, buscando energía solar y temperatura. Al final la temperatura se consigue, y enfriar las cosas se consigue también con energía. O sea, es un ejemplo obvio de que hay una demanda cada vez mayor de energía y que todo lo que es Inteligencia Artificial, el uso de data, de ordenadores cuánticos y de toda la infraestructura que se está invirtiendo, es gran demandante de energía. Yo creo que eso se ha visto acelerado por el tema geopolítico. Probablemente los conflictos geopolíticos tengan que ver con el dominio de la energía por esa necesidad de energía a medio y largo plazo.
Yo creo que esa era la tesis de inversión. Sí que es verdad que en la parte de energía, sobre todo en la parte de petróleo, estamos algo más cautos en estos momentos. El mercado ha corrido mucho y las caídas recientes suelen traducirse en tomas de beneficios. Pero a medio y largo plazo, probablemente sigamos siendo optimistas en cuanto al sector energía en su conjunto; quizás más en el sector eléctrico-utility que en el sector petrolero en estos momentos, pero sí que pensamos que esa demanda de energía va a ser creciente y se va a ir acelerando los próximos años. Entonces, al final, todo lo que sea energía va a ser muy demandado.
También es verdad que las fuentes de energía como el uranio, todo el tema de nuclear nos parece interesante como fuente de energía alternativa. Todo lo que son las energías alternativas, que se han deflactado muchísimo, creemos que va a continuar. Todo el tema de BESS, de baterías, que están teniendo un buen performance las compañías muy ligadas a BESS, pensamos que va a continuar en el futuro.
Así que un poco nos decantaríamos más por ese lado que no tanto por la parte del petróleo, que pensamos que va mucho más ligada a temas geopolíticos y geoestratégicos.
En renta fija, el inversor ha vuelto a encontrar yields atractivas, pero el entorno sigue condicionado por déficits públicos, bancos centrales y volatilidad en la curva. ¿Qué papel debe jugar hoy la renta fija en una cartera mixta como Rreto Magnum SICAV y dónde veis más valor: duración, crédito, deuda corporativa, emisiones a vencimiento o liquidez remunerada?
La verdad que decíamos el año pasado también a finales, que no estábamos muy pro renta fija y que pensábamos que había que comprar emisiones que fueras capaz de aguantar a vencimiento y que aguantaras la volatilidad, y pensamos que seguimos en el mismo punto.
Hay muchas dudas sobre la sostenibilidad, sobre todo en la parte de gobiernos. Somos muy, muy cautos en la parte de gobiernos; pensamos que el mercado ha empezado a penalizar el déficit estructural al que se han acomodado los políticos en la última década y que no revierte ninguno de ellos. En algún momento podemos tener un episodio en el que el mercado deje de financiar esos déficits estructurales excesivos de los gobiernos, y ya están los tramos del 10 y del 30 años tensándose. Creemos que es un foco de inestabilidad a medio plazo.
Entonces, nos centraríamos más en el crédito corporativo, en la deuda high yield y en el crédito corporativo. Pensamos que tienen que ser posiciones de bonos que la yield te parezca atractiva para ser capaz de aguantarlas hasta su vencimiento. Esa sería la estrategia que hay que tener porque la volatilidad y los movimientos de corto plazo van a seguir siendo masivos en un entorno de incertidumbre macro.
La renta fija no es un activo preferido para nosotros en estos momentos; y dentro de estar, estaríamos en el crédito corporativo, en la deuda high yield y sobre todo en bonos a tramos de 3-5 años que seamos capaces de aguantar hasta el vencimiento y que una duración no sea excesiva para ser capaz de aguantarlo.
Ahí es donde hay que posicionarse porque vemos mucha incertidumbre en el mercado de renta fija.